Una joven salteña vivió una verdadera pesadilla tras salir de un boliche bailable. Un chofer de remis, de 46 años, fue formalmente acusado por la Fiscalía Penal de Salta por los delitos de abuso sexual con acceso carnal, privación ilegítima de la libertad y lesiones leves, luego de una investigación que sumó pruebas científicas contundentes, entre ellas, un examen de ADN positivo.
El calvario comenzó en septiembre de 2025, pero la causa avanzó de manera decisiva en las últimas horas. Según consta en la denuncia, la víctima subió al remís junto a otras personas tras pasar la noche en un local bailable de la capital provincial. Sin embargo, a medida que el viaje avanzaba, el resto de los pasajeros descendió en sus respectivos destinos, dejando a la mujer completamente sola con el conductor.
Fue en ese momento cuando comenzó el horror. La denunciante relató ante la Justicia que, de un momento a otro, perdió el conocimiento dentro del vehículo. Cuando logró despertar, se encontraba en el asiento delantero, totalmente desorientada y con signos físicos y dolores compatibles con una agresión sexual.
Desesperada huida y arrastre en la calle
Al recuperar la consciencia y darse cuenta de la situación, la joven le exigió de inmediato al chofer que la llevara a su casa. Lejos de acatar el pedido, el remisero desvió la ruta y comenzó a acelerar en dirección a una zona de descampados, lo que profundizó el pánico de la víctima.
La oportunidad de escapar apareció cuando el auto redujo la velocidad cerca de una empresa donde se encontraban trabajadores y un efectivo policial. Desesperada, la mujer abrió la puerta e intentó tirarse del coche en movimiento para pedir auxilio. Sin embargo, el agresor reaccionó con violencia: pisó el acelerador a fondo, provocando que la víctima fuera arrastrada varios metros por el asfalto.

Finalmente, la joven fue rescatada y contenida por el personal policial y los testigos del lugar. Una ambulancia la trasladó de urgencia a un centro de salud local, donde recibió la primera asistencia médica y psicológica.
Una prueba clave
La rápida intervención del policía que presenció la huida fue fundamental para el caso. El agente logró anotar con precisión la patente del auto, lo que permitió a los investigadores identificar al dueño del rodado y, posteriormente, llegar al acusado, quien alquilaba el vehículo para trabajar como remisero.
La fiscal penal de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual (UDIS), María Luján Sodero Toranzos (quien interviene junto a la fiscal Morales Torino), dispuso una batería de medidas que incluyeron el análisis de cámaras de seguridad, pericias psicológicas y la inspección del auto.
El vuelco definitivo en la investigación lo dio el Servicio de Biología Molecular del Departamento Técnico del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF). Los resultados de las pericias genéticas fueron categóricos: se detectó material biológico del imputado tanto en el cuerpo como en las prendas de vestir de la víctima.

