El exsecretario de Energía de la Nación, expresidente de YPF y exdirector de Gas del Estado, Daniel Montamat, sostuvo que la crisis de abastecimiento de gas que afecta al norte argentino responde principalmente a la falta de infraestructura para transportar el recurso desde Vaca Muerta, y no a una escasez de reservas.
En una extensa entrevista, el especialista explicó que, pese a las obras ya ejecutadas para revertir el Gasoducto Norte, el sistema aún no puede transportar el volumen necesario hacia las provincias del NOA porque restan obras complementarias.
“La reversión todavía no está terminada. Faltan plantas de compresión para llevar más gas al norte”, señaló.
Según explicó, aún resta completar la infraestructura que permitirá incrementar el flujo de gas hacia el norte argentino e incluso proyectar futuras exportaciones a Brasil utilizando la capacidad disponible de los gasoductos bolivianos.
Un problema de infraestructura, no de recursos
Montamat remarcó que Argentina dispone de gas suficiente para abastecer tanto el mercado interno como la demanda regional.
“Hay que ser claros: no es un problema de gas, sino de falta de infraestructura para evacuarlo”, afirmó.
El exfuncionario explicó que el sistema enfrenta cada invierno una situación particular debido al fuerte incremento del consumo residencial.
Detalló que la demanda domiciliaria pasa de un promedio de 25 millones de metros cúbicos diarios a más de 90 millones durante los días de bajas temperaturas, lo que obliga a restringir el suministro destinado a industrias y estaciones de GNC.
“En invierno, la demanda de gas residencial se cuadruplica: pasa de 25 a más de 90 millones de metros cúbicos diarios”, indicó.
La falta de almacenamiento y el costo del GNL
Montamat sostuvo que el país aún no desarrolló la infraestructura necesaria para almacenar gas durante el verano y utilizarlo en invierno mediante sistemas conocidos como peak shaving.
Explicó que, ante esa carencia, Argentina debe recurrir a la importación de Gas Natural Licuado (GNL), cuyo precio internacional se incrementó considerablemente por la reciente crisis en Medio Oriente.
Como consecuencia, señaló que las industrias pasaron de pagar alrededor de 4,5 dólares por millón de BTU a valores superiores a 18 dólares, encareciendo significativamente los costos de producción.
“Las industrias pagaban, cuando no había esta estacionalidad, 4,5 dólares el millón de BTU. Hoy lo compran a más de 18 dólares”, afirmó.
Alternativas para sostener la producción
Consultado sobre las posibilidades para evitar la paralización de plantas industriales en provincias como Salta, Jujuy y Tucumán, Montamat consideró que existen pocas alternativas en el corto plazo.
Entre ellas mencionó la propuesta impulsada por la Unión Industrial de financiar parte del sobrecosto del gas y la posibilidad de que aquellas empresas con capacidad técnica migren temporalmente al uso de combustibles líquidos, como el fuel oil, cuyo costo resulta actualmente inferior al del GNL importado.
Déficit en el sistema eléctrico
El especialista también advirtió sobre la situación del sistema eléctrico argentino, al que calificó como el sector más descapitalizado de toda la cadena energética.
Aseguró que existen problemas tanto en generación como en transporte y distribución, lo que repercute directamente en la calidad del servicio.
En ese sentido, sostuvo que el desarrollo del sistema eléctrico será determinante para aprovechar plenamente la producción de gas de Vaca Muerta y transformarla en energía más económica para hogares e industrias.
Evaluación de la política energética
Respecto de la política energética del Gobierno nacional, Montamat consideró que el rumbo general es adecuado, aunque insistió en la necesidad de consolidar reglas estables para incentivar inversiones privadas de largo plazo.
“Necesitamos recrear reglas de largo plazo y recomponer señales de precios. La inversión es multimillonaria y la tiene que hacer el sector privado”, afirmó.
También defendió el proceso de reducción de subsidios generalizados y sostuvo que el esquema debe orientarse hacia beneficios focalizados según la situación socioeconómica de los usuarios.
Críticas al régimen de zonas frías
Finalmente, Montamat cuestionó el actual régimen de subsidios para zonas frías y manifestó su rechazo a la ampliación del beneficio.
Consideró que se trata de un esquema de subsidios cruzados que genera inequidades entre distintas regiones del país y propuso reemplazarlo por un sistema focalizado en función de indicadores sociales y económicos.
“Estoy de acuerdo con que ese régimen se elimine y sea reemplazado por subsidios focalizados según la situación socioeconómica”, concluyó.
