No es solo falta de habilidad con los números: qué dice la ciencia sobre los chicos con dificultades en matemática

Un estudio internacional, basado en 122 instrumentos de evaluación, identificó habilidades cognitivas vinculadas al desempeño en matemática y propone nuevas claves ante las dificultades de aprendizaje.

Las dificultades en matemática suelen presentarse como problemas para comprender una materia de números, operaciones y resultados exactos.

Sin embargo, una investigación de la Universidad de Texas A&M plantea que buena parte de las dificultades escolares en esta área puede originarse en habilidades que, a primera vista, parecen ajenas a una cuenta: comprender el lenguaje de una consigna, distinguir datos relevantes, reconocer patrones y construir una conclusión lógica.

El estudio, publicado en la revista Journal of Intelligence, reunió resultados de 122 instrumentos de evaluación cognitiva y académica.

Su objetivo consistió en comparar qué habilidades se vinculan con cuatro dimensiones del desempeño matemático: conocimiento de la materia, cálculo, resolución de problemas y fluidez. Los resultados ubicaron al conocimiento lingüístico y al razonamiento entre los predictores más consistentes.

La comprensión lectora es clave para entender matemática

Profesora de pie frente a pizarrón blanco con ecuaciones, enseñando a diez niños uniformados sentados en pupitres de madera en una primaria mexicana, con ventanas al fondo.La comprensión lectora permite interpretar consignas matemáticas y ayuda a seleccionar los datos necesarios para resolver un problema escolar (Imagen Ilustrativa)

La novedad no radica en afirmar que los alumnos necesitan saber números para aprender matemática. Ese punto forma parte de la enseñanza habitual. El aporte del trabajo reside en precisar que el dominio de vocabulario, la comprensión lectora y la capacidad de razonar frente a situaciones desconocidas ayudan a explicar por qué dos estudiantes, con una instrucción similar, pueden responder de forma muy diferente ante un mismo problema.

Este enfoque ofrece una herramienta para revisar las dificultades de aprendizaje más allá de una nota baja o de un resultado incorrecto.

Si un niño falla al resolver una consigna, el problema puede estar en una operación, pero también en la interpretación del enunciado, en el reconocimiento de una relación entre datos o en la selección de un procedimiento. Identificar esa diferencia resulta central para definir qué apoyo necesita cada estudiante.

El trabajo estuvo dirigido por Daniel Hajovsky, profesor asociado del Departamento de Psicología Educativa de Texas A&M. La investigación analizó evaluaciones que midieron capacidades intelectuales, académicas y conductuales. Entre ellas figuraron pruebas como la escala cognitiva de Wechsler, usada de forma frecuente para valorar distintas aptitudes en niños.

Rezago educativa: Desafío en el aprendizaje de matemáticas para niñosEl razonamiento fluido ayuda a identificar patrones y relaciones cuando los estudiantes enfrentan problemas sin reglas nuevas (Imagen Ilustrativa)

Los investigadores no plantean que la capacidad cognitiva determine de manera absoluta el destino escolar de una persona.

Las oportunidades de enseñanza, el acompañamiento docente, el acceso a materiales, el clima institucional y las experiencias familiares también influyen. El estudio propone, en cambio, que las evaluaciones pueden aportar más información si observan las habilidades que intervienen detrás de una respuesta matemática.

El sentido numérico apareció como otra base relevante. Este concepto alude a la comprensión de las cantidades y de las relaciones entre números. Incluye, por ejemplo, advertir cuál de dos valores es mayor, estimar una magnitud o reconocer que una suma puede representarse de distintas formas. Esa intuición no reemplaza el aprendizaje formal, pero facilita la construcción de conocimientos posteriores.

“En nuestro estudio, descubrimos que el sentido numérico, es decir, la comprensión general de las matemáticas y cómo se relacionan los números entre sí, era igual de importante y constituía una base sólida para las habilidades matemáticas posteriores”, afirmó Hajovsky.

“Las capacidades cognitivas son importantes para el aprendizaje y el rendimiento académico, pero no definen por completo la capacidad matemática de una persona”, agregó el experto.

El razonamiento y la comprensión lectora también intervienen en una cuenta

(Imagen Ilustrativa Infobae)El sentido numérico aporta una base para comprender cantidades y vínculos entre números antes de abordar operaciones más complejas (Imagen Ilustrativa)

Una de las capacidades con mayor peso en el análisis fue el razonamiento fluido. El término describe la posibilidad de llegar a una conclusión cuando la persona enfrenta un problema para el que no dispone de una regla memorizada ni de una solución conocida. Implica detectar relaciones, comparar alternativas, descartar información innecesaria y formular una estrategia.

La deducción y la inducción integran este tipo de razonamiento. La primera parte de una regla general y la aplica a un caso particular. La segunda observa casos concretos para extraer una idea más amplia. Ambas aparecen en la matemática escolar, incluso cuando no reciben ese nombre. Un alumno las usa al identificar el patrón de una serie, al elegir una operación o al justificar por qué una respuesta tiene sentido.

“El ejemplo que me gusta usar para explicar el razonamiento fluido es: ‘¿Qué tan bien puede un estudiante aprender un juego cuando no se requieren reglas previas ni conocimientos previos?. Cuando uno razona internamente, sigue utilizando conocimientos e información verbal, pero el razonamiento fluido ayuda a discernir qué información es relevante y cuál no’”, precisó Hajovsky.

