Un informe de CICCRA confirmó que la demanda interna sufrió un desplome brutal en el primer semestre. El consumo per cápita se hundió a los 47 kilos anuales. En contraste, las exportaciones marcaron un récord.
El asado y la mesa de los argentinos siguen sufriendo los efectos de la crisis económica. Durante el primer semestre del año, el consumo de carne vacuna en el mercado interno registró una caída superior al 11% en comparación con el mismo período del año anterior. Se trata del nivel de demanda local más bajo de las últimas tres décadas, según detalló el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
Entre enero y junio, el mercado doméstico absorbió unas 132.000 toneladas menos que el año pasado, lo que arrastró el consumo por habitante a un promedio de 47 kilos anuales (una baja del 8,2% interanual).
Las razones detrás del plato vacío
La fuerte pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la disparidad de los precios en las góndolas explican este cambio drástico en la dieta de los hogares:
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Precios por las nubes: Mientras que la inflación general se movió a un ritmo menor, el rubro de carnes y derivados escaló un 45% interanual, con los cortes vacunos liderando las subas (un 53,6% de aumento).
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Los cortes populares, los que más subieron: El asado (+54,3%) y la carne picada común (+56,2%) fueron los productos que más se encarecieron, alejándose del bolsillo promedio.
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El “efecto sustitución”: Ante la imposibilidad de pagar los cortes tradicionales, el consumo se volcó masivamente hacia alternativas más económicas como el pollo entero, que aumentó notablemente menos (29,9%).
Dato clave: La producción total de carne en los frigoríficos también se redujo un 6,2% debido a una menor faena de hacienda.
La otra cara de la moneda: Récord de exportación
Paradójicamente, mientras las carnicerías de barrio venden cada vez menos, la industria frigorífica encontró su alivio en el mercado internacional. Las exportaciones de carne vacuna crecieron un 10,2% en la primera mitad del año, impulsadas principalmente por la fuerte demanda y la ampliación de cuotas con Estados Unidos.
De esta manera, el sector externo se quedó con casi el 29% de la producción total del país, ganando el terreno que el consumidor argentino, asfixiado por los precios, se vio obligado a ceder.
