Engaño Malvinas

 

                                                                                                                                                                       Por: Mariano Depaula

Acorralado por una caída estrepitosa y sostenida en las encuestas de opinión pública de cara a los comicios electorales del próximo año, el presidente Javier Milei recurrió hace momentos a la cadena nacional para montar un show de manipulación política.

En un discurso marcadamente electoralista y propagandístico, el Presidente anunció con bombos y platillos la puesta en marcha de un marco normativo de “tolerancia cero” contra las actividades ilegales de empresas extranjeras en la plataforma continental argentina y en las Islas Malvinas.

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Sin embargo, detrás del tono enfático y la escenografía patria, el anuncio resultó ser la nada misma: el Presidente presentó como medidas “inéditas” y “refundacionales” la implementación de herramientas que ya están consagradas en el ordenamiento jurídico argentino desde hace más de una década. Se trata de leyes que el propio Poder Ejecutivo viene incumpliendo y cajoneando de forma exprofesa desde que asumió el poder hace casi tres años.

El montaje discursivo busca ocultar la política de capitulación diplomática del Presidente Milei, ocultando incluso hechos graves ocurridos hoy mismo a pocos kilómetros de la frontera argentina y haciendo pasar la entrega del control soberano en el Atlántico Sur a una potencia extranjera como un logro estratégico.

El truco para bobos: vender como nuevo lo que se incumple

Durante la cadena nacional, Milei intentó vender como un “giro histórico” la persecución a las firmas petroleras que operan sin autorizacion argentina en aguas disputadas. Lo que omitió decir el Presidente, es que el marco legal sancionatorio para estas acciones ya existe, tiene vigencia plena y fue abandonado por su propia administración.

El “paquete normativo” desempolvado por el Gobierno se sostiene sobre dos pilares preexistentes:

La Ley 26.659 (Ley Gaucho Rivero / Hidrocarburos): Sancionada en marzo de 2011 y promulgada en abril de ese año, esta ley prohíbe de forma tajante desarrollar actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina a cualquier persona física o jurídica, nacional o extranjera, que no cuente con la habilitación previa del Estado argentino. Asimismo, inhabilita por hasta 10 años para contratar con el Estado a las empresas que presten servicios logísticos, financieros o técnicos a las operadoras ilegítimas, e impone severas inhabilitaciones administrativas.

La Ley 26.915 : Sancionada en noviembre de 2013 para reformar y endurecer la Ley 26.659, introdujo sanciones penales directas con penas de prisión de 1 a 15 años para los ejecutores de la extracción ilegal, fijó multas pecuniarias multimillonarias, el decomiso de buques e instalaciones, y facultó a la Justicia Federal a aplicar medidas cautelares internacionales e inhibición general de bienes.

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El intento de manipulación a la opinión pública queda expuesto al constatar que, en casi tres años de gestión, el gobierno de Javier Milei jamás ejecutó ni hizo cumplir estas leyes. Por el contrario, dejó operar con total impunidad a las petroleras británicas e israelies que avanzan en la cuenca norte de Malvinas (como el proyecto Sea Lion de la firma Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum que desde hace años denunciamos en CEIBO), sin emitir las correspondientes sanciones administrativas, clausuras ni iniciar las acciones penales que la Ley 26.915 ya le exigia exige promover a través de la Secretaría de Energía y la Cancillería.

Presentar hoy como “novedad” la promesa de cumplimiento de la ley, es la admisión implícita de una omisión de deberes de funcionario público y traicion a la Patria que lleva ya, casi mil días.

Lo que el Presidente no te conto en la cadena: el acuerdo comercial entre Chile y los kelpers

(link a la nota en La Nacion https://www.lanacion.com.ar/politica/chile-acuerda-abrir-una-ruta-comercial-maritima-con-las-islas-malvinas-nid03092026)

El cinismo de la cadena nacional quedó en evidencia al contrastar el “encendido” discurso patriótico con la agenda real del dia de hoy. Hoy mismo, 3 de septiembre, mientras por la mañana Javier Milei se encontraba en Chile cumpliendo agenda oficial, en el país trasandino se anunció un acuerdo logístico y comercial de enorme gravedad diplomática para la posición argentina sobre el Atlántico Sur, del cual el mandatario argentino no pronunció una sola palabra (ni en su viaje a Chile ni en la cadena nacional).

El acuerdo establece la creación de una nueva línea marítima comercial regular entre Punta Arenas (Región de Magallanes, Chile) y Puerto Argentino (Islas Malvinas), operada por la naviera chilena Easter Island, con fecha de inicio prevista para noviembre de 2026.

Los detalles del acuerdo chileno-kelper:

Logística clave: La ruta acorta a la mitad la distancia marítima actual del archipiélago con Sudamérica, rompiendo el aislamiento y la dependencia casi exclusiva que mantenían con el trayecto desde Montevideo (Uruguay), distante a casi 2.000 kilómetros.

Suministros estratégicos: Se prevé el abastecimiento directo desde Chile de alimentos frescos (frutas, verduras, carnes), vinos, materiales de construcción, repuestos industriales y Gas Licuado de Petróleo (GLP).

Volumen de negocio: El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, estimó el mercado en unos 20 millones de dólares anuales para los proveedores de la región de Magallanes.

Ronda de negocios: Se confirmó la realización de una rueda de comercio en Punta Arenas para los días 28 y 29 de septiembre de 2026, con la llegada de una delegación isleña integrada por la Corporación de Desarrollo de las Islas Falkland (FIDC) y la Cámara de Comercio kelper.