(Imagen Ilustrativa Infobae)En sexto grado de primaria el 45 por ciento de los alumnos no alcanzó los aprendizajes esperados en matemática durante Aprender 2025 (Imagen Ilustrativa)

La comprensión lectora mostró una relación similar con el desempeño matemático. Muchos problemas escolares exigen convertir una situación expresada en palabras en una representación numérica. Para lograrlo, el estudiante necesita entender qué pregunta la consigna, reconocer la información disponible y detectar cuáles datos no tienen utilidad. Una dificultad de lectura puede alterar cualquiera de esos pasos, aunque la operación final sea sencilla.

El vocabulario también importa. Palabras como diferencia, proporción, equivalente, perímetro, promedio o probabilidad tienen un significado cotidiano y otro específico dentro de la disciplina. Cuando esas nociones no están claras, el alumno puede interpretar mal el problema antes de empezar a calcular. Por eso, el trabajo sugiere que la matemática comparte herramientas con la lectura y la escritura, sin perder su lenguaje propio.

“Si alguien quiere estudiar derecho, presentará el examen de admisión. Parte de ese examen requiere sólidas habilidades de comprensión lectora y la aplicación de conocimientos previos o esquemas de comprensión para dar sentido a la nueva información que se está aprendiendo. Eso es comprensión lectora”, afirmó. “Es importante para la lectura, es importante para la escritura, y ahora vemos que también es importante para las matemáticas”.

Cuaderno abierto con fórmulas, compás y regla sobre un pupitre, con una profesora frente a un pizarrón y alumnos en el aula.Los errores en una cuenta pueden revelar dificultades de vocabulario comprensión o estrategia y orientar apoyos pedagógicos específicos (Imagen Ilustrativa)

El estudio también recupera una idea conocida en psicología: las habilidades mentales suelen relacionarse entre sí. La destreza para resolver un rompecabezas visual y el desarrollo del vocabulario parecen tareas alejadas, pero ambas requieren mecanismos vinculados con la atención, la memoria, la clasificación de información y la elaboración de relaciones. Esa conexión no significa que una actividad sustituya a la otra, sino que el aprendizaje intelectual funciona como un sistema.

“Uno de los hallazgos más sólidos y consistentes en psicología es lo que se conoce como la multiplicidad positiva. El rendimiento en una tarea mental se correlaciona positivamente con el rendimiento en otra tarea mental diferente”, explicó Hajovsky. “Por ejemplo, la habilidad para manipular rompecabezas visuales y resolverlos mentalmente se correlaciona positivamente con el desarrollo del vocabulario de una persona. Ambas actividades activan el mismo mecanismo mental que impulsa el rendimiento en estas tareas cognitivas específicas”, agregó.

Los resultados en la región refuerzan la necesidad de detectar errores a tiempo

En el último año de secundaria solo 14,2 por ciento alcanzó el nivel satisfactorio de matemática en Aprender 2024 según los datos nacionales
En el último año de secundaria solo 14,2 por ciento alcanzó el nivel satisfactorio de matemática en Aprender 2024 según los datos nacionales

Los resultados de PISA 2025 confirmaron que América Latina se mantiene por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en matemáticas, lectura y ciencias. En matemáticas, Argentina registró su peor resultado desde que participa de la evaluación: solo el 24% de los estudiantes alcanzó el nivel básico de competencia, frente al 65% del promedio de la OCDE.

México también profundizó su caída, mientras Chile, Perú y Uruguay retrocedieron en esa área, y Brasil, Colombia y Costa Rica exhibieron resultados estancados o con variaciones reducidas. La brecha refleja problemas que exceden los contenidos escolares. La desigualdad socioeconómica sigue asociada al rendimiento, al tiempo que varios países registraron altos niveles de ausentismo, falta de materiales y dificultades de infraestructura.

El informe también mostró cambios en las aulas: creció el uso de herramientas de inteligencia artificial entre los estudiantes y persiste la distracción por dispositivos digitales.

En ese escenario, el estudio de Texas A&M propone una pregunta útil para el aula: qué tipo de error comete un estudiante y qué proceso refleja esa equivocación. El análisis no debería limitarse a marcar una respuesta como correcta o incorrecta. También puede observar si el alumno confundió una palabra de la consigna, eligió una operación inadecuada, perdió información relevante o aplicó un procedimiento sin comprenderlo.

Resultados de prueba PISA 2025Más de la mitad de los estudiantes argentinos quedó en el nivel más bajo de matemática según los resultados de Aprender 2024 oficiales – Crédito: Cuartoscuro

“En lugar de fijarnos en las calificaciones de los estudiantes, podemos prestar atención al patrón de errores que cometen para identificar dónde se encuentran las mayores necesidades de aprendizaje”, afirmó Hajovsky.

“En otras palabras, utilizar el análisis de errores para determinar si las dificultades matemáticas se deben a problemas conceptuales como dificultades con el lenguaje, el razonamiento o la eficiencia, y ajustar la enseñanza en consecuencia. Esta estrategia podría ser útil para mejorar los resultados matemáticos de todos los estudiantes”, concluyó.

Llegar al resultado correcto importa, pero el camino que recorre cada alumno también ofrece información pedagógica. La exploración, la argumentación y el razonamiento permiten comprender cómo piensa un estudiante, dónde aparece un obstáculo y qué intervención puede ayudarlo a superar una dificultad antes de que se acumule durante los años escolares.

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