PIENSEN, SON MALDITOS HIJOS DE SATANÁS, NO NOS ENTREGUEMOS A ESTOS MALDITOS….

Es posible que Ud. esté pensando si votar a un “loquito” como Milei, o a alguien supuestamente “mesurado” como Massa, y desde ya le digo:

NO DUDE.VOTE POR MILEI. EL OTRO ES PARTE DE LA DELINCUENCIA. LOS AUTODENOMINADOS “PERONISTAS” Y KIRCHNERISTAS ACTUALES SON UNA EXTENDIDA Y PELIGROSA ASOCIACIÓN ILÍCITA; LO MÁS PARECIDO QUE SE PUEDE ENCONTRAR EN LA TIERRA A SEGUIDORES DE SATANÁS.

Voy a contar mi propia experiencia como abogado libre, y padre de un chico asesinado por equivocación por fuerzas parapoliciales de narcotraficantes autodenominados “Brigadas de Investigaciones” de la Policía de Tucumán, para que entienda una terrible realidad que estamos viviendo. Soy un profesional bastante prestigioso de Tucumán, ex Juez y autor de varios libros de filosofía jurídica. Personalmente declaraba mis convicciones conservadoras, liberales y cristianas. Cuento entre mis amigos reales o virtuales, conservadores y liberales, a estudiosos de la talla de José Ignacio García Hamilton, que prologó mis dos primeros libros, Alberto Benegas Lynch (h), Elena Valero Narváez, Mamela Fiallo, María Corina Machado, Miklos Lukacs, Nicolás Márquez, Agustin Laje, María Zaldívar, Vanessa Vallejo, y una lista enorme de intelectuales. Participé en la reunión de la Mont Pélerin Society que se hizo en Buenos Aires,

Pero aun aclarando siempre que no comulgaba con su ideología peronista -lo que me llevó a ser descartado de cargos que con solamente afiliarme a ese Partido con toda seguridad me hubieran llovido- asesoraba jurídicamente a gente de todos los partidos, incluyendo a algunos de los personajes más representativos de la política peronista local y nacional. Mientras tanto, mis verdaderas preocupaciones eran más el windsurf, el aladelta o la navegación, que las discusiones partidistas. Creía que como profesional, igual que los dentistas o los médicos, debía preguntar a mis eventuales clientes simplemente cuál era el problema que querían que resolviera, y no cuál era su pensamiento político.

Pese a esa falta de comunión política que siempre destaqué, la frecuencia del trato hacía que creyera que varios clientes autodenominados “peronistas” eran verdaderos amigos, tales como Edmundo Jesús Jiménez, primeramente Ministro de Gobierno y luego Ministro Fiscal de la Provincia, y a sus hijos Edmundo Javier, Reinaldo y Ana Lucía Jiménez, a quienes asesoré, a su sobrina carnal Eloísa Rodríguez Campos de Maggio, Coordinadora del Ministerio Público Fiscal con la cual hicimos presentaciones por el Ministerio Público que yo no firmaba, y su marido Facundo Maggio, entonces abogado raso con quien teníamos clientes en común, y que meteóricamente es ahora Camarista Penal Conclusional…

No fueron los únicos clientes y amigos que tenía de extracción supuestamente “peronista” y participación política. Tenía una relación de tres generaciones, desde nuestros abuelos, con Sixto Terán Nougués, ex Vicegobernador de la Provincia al que prologué su primer libro y hoy está encargado de obtener créditos internacionales, con Beatriz Rojkés de Alperovich, ex Presidente Provisional del Senado de la Nación, Presidente del Partido Justicialista local y Vicepresidente del nacional, efímera Presidente de la Nación y Primera Dama de la Provincia que fuera cliente mía, o Adela Seguí, en un tiempo Vocal a nivel nacional del Directorio de Nación Seguros, y luego Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Tucumán. Como frutilla de postre, era amigo y compañero de navegación por el Río de la Plata de Enrique Cossio (h), primo hermano de mi mujer, y también íntimo amigo y ex colega -como abogados ambos de la Superintendencia de Seguros de la Nación- con el entonces y hoy Presidente de la Nación Alberto Fernández, que nombró a mi primo político como mayor autoridad de dicho organismo, cargo que revista actualmente. Si por amistad, agradecimiento o empatía hacia mí, alguna muerte no podía ser ocultada salvo por la participación o complacencia de basuras infrahumanas, era la de mi hijo.

