El exsenador nacional y exministro de Educación Esteban Bullrich presentó este jueves su renuncia irrevocable al PRO, espacio político que ayudó a fundar junto a Mauricio Macri hace más de dos décadas. La decisión fue comunicada mediante una carta pública en la que cuestionó el rumbo adoptado por el partido y criticó especialmente la postura asumida en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Bullrich sostuvo que la actitud del PRO frente a las denuncias que involucran a Adorni fue el hecho que terminó de profundizar sus diferencias con la fuerza política. Según expresó, la decisión de respaldar al funcionario y evitar avanzar con mecanismos de control parlamentario evidenció una distancia cada vez mayor entre los principios fundacionales del partido y sus acciones actuales.
En el texto dirigido a Mauricio Macri, el exlegislador recordó los valores con los que nació el PRO, entre ellos la honestidad, el respeto por las instituciones y la vocación de servicio. Sin embargo, aseguró que desde hace tiempo le resultaba difícil reconocer ese espíritu en muchas de las decisiones adoptadas por la conducción partidaria.
Bullrich explicó además que su experiencia personal a partir de la lucha contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) lo llevó a reflexionar sobre la importancia de actuar de acuerdo con sus convicciones. En ese sentido, afirmó que continuar dentro del partido implicaba aceptar silencios y decisiones con las que ya no se sentía identificado.
“La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia”, expresó en uno de los pasajes más contundentes de la carta.
A pesar de las críticas, el exsenador aclaró que su salida no responde al resentimiento ni al enojo. Por el contrario, manifestó agradecimiento hacia quienes compartieron el proyecto político y reconoció el papel de Mauricio Macri en la construcción de una fuerza que transformó el escenario político argentino.
La renuncia se produjo luego de la controversia generada en el Congreso por la postura del PRO respecto de los pedidos de interpelación a Adorni, una situación que profundizó las tensiones internas y abrió un nuevo capítulo en la relación entre referentes históricos del partido y su actual conducción.
Con esta decisión, Bullrich pone fin a una trayectoria de más de veinte años dentro del espacio político que contribuyó a crear, al tiempo que deja un fuerte mensaje sobre la necesidad de sostener la coherencia entre los principios y las decisiones políticas.
