Alerta de los expertos: El dramático olvido y la vulneración de derechos que sufren los adultos mayores en Argentina.

La conmemoración del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez expone las violencias invisibles en Argentina. Médicos y gerontólogos explican por qué la sobreprotección familiar y el destrato en los consultorios médicos también dañan la dignidad.

Cada 15 de junio, el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez vuelve a poner en agenda que, en 2026, las Naciones Unidas vinculó con el envejecimiento y la discapacidad: visibilizar la violencia y la negligencia contra las personas mayores ya no alcanza si no se construyen sistemas de prevención, protección y respuesta.

La conmemoración de este año se realizó en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York bajo el lema “Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores”. El acto se desarrolló en paralelo con una reunión internacional sobre los derechos de las personas con discapacidades.

Esa articulación respondió a un cambio demográfico concreto: a medida que envejece la población, crece también el número de personas con discapacidades que llegan a la vejez, así como el de personas mayores que desarrollan discapacidades en etapas posteriores de la vida. Según el texto de la jornada, esa realidad exige una coordinación más estrecha entre las políticas de envejecimiento y discapacidad, sobre todo en protección, cuidados y servicios de apoyo en la comunidad.

En diálogo con InfobaeJosé Trop, presidente de la Sociedad de Gerontología y Geriatría de Rosario y experto en políticas públicas para la vejez, y la licenciada en Gerontología Graciela Spinelli respondieron sobre maltrato y derechos de las personas mayores.

Qué advierten los especialistas sobre el maltrato en la vejez

José Trop es experto en políticas públicas para la vejez con maestría en la Universidad de Malta (Naciones Unidas) y co-creador de la Escuela de Gerontología Municipal de Rosario en 1992.

—¿Cuáles son las vulneraciones más frecuentes de los derechos y la dignidad de los adultos mayores?

— Las vulneraciones más frecuentes de los derechos y la dignidad de las personas mayores son la marginación de su rol y su participación activa en la sociedad, que producen los propios familiares, quienes en una gran mayoría desvalorizan sus capacidades y muchos tratan de apoderarse de sus bienes personales. Cuando las personas mayores tienen discapacidades, los mismos familiares no asisten a la salud de los ancianos debidamente, como lo hacen con los niños por ejemplo; el Estado en todos sus poderes hace lo mismo, ignora sus propias leyes como la 27.360, no hay jueces ni secciones judiciales que se ocupen, el Estado ignora el drama social de la soledad que afecta en los adultos mayores, pero también en las personas jóvenes por igual en alrededor del 25% que se siente sola y en Córdoba un estudio reciente llegó al 58% como problema social profundo.

Cuatro personas sentadas: una anciana de cabello blanco, un médico con bata blanca, y dos familiares jóvenes atentos, con el médico sosteniendo un portapapeles.La ley 27.360 y la Convención Interamericana sobre los Derechos Humanos de las Personas Mayores fueron citadas como compromisos que Argentina incumple de manera sistemática.

En este país, un 25 a 30% de las personas mayores sufren algún grado de trastorno en la salud mental, sea psicológico o psiquiátrico, que no están atendidos ni valorados ni aceptados, o sea están a la deriva de su hado o sino.

El Estado no se enteró, pues no existe ninguna dependencia estatal que se ocupe del problema, los trastornos de la salud mental y oral-bucal están ignorados por familiares, obras sociales y los ministerios de Salud, nueve de cada 10 mayores sufren alguna afección, el 40% son desdentados (edentulismo total), el 40% de toda la población argentina no visita periódicamente al odontólogo; los ancianos en instituciones no tienen visitas periódicas en oftalmología, urología, ginecología, ORL para controles, para evitar las molestias