Un informe advierte sobre el fuerte deterioro del ingreso de los trabajadores
El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. De acuerdo con estudios recientes elaborados por especialistas del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET, el poder adquisitivo del salario mínimo cayó a niveles inferiores a los registrados antes de la crisis económica y social de 2001.
Los investigadores sostienen que, para recuperar la capacidad de compra que tenía en sus mejores momentos históricos, el salario mínimo debería multiplicarse varias veces respecto de su valor actual. El deterioro acumulado refleja una pérdida sostenida frente a la inflación y una recuperación salarial que no logró acompañar el aumento del costo de vida.
Una caída histórica del poder adquisitivo
Según el informe, entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 el salario mínimo perdió cerca del 39% de su poder de compra. El retroceso comenzó con fuerza tras la aceleración inflacionaria registrada a fines de 2023 y principios de 2024, cuando el salario real sufrió caídas consecutivas de dos dígitos en pocos meses.
Aunque posteriormente hubo actualizaciones nominales del SMVM, estas resultaron insuficientes para compensar la evolución de los precios. Como consecuencia, el ingreso mínimo legal se ubica actualmente por debajo de los niveles observados antes del colapso de la convertibilidad, hace más de dos décadas.
Los especialistas remarcan que el valor real del salario mínimo de 2026 representa apenas una fracción del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011, cuando el poder adquisitivo de los trabajadores registró uno de sus puntos más altos.
Impacto sobre trabajadores y economía
La pérdida de poder adquisitivo afecta especialmente a trabajadores informales, beneficiarios de programas sociales y empleados cuyos ingresos están vinculados al salario mínimo. También tiene consecuencias sobre el consumo interno, ya que reduce la capacidad de compra de millones de hogares.
Diversos economistas advierten que la desaceleración de la inflación, aunque positiva, no alcanza por sí sola para recomponer los ingresos perdidos durante los últimos años. En muchos sectores, los salarios continúan evolucionando por debajo del costo de vida, limitando la recuperación del mercado interno.
Empleo formal y salarios en retroceso
El deterioro salarial ocurre además en un contexto de dificultades para el empleo registrado. Los informes del IIEP indican que el mercado laboral formal acumuló una importante pérdida de puestos de trabajo desde finales de 2023, con impactos especialmente visibles en sectores como la industria, el comercio y parte de la administración pública.
Para los especialistas, la combinación de caída del empleo formal, pérdida del salario real y retracción del consumo constituye uno de los principales desafíos económicos y sociales de la Argentina actual. Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, la recuperación efectiva del poder adquisitivo continúa siendo una de las principales demandas de trabajadores y organizaciones sindicales.
Un debate abierto
La discusión sobre el salario mínimo vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica. Sindicatos, organizaciones sociales y economistas plantean la necesidad de mecanismos que permitan recuperar parte de la capacidad de compra perdida, mientras el Gobierno sostiene una estrategia orientada a la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal.
Por ahora, los datos muestran una realidad contundente: el salario mínimo argentino tiene hoy menos poder de compra que antes de la crisis de 2001, una situación que refleja la magnitud del deterioro acumulado en los ingresos de los trabajadores durante los últimos años.
