El Ministerio de Economía de la Nación fue evacuado este lunes por la tarde luego de que se recibieran amenazas de bomba que activaron los protocolos de emergencia en la sede ubicada en el centro de la Ciudad de Buenos Aires.
Según informaron fuentes policiales y medios nacionales, la alerta se produjo alrededor de las 15 horas, cuando las autoridades recibieron llamados telefónicos que advertían sobre la supuesta presencia de explosivos en el edificio. Ante la situación, se ordenó la evacuación preventiva de todo el personal mientras efectivos de la Policía Federal Argentina y especialistas del escuadrón antibombas iniciaban las tareas de inspección.
Trabajadores, funcionarios y personal administrativo abandonaron las instalaciones de manera ordenada y permanecieron en las inmediaciones del edificio mientras se desarrollaba el operativo de seguridad. Además, se realizaron cortes preventivos en la zona para facilitar el trabajo de las fuerzas de seguridad y garantizar la protección de los transeúntes.
Fuentes cercanas al operativo señalaron que la División Explosivos y equipos especializados, junto con perros entrenados para la detección de artefactos explosivos, recorrieron las distintas dependencias del ministerio para descartar cualquier riesgo.
La Comisión Interna del Ministerio confirmó que la custodia del edificio quedó a cargo de la Policía Federal, que intervino de inmediato tras recibir las amenazas. Hasta el cierre de esta edición no se habían reportado personas heridas ni daños materiales.
Las autoridades investigan el origen de los llamados para determinar quiénes fueron los responsables de la amenaza. Este tipo de episodios constituye un delito federal y puede derivar en sanciones penales para quienes realicen falsas alertas que movilicen recursos de emergencia y seguridad.
Tras varias horas de trabajo, se esperaba el resultado definitivo de las inspecciones para determinar si el personal podía retomar sus actividades con normalidad.
La amenaza generó preocupación en un contexto donde distintos organismos públicos y privados han debido activar protocolos similares en los últimos años ante advertencias que finalmente resultaron falsas, aunque obligaron a desplegar importantes operativos preventivos.
