Salta sigue sin recuperarse: el consumo cayó un 23% y los salarios pierden la carrera contra la inflación

Un crítico informe de la actividad económica provincial revela que el poder adquisitivo local se encuentra en niveles alarmantes. Los comercios y las pymes salteñas reportan meses consecutivos de retracción en las ventas.

La crisis económica continúa golpeando con fuerza el bolsillo de los salteños. Lejos de la reactivación o los “brotes verdes” que se anuncian desde los despachos oficiales en Buenos Aires, los datos del termómetro económico de la provincia de Salta muestran un escenario de profunda recesión que no da tregua.

Según los últimos relevamientos de las cámaras comerciales y consultoras económicas locales, el consumo en la provincia registró una estrepitosa caída del 23% en comparación con el mismo período del año anterior. Esta alarmante cifra es el reflejo directo de salarios rezagados que continúan perdiendo poder de compra mes a mes frente a la inflación y el incremento de las tarifas de servicios públicos.

Las claves de la recesión en Salta

El derrumbe de la actividad en el territorio provincial se explica a través de factores concurrentes que configuran una tormenta perfecta para los comercios locales:

  • Pérdida del poder adquisitivo: Los acuerdos salariales de los principales sectores (estatales, comercio, construcción) quedaron sustancialmente por debajo de la evolución de los precios, licuando los ingresos reales.

  • Cambio en los hábitos de consumo: Las familias salteñas se vieron obligadas a recortar gastos esenciales. Las segundas y terceras marcas ganaron terreno, mientras que las compras financiadas con tarjeta de crédito quedaron limitadas por las altas tasas de interés.

  • Cierre de comercios: Desde las cámaras empresariales de la provincia advierten que la combinación de bajas ventas y aumento exponencial en los costos fijos (alquileres, luz y gas) está empujando a muchas pymes y comercios de cercanía a bajar las persianas.

La voz de los comerciantes: “No se trata de una desaceleración estacional. Venimos de meses consecutivos con números en rojo. El cliente salteño hoy compra estrictamente lo necesario para el día a día. El rubro de indumentaria, calzado y electrodomésticos está virtualmente paralizado”, señalaron referentes del sector comercial capitalino.

Sin señales de reactivación en el corto plazo

La preocupación se extiende también al sector de la construcción y la obra pública, dos de los grandes dinamizadores del empleo formal en Salta, que continúan paralizados por los recortes de fondos nacionales. Esto genera un efecto dominó que impacta de forma directa en la masa de dinero que circula en la economía informal de la provincia.

A pesar de las expectativas que genera el sector minero y el litio en la Puna salteña, los analistas locales advierten que este fenómeno funciona como una “burbuja” de altos ingresos que no logra derramar ni compensar la caída generalizada del consumo en los centros urbanos más densamente poblados de la provincia. Mientras los salarios no logren ganarle a la inflación, el mercado interno salteño seguirá funcionando a media máquina.

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