El Gobierno británico ratificó su presencia militar en las islas y advirtió que sus Fuerzas Armadas están preparadas para proteger sus intereses. El ex primer ministro Boris Johnson pidió además enviar refuerzos al Atlántico Sur.
Tras el endurecimiento de la postura de la administración de Javier Milei respecto a la soberanía de las Islas Malvinas y las sanciones a la explotación petrolera unilateral, el Gobierno británico respondió con una advertencia directa.
A través de un portavoz del primer ministro, Londres ratificó que sus Fuerzas Armadas se encuentran “en alerta las 24 horas del día, los siete días de la semana” con el objetivo de proteger al Reino Unido y sus intereses en el Atlántico Sur. Desde Downing Street remarcaron además que su posición sobre las islas no cambiará y que su permanencia se mantendrá mientras sus habitantes decidan seguir bajo soberanía británica.
La postura oficial y el factor político interno
En la misma línea, el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, minimizó los dichos del mandatario argentino y aseguró que las declaraciones “hablan más de política interna argentina que de las Malvinas”, reafirmando que el compromiso del Reino Unido con el archipiélago es “absoluto e inamovible”. Por su parte, el canciller Ed Miliband fue tajante al señalar: “Las islas son británicas y seguirán siéndolo”.
Una de las reacciones más duras provino del ex primer ministro Boris Johnson, quien reclamó al actual gobierno que refuerce la presencia militar en la zona con el despliegue de más aviones, tropas y barcos. Johnson argumentó que, si bien Milei se ha manifestado como un anglófilo y admirador de Margaret Thatcher, podría buscar un rédito político ante la cercanía de las elecciones al “agitar el sentimiento popular apelando al tradicional nacionalismo”.
La tensión por el petróleo
Este nuevo cruce diplomático y militar se desencadena luego de que la administración libertaria anunciara sanciones más duras contra aquellas empresas que avancen en la explotación petrolera de forma unilateral en el archipiélago —con especial atención en proyectos clave como Sea Lion—.
Mientras el Gobierno argentino busca elevar el tono de su reclamo soberano atándolo a la defensa de los recursos naturales, el Reino Unido responde endureciendo su discurso y ratificando su despliegue estratégico en la región.
