En el marco de la escalada bélica en Medio Oriente, Irán derribó un avión de combate de Estados Unidos, lo que desató un operativo urgente para localizar a los pilotos que viajaban a bordo.
El hecho ocurrió en territorio iraní y fue confirmado por fuentes oficiales estadounidenses, que indicaron que la aeronave —un caza F-15— fue alcanzada por las defensas aéreas iraníes en medio del conflicto en curso.
Tras el derribo, se activó una misión de rescate para encontrar a los dos tripulantes. Uno de ellos logró ser recuperado, mientras continúa la búsqueda del segundo, en una operación que se desarrolla en condiciones extremadamente complejas.
El episodio marca un punto crítico en la guerra iniciada a fines de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán, y representa uno de los golpes más significativos contra las fuerzas estadounidenses desde el comienzo de las hostilidades.
Además, el incidente se suma a una serie de pérdidas militares recientes, en un contexto de creciente tensión y sin avances diplomáticos para frenar el conflicto.
La situación sigue siendo altamente volátil, con operaciones militares en curso y un escenario internacional cada vez más incierto.
