El ajuste continúa golpeando el bolsillo de los salteños
A pesar de la desaceleración de la inflación y de los indicadores de recuperación económica que destaca el Gobierno nacional, el consumo masivo en Salta continúa mostrando signos de debilidad. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que las ventas en supermercados de la provincia registraron una caída real del 5,8% durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo período de 2025. Sin embargo, el dato más contundente surge al comparar con 2023: el desplome alcanza el 22,5%.
La retracción del consumo también se refleja frente a 2022, con una baja acumulada del 19,3%, lo que evidencia que los niveles previos al inicio del programa de ajuste económico aún están lejos de recuperarse. Según el estudio, la pérdida de facturación para el sector supermercadista salteño alcanzó los 36.074 millones de pesos durante los primeros tres meses del año respecto del mismo período de 2023.
Compras más pequeñas y menos productos
Los datos muestran una tendencia que se repite en miles de hogares de la provincia: las familias reducen cantidades, reemplazan productos por opciones más económicas y eliminan consumos considerados no esenciales para sostener los gastos cotidianos. La caída afecta a la mayoría de los rubros relevados.
Entre los sectores más golpeados aparecen las bebidas, con una baja interanual del 12,7% y una caída acumulada del 35,7% respecto de 2023. También retrocedieron las ventas de rotisería (-12,3%), carnes (-6,9%), productos de almacén (-0,4%) y artículos de limpieza y perfumería. Los bienes durables muestran el peor desempeño: los electrónicos y artículos para el hogar registran una caída superior al 53% en comparación con 2023.
Los especialistas explican que cuando los ingresos no alcanzan, los consumidores priorizan alimentos básicos y servicios esenciales, dejando de lado compras vinculadas al equipamiento del hogar o bienes de mayor valor.
Pocas excepciones en un contexto de retracción
El informe identifica algunas mejoras puntuales. Las ventas de frutas y verduras crecieron 1,7% respecto de 2025 y se ubican por encima de los niveles registrados en 2023. Los lácteos también mostraron una leve recuperación del 1,1% interanual, mientras que indumentaria y calzado avanzaron apenas 0,4%. Sin embargo, estas variaciones no logran revertir el escenario general de caída del consumo.
La pérdida del poder adquisitivo, en el centro del problema
Para CEPA, la principal explicación de la contracción del consumo se encuentra en la evolución de los salarios. El estudio sostiene que los trabajadores registrados del sector privado en Salta perdieron capacidad de compra durante gran parte del período comprendido entre finales de 2023 y 2025. Aunque algunas mediciones oficiales muestran una recuperación parcial, otras metodologías que actualizan la composición de la canasta de consumo indican que los ingresos reales continúan por debajo de los niveles previos al ajuste económico.
Según el relevamiento, cada trabajador registrado habría perdido poder adquisitivo acumulado desde el inicio de la gestión nacional, situación que impacta directamente en el mercado interno y en la actividad comercial de la provincia.
Un mercado interno que sigue deprimido
Los datos reflejan que la desaceleración inflacionaria todavía no se traduce en una recuperación sostenida del consumo. Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran mejoras, los supermercados continúan registrando menores niveles de ventas y las familias mantienen conductas de compra más restrictivas.
El informe concluye que la economía cotidiana de los hogares salteños continúa condicionada por la pérdida de poder adquisitivo y que la recuperación del mercado interno dependerá, en gran medida, de una mejora efectiva en los ingresos reales de los trabajadores.
