El kirchnerismo deja un país quebrado: Las reservas netas del Banco Central son negativo US$ 10.000 millones

Tras 16 meses de gestión de Sergio Massa, las reservas netas del Banco Central cayeron al nivel más bajo de la historia argentina, dejando una herencia aún peor a la del año 2015. Las reservas estrictamente brutas cayeron al umbral más bajo desde 2016 y se acercan a perforar el piso de los US$ 20.000 millones.

El kirchnerismo deja un país quebrado: Las reservas netas del Banco Central son negativo US$ 10.000 millonesPublicado hace 6 horas en 27 de noviembre de 2023Por Redacción Economía
Tras 16 meses de gestión de Sergio Massa, las reservas netas del Banco Central cayeron al nivel más bajo de la historia argentina, dejando una herencia aún peor a la del año 2015. Las reservas estrictamente brutas cayeron al umbral más bajo desde 2016 y se acercan a perforar el piso de los US$ 20.000 millones.

 

Una de las herencias más explosivas que dejan los cuatro años de gestión kirchnerista, pero en particular los 16 meses de Sergio Massa al frente del Ministerio de Economía, es la situación crítica en el Banco Central.

Según las publicaciones de la autoridad monetaria, las reservas brutas cayeron al umbral de los US$ 21.000 millones en los últimos días de noviembre, no se veía un nivel tan bajo desde principios de 2016 y finales de 2015.

Cuando Massa asumió la dirección de la cartera económica el BCRA mantenía un saldo de reservas brutas del orden de los US$ 38.000 millones, y reservas netas por US$ 2.000 millones. Hacia el final de su fallida gestión, estas cifras cayeron a US$ 21.000 millones y -10.000 millones de dólares respectivamente.

En otras palabras, la hoja de balance de las reservas del BCRA es la más desastrosa de la historia argentina. Las reservas netas negativas en US$ 11.000 millones superan cómodamente al déficit de US$ 1.400 millones que dejaba el kirchnerismo en el año 2015. Esta vez, la herencia es mucho más dura y perjudicial para el país.

Este resultado surge por extraer los recursos del swap con China (alrededor de US$ 18.000 millones), los depósitos del Banco de Pagos internacionales y SEDESA (seguros bancarios y garantías por más de US$ 5.000 millones), y finalmente los dólares que sirven para garantizar la liquidez de los depósitos en moneda extranjera por al menos US$ 8.800 millones.

Descontando los recursos que no pueden emplearse rápidamente sino que es necesario un cierto tiempo para su ejecución, se calcula que las reservas líquidas del Banco Central ya marcan un rojo de hasta US$ 14.400 millones, nunca antes se había visto algo ni remotamente similar en la historia argentina.

Pero la pésima posición de los activos no es la única herencia perjudicial que deja la gestión de Massa. Como si todo esto fuera poco, la bomba de pasivos remunerados ya representa más del 334% de la base monetaria, y supera los 11 puntos del PBI. Debido al pago de intereses devengados por esta deuda remunerada, el Banco Central emite el equivalente anual a 10 puntos del PBI, lo que se dio a conocer como “déficit cuasi-fiscal”.

Si bien el pago de intereses podría tornarse negativo con respecto a la inflación mensual (reduciendo el valor real del stock de pasivos remunerados), eventualmente también amenazaría con boicotear los cimientos de un eventual programa de estabilización si la situación se revirtiera y volvieran las tasas reales positivas (el stock volvería a crecer cada vez más en términos reales).

La dramática situación que deja el kirchnerismo en el Banco Central sin lugar a dudas será uno de los desafíos más grandes de la administración del Presidente electo Javier Milei a partir del 10 de diciembre.

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