A pesar de que esta ruta representa una clara maniobra para vulnerar las declaraciones del Mercosur de 2011 (que prohíben el ingreso a puertos del bloque a buques con la bandera ilegítima de las islas) y viola el espíritu del Decreto Argentino 256/2010 (que exige autorización previa de la Prefectura Naval Argentina a todo buque que navegue entre el continente y el archipiélago), Milei prefirió el silencio complaciente durante su estadía en Chile y omitió por completo el tema en la cadena nacional.

Entrega territorial: ¿la Base Naval de Ushuaia bajo control de EEUU?

Lejos de limitar su intervención al reciclaje de leyes archivadas, la cadena nacional sirvió de pantalla para insinuar una de las mayores concesiones de soberanía territorial desde Malvinas: la confirmación de que el Polo Logístico Antártico y la Base Naval Integrada de Ushuaia serán operados en forma conjunta con los Estados Unidos.

Bajo el eufemismo de una “cooperación estratégica y logística para la defensa del Atlántico Sur”, la entrega de la gestión de la base más austral del país a una potencia militar extranjera —socio histórico y aliado estratégico del Reino Unido dentro de la OTAN— constituye una abierta desarticulación de la postura de neutralidad soberana de la Argentina. Instalar presencia militar estadounidense en la puerta de entrada a la Antártida y al pasaje bimodal interoceánico no protege a las Malvinas; por el contrario, consolida el esquema de dominación angloamericano en la región.

La lista de la claudicación: Omisiones y ausencias deliberadas

El intento del Presidente Milei por construir una narrativa de “firmeza” naufraga ante el extenso prontuario de inacciones, silencios y retrocesos diplomáticos que acumula la gestión de La Libertad Avanza respecto de la Causa Malvinas:

Inacción ante la pesca ilegal masiva: La cadena nacional omitió cualquier mención al expolio sistemático de los recursos pesqueros en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina. El gobierno de Milei ha mirado para otro lado frente a la concesión ilegal de licencias de pesca otorgadas por la autoridad de ocupación kelper a buques asiáticos y europeos (especialmente licencias de captura de calamar a 25 años), renunciando a ejercer el patrullaje represivo y las sanciones que la Ley Federal de Pesca exige.

Silencio ante ejercicios militares de la OTAN: El Gobierno nacional ha evitado de manera reiterada la presentación de protestas diplomáticas formales y enérgicas ante Cancillería y organismos internacionales por los constantes ejercicios militares llevados a cabo por las Fuerzas Armadas británicas en el archipiélago, los cuales incluyen el despliegue de misiles Rapier, buques de guerra y efectivos de infantería de marina.

Paso libre a buques británicos: La administración Milei discontinuó los controles y las denuncias por el paso no autorizado de embarcaciones con insumos logísticos y militares que hacen escala en puertos de la región antes de adentrarse en aguas jurisdiccionales argentinas ocupadas. Siendo el ultimo incidente grave hace tan solo un mes.

Desmantelamiento de la politica de Cancillería: Se ha desactivado la estrategia multilateral en los foros de descolonización (como el Comité Especial de Descolonización de la ONU), reduciendo el reclamo diplomático a meras menciones protocolares sin peso ni presión internacional.

Y a todas estas claudicaciones se suma la que constituye, sin duda alguna, la falta más grave y el repliegue soberano más escandaloso de la administración de Javier Milei: la total inacción y la ausencia de una protesta diplomática formal ante la masiva expansión unilateral de la jurisdicción británica sobre las aguas marítimas y el lecho marino en torno a las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

Mediante la restricción ilegítima de áreas de pesca —común y falazmente disfrazadas por Londres bajo la etiqueta de “zonas de protección marina”—, la Corona británica avanzó de forma directa sobre más de 166.000 kilómetros cuadrados del Mar Argentino, consolidando la usurpación territorial de nuestra Plataforma Continental.

En lugar de desplegar una estrategia de rechazo internacional, convocar de urgencia al embajador británico o denunciar esta violación flagrante de las resoluciones de las Naciones Unidas ante la comunidad global, el Poder Ejecutivo optó por un silencio cómplice que convalida de facto la apropiación de nuestros recursos estratégicos.

Esta omisión exprofesa no es una simple impericia de la Cancillería; es la renuncia expresa del gobierno de Milei a defender la integridad territorial del país en favor de su alineamiento geopolítico con las potencias anglosajonas, representando la mayor traición a la postura histórica de la República Argentina sobre el Atlántico Sur y por supuesto una autentica Traicion a la Patria por la que debera ser juzgado.

Propaganda para tapar el declive y engañar bobos

Atrapado por el deterioro económico, el descontento social y los números adversos que vaticinarian una dura derrota en las urnas el próximo año, Javier Milei echó mano al recurso más antiguo de la política: agitar la bandera nacional para tapar la crisis interior.

Sin embargo, el montaje duró lo que tardó en apagarse la transmisión oficial. La cadena nacional de este 3 de septiembre no trajo ninguna medida nueva ni garantizó un solo metro cuadrado de soberanía.

Solo dejó al descubierto a un Gobierno que intenta engañar (nuevamente) a la ciudadanía prometiendo aplicar leyes que él mismo ignora, mientras valida por omisión las rutas comerciales chilenas a las islas y le entrega la llave de la Antártida a las potencias globales.

La causa Malvinas no se defiende con discursos recitados para la televisión, sino con la coherencia de una política de Estado que este Gobierno destruye paso a paso.

No te dejes engañar,

La Patria esta cada dìa mas en peligro y cada dìa mas entregada.

Por Dios y por la Patria

Mariano Depaula

CEIBO Argentina
velando por los intereses
permanentes de nuestra Nacion

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