La fiscalía solicitó una pena de 1 año y 6 meses de cárcel para la mujer declarada responsable por las amenazas a una profesora y las lesiones a dos directivas del IFD N° 12.
Hace casi un año y medio, una docente terminó con el rostro desfigurado tras ser atacada dentro Instituto de Formación Docente N° 12 de Neuquén. La acusada, madre de una alumna, había regresado al establecimiento acompañada por otra persona luego de una discusión del día anterior. Este miércoles, la causa ingresó en la etapa de definición de la pena.
La fiscal Lucrecia Sola solicitó 1 año y 6 meses de prisión efectiva para la acusada. La mujer fue encontrada responsable de amenazas simples contra una docente y de dos hechos de lesiones leves contra la regente y la subregente del establecimiento, delitos que fueron considerados en concurso real.
La resolución sobre el monto de la pena quedará ahora en manos del juez, que dispone de un plazo legal de 48 horas para definir el planteo de la fiscalía, el pedido de la querella y la postura de la defensa. Por otro lado, su identidad no se informa para preservar a su hija adolescente, que asistía a la institución educativa.
Al argumentar la solicitud de prisión efectiva, Sola mencionó que la mujer registra una condena anterior: en 2017 recibió una pena de 1 año y 6 meses de prisión en suspenso. Para la fiscal, ese antecedente debe tenerse en cuenta al momento de establecer la nueva sanción.
También enumeró como agravantes la cantidad de delitos atribuidos, el perjuicio psicológico que padecieron las docentes y el lugar donde se desarrollaron los episodios. La representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que la violencia se produjo dentro de una institución educativa, durante la jornada escolar y ante la presencia de alumnos y padres.

La fiscal agregó que, a su criterio, la mujer tuvo la posibilidad de ajustar su conducta a las reglas de convivencia y a la ley. “Es una persona que tiene los recursos para poder actuar correctamente y conforme a la ley, motivarse en la norma, tiene los medios para hacerlo y decidió no hacerlo”, sostuvo durante la audiencia.
Aunque la fiscalía solicitó una condena de 1 año y 6 meses de prisión efectiva, la querella, en representación de las docentes, requirió una pena mayor: 2 años y 6 meses de cárcel. También pidieron que se mantengan las medidas de protección dispuestas para las docentes.
La querella centró su exposición en el alcance de las consecuencias que sufrieron las tres trabajadoras afectadas por la secuencia. A la vez, cuestionó la inexistencia de un arrepentimiento genuino de parte de la acusada.
La defensa, en cambio, pidió el mínimo: 6 meses de prisión de ejecución condicional. Además, reclamó que se declare inconstitucional el artículo 27 del Código Penal para permitir una segunda condena en suspenso.
Los hechos
El conflicto se inició el 21 de abril de 2025, cerca de las 14:20, durante una reunión de padres en el establecimiento. De acuerdo con la reconstrucción judicial, participaron una docente de inglés, la regente, la subregente y la maestra de grado.

En ese encuentro, la mujer discutió con la profesora de inglés, la insultó y la amenazó. Entre las expresiones atribuidas a la acusada estuvieron: “Vamos afuera, a ver si te animás conmigo” y “te voy a esperar y voy a averiguar dónde vivís”.
La intervención del personal de seguridad evitó que esa primera situación pasara a una agresión física. Sin embargo, al día siguiente la mujer regresó a la institución acompañada por otra persona cuya identidad no fue establecida.
El 22 de abril, alrededor de las 13:45, ingresó al sector de secretaría y preguntó por la docente de inglés. Como la profesora no se encontraba allí, atacó a integrantes del equipo directivo. El juicio determinó su responsabilidad por las lesiones leves contra la regente y la subregente.
El episodio fue registrado en videos que circularon posteriormente y que mostraron parte de lo ocurrido durante el horario de clases. Las grabaciones difundidas exhibieron la intervención de docentes y autoridades que intentaban detener la situación y resguardar a los estudiantes.