Pues bien, cuando mi hijo mayor homónimo fue asesinado por error, no dudaba de que al menos UNO de mis ex clientes y supuestos amigos haría valer sus enormes influencias para evitar que se pretendiera invisibilizar su crimen, y obtener que el mismo fuera debidamente investigado. Fue inútil. No solamente eso, sino que luego con mi investigación paralela descubrí que el que había ordenado desde el primer día encubrir el asesinato era mi ex asesorado y supuesto amigo Edmundo Jesús Jiménez, y la que lo había llevado a cabo era su mano derecha, mi supuesta amiga Eloísa Rodríguez Campos de Maggio, presuntamente porque el primero era quien había ordenado el procedimiento letal para abatir a un joven con cierta similitud física con mi hijo, que sería un “dealer” deudor de drogas. Que estaban comprometidos prácticamente todos los miembros de la familia Maggio, incluyendo a María Carolina Maggio que trabajaba entonces en la Morgue, y Lucas Manuel Maggio que trabajaba en la Fiscalía de Homicidios, amén de la Fiscal Adriana Giannoni, y la Fiscal de Cámara Estela Giffoniello, una conocida amante de Jiménez y la otra cuando menos muy cercana a él.

Paso a paso fui descubriendo más y más pruebas del armado de una emboscada letal, del acribillamiento y de la directa participación de mis supuestos “amigos” en toda la trama de encubrimientos que se puede leer en el grupo de Facebook https://www.facebook.com/groups/justiciapormarquitos. No solamente Secretarios, Empleados, Comisarios, policías, peritos, sino hasta Agentes Fiscales, Jueces, Vocales de Cámara, Vocales de la Corte de la Provincia… Varios de ellos supuestamente “amigos” míos que simulaban ser personas de bien. Todos un aquelarre de delincuentes. Comprendí ahí que con tal de no ponerse en contra de la Asociación Ilícita que se hace denominar “peronismo” o “kirchnerismo”, esta gente era capaz de las traiciones y las vilezas más grandes imaginables. Y de paso, que me “cobraban” -me lo dijeron expresamente- el no haber querido jamás adherir políticamente a lo que hipócritamente llaman su “partido político”, que ya entonces consideraba un partido político corrupto, y ahora me doy cuenta que es mucho peor todavía que eso.

Decidí entonces entrar en política. No, tal como podría suponerse, de la mano de Javier Milei, que entonces no militaba en política, sino de la mano de Juan José Gómez Centurión y el NOS Argentina, con quienes ya desde antes compartíamos idéntica angustia antiabortista. Es que comprendí por mi experiencia personal, que debía intentar denunciar por todas las vías posibles que hoy por hoy no estamos en presencia de gobernantes que delinquen sino de delincuentes que gobiernan, cautivos de una mafia, una asociación ilícita de corruptos, asesinos, extorsionadores, estafadores, usurpadores, narcotraficantes, encubridores y delincuentes seriales, que utilizan el Poder no solamente como medio para cometer sus tropelías, sino también y básicamente para procurarse la impunidad para sí y para sus cómplices. Y eso, porque el dinero del Estado, y el de la corrupción, son utilizados para comprar almas, armar enormes redes de impunidad, y convertir a los gobernantes en verdaderos demonios que por mantener sus posiciones de poder, son capaces de incurrir en las traiciones más imperdonables, en las mentiras más viles, y en negar las verdades más evidentes. No tienen amigos, no tiene otro compromiso que con sus cómplices. Si el Papa Francisco decía que el dinero era el estiércol del demonio, debía estar refiriéndose a las obscenas cantidades de dinero que está acaparando esa banda, y no al poco o mucho dinero que pueda tener un comerciante.

En síntesis, votar al mal llamado “peronismo” o “kirchnerismo”, es hoy por hoy votar a los más conspicuos seguidores de Satanás. Es votar por los asesinos que podrán luego asesinar a sus hijos a la vuelta de cualquier esquina, tal como hicieron con el mío, como hicieron antes también con Nisman y con los farmacéuticos del “Triple Crimen de General Rodríguez”, y con tantos otros desaparecidos y asesinados “en democracia”.

P.D.: Curiosamente la primer imagen que encontré del Demonio es, por la nariz, la boca y las orejas, notoriamente parecida al rostro del abyecto Edmundo Jesús Jiménez, el todopoderoso Ministro Fiscal que designó a más de cien Jueces, Fiscales titulares y auxiliares, acomodó en sus cargos a sus familiares, ordenó el encubrimiento de que el automóvil de mi hijo estaba acribillado, y muy probablemente ordenó el asesinato de un deudor, en cumplimiento de cuya orden las “Brigadas” acribillaron a mi hijo por error.

POR DR. MARCOS ROUGES

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