La polémica abierta a raíz de los viajes y las propiedades del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, obligó al Gobierno nacional a revisar la dinámica de la comunicación, uno de los principales activos al inicio de la gestión, que muestra signos de agotamiento desde hace algunos meses. Es que en el oficialismo detectaron problemas que -incluso- sobrepasan la situación del ministro coordinador.
En la administración libertaria advirtieron que, los constantes movimientos de la causa judicial debieran ser “contrarrestados” con “datos positivos” de gestión para evitar la mediatización de la investigación. Algo que parece no ocurrir por lo menos desde hace semanas. El diagnóstico es compartido por varios integrantes de la gestión, aunque los argumentos son diversos.

Por un lado, algunos marcan la vacancia natural que dejó Manuel Adorni tras suspender durante dos meses las conferencias de prensa, la principal instancia de comunicación oficial. Al mismo tiempo, observan cierta quietud en el ecosistema digital coordinado por el asesor presidencial, Santiago Caputo, a quien la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dejó a cargo de esa tarea.
“Hay todo un sector que está desaparecido. Hay un déficit natural por la situación de Manuel (Adorni) y su corrimiento como vocero en la diaria, pero a eso se suma que no hay estrategia“, plantearon desde el Poder Ejecutivo.
Pese a los intentos por cambiar la agenda, las conferencias parecen estar teñidas por la temática como ocurrió al cierre de la primera semana del mes, el 8 de mayo, cuando los ministros Luis Caputo (Economía) y Alejandra Monteoliva (Seguridad) condicionaron su declaración a la línea de los anuncios luego de ser consultados por presuntos sobreprecios y, en particular, por la situación patrimonial del funcionario.

En otro sector del oficialismo coincidieron en la lectura, pero expusieron su propia explicación que respalda la pérdida de dinamismo en la conversación en redes. “Las cuentas no se mueven mientras todo el mundo pelea”, cuestionaron desde el ecosistema.
Llama la atención de varios el cambio registrado en un terreno dominado por los libertarios, que supo exhibir una intensa actividad digital impulsada por un ejército de cuentas con capacidad incluso para remover del cargo a algunos funcionarios. “Hay una conclusión lógica de que el mundo digital está apagado”, señalaron por los pasillos de Balcarce 50.
Asimismo, aclararon que la merma en las redes sociales responde a una lógica orgánica, que suele alinearse detrás las figuras centrales del mundo de X, pero que además se mezcla con un componente descentralizado en el que los libertarios no ocultan su descontento con un sector del Gobierno, en particular de los referentes que responden a Karina Milei. “Tienen bastante vida propia”, resumieron ante este medio conocedores del mundo virtual.
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“No funciona bajarle lo que tienen que decir o a quién deben defender. Cuando no es forzado funciona y cuando no lo es, no. Para que sea viral o tenga fuerza tiene que ser genuino”, sumaron además.
Al respecto, se cuidaron de aclarar que la merma en el mundo digital no tiene nada que ver con el caso que involucra al ministro coordinador. Incluso, señalan como punto de inflexión la denuncia penal del armador de la provincia, el diputado Sebastián Pareja contra algunos tuiteros por “hostigamiento digital”. El accionar del referente territorial profundizó el malestar que se generó en pleno armado de listas bonaerenses, en la previa a los comicios de septiembre de 2025, cuando los referentes de Las Fuerzas del Cielo, sector con mayor peso en la virtualidad, quedaron relegados de las nóminas.
En la Casa Rosada observan con preocupación la pérdida de iniciativa que supo distinguir a la gestión: ya no aparecen “domadores” dispuestos a ordenar la discusión pública y los “chads” de las redes parecen haber optado por el silencio. En ese escenario, el oficialismo estudia alternativas para reactivar una maquinaria comunicacional que, por ahora, sigue sin encontrar un rumbo claro.
