Y lo está haciendo con cifras que asustan.
La ciencia cae al nivel más bajo desde 1972
En 2026, la inversión pública será de solo 0,140 % del PBI. En tres años, el recorte alcanza el 50,8 % respecto a 2023. No es un ajuste puntual. Es un vaciamiento sostenido.
El Conicet pierde un 42,2 % de su presupuesto acumulado desde 2024. La CONAE, clave en proyectos internacionales, sufrirá un recorte del 53,7 %. Laboratorios sin recursos, proyectos paralizados, investigadoras e investigadores expulsados del sistema.
Y mientras tanto, la ley que debía garantizar financiación está suspendida. Lo ejecutado apenas llega al 25 % de lo comprometido.
Esto no va solo de Argentina. Va de qué pasa cuando un país decide apagar su ciencia.
