Qué cantidad de café podría ayudar a proteger el hígado, según los hepatólogos

Especialistas del Tufts Medical Center, la Universidad de Pensilvania y el hospital Montefiore Einstein coinciden en que esta bebida, combinada con dieta mediterránea y actividad física, es aliada contra la cirrosis y la enfermedad hepática crónica. Qué tener en cuenta.

El consumo habitual de café podría reducir el riesgo de enfermedades hepáticas, según la recomendación coincidente de tres hepatólogos que explicaron a la revista estadounidense de salud Parade los motivos por los cuales esta bebida se considera un aliado del hígado. Mantener este órgano sano es fundamental no solo por su papel en la desintoxicación sanguínea, sino también porque participa activamente en la producción de energía y otras funciones vitales del organismo.

Un estudio divulgado por la revista BMC Public Health, citado por el hepatólogo Raffi Karagozian, del Tufts Medical Center, analizó la información de cerca de 500.000 personas. Los resultados revelaron que quienes consumían café de cualquier tipo y en cualquier cantidad presentaron un 21% menos de riesgo de desarrollar enfermedad hepática crónica en comparación con quienes no bebían esta infusión.

La evidencia sobre el vínculo entre el café y la protección del hígado no es reciente. Investigaciones anteriores, que analizaron datos de más de 2,25 millones de individuos, hallaron que una taza diaria de café con cafeína se asociaba con un 20% menos de riesgo de desarrollar carcinoma hepatocelular, una de las formas más frecuentes de cáncer de hígado. El efecto protector aumenta con el consumo: hasta cinco tazas diarias llegaron a reducir el riesgo a la mitad, conforme a los datos presentados por la revista.

Un estudio de BMC Public Health muestra que los consumidores de café presentan un 21% menos de riesgo de enfermedad hepática crónica - Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)Un estudio de BMC Public Health muestra que los consumidores de café presentan un 21% menos de riesgo de enfermedad hepática crónica – Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

El café, principal recomendación matutina de hepatólogos

El doctor Kenneth Rothstein, profesor de gastroenterología y hepatología en la Perelman School of Medicine de la Universidad de Pensilvania, enfatizó que “no cabe duda de que lo que se come y se bebe repercute en la salud hepática”. Una alimentación equilibrada en vegetales, frutas y alimentos integrales aporta compuestos bioactivos que contribuyen a la protección del hígado, y el café destaca como la recomendación médica más consistente para la rutina de la mañana.

Hatef Massoumi, director de hepatología clínica, hepatólogo de trasplantes y gastroenterólogo en el hospital universitario Montefiore Einstein, señaló que “el café tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, y se ha vinculado con tasas más bajas de fibrosis hepática, cirrosis e incluso cáncer de hígado en algunos estudios”. De acuerdo con el experto, estos efectos, respaldados por investigaciones, son especialmente notorios en personas diagnosticadas con enfermedad hepática grasa, una condición caracterizada por la acumulación de grasa en el hígado.

Cómo deben consumir café quienes buscan proteger su hígado

Para aprovechar los beneficios, el doctor Rothstein aconsejó ingerir entre dos y tres tazas diarias de 240 mililitros de café o té. “Los antioxidantes presentes tanto en el café como en el té parecen proteger contra la aparición del carcinoma hepatocelular”, precisó el especialista, y agregó que la evidencia científica favorece especialmente al café sobre el té en la prevención de este tipo de cáncer. Además, aclaró que no importa si la infusión tiene cafeína o es descafeinada; lo relevante, según él, es mantener el hábito.

Los beneficios del café para el hígado se observan tanto en su versión con cafeína como en la descafeinada, según los especialistas (Infobae México/ Jovani Pérez)Los beneficios del café para el hígado se observan tanto en su versión con cafeína como en la descafeinada, según los especialistas (Infobae México/ Jovani Pérez)

La preparación también es importante. Massoumi recomendó preferir el café negro, para así limitar las calorías y el azúcar añadido. Si el sabor resulta poco agradable, sugirió agregar solo una cantidad mínima de leche baja en grasa y evitar tanto las cremas azucaradas como los jarabes dulces.

No obstante, Rothstein puntualizó: “Es más importante tomar café que centrarse en que sea negro’. Su caso personal es ilustrativo: “Yo utilizo un poco de miel y canela, además de crema sin grasa. Si no fuera así, no tomaría café. Odio el café negro”.

Más allá del café: otros hábitos protectores para el hígado

El doctor Karagozian consideró, además, que seguir la dieta mediterránea —un patrón alimentario basado en vegetales, legumbres, pescado y aceite de oliva, con amplio respaldo científico en la prevención de enfermedades crónicas— y realizar al menos 30 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada aporta protección adicional al hígado.

Para Rothstein, reducir el consumo de alcohol, mantener un peso saludable y limitar la ingesta de carbohidratos refinados y alimentos ricos en colesterol también contribuye a la salud hepática, así como la ya mencionada incorporación del café o el té a la rutina diaria.

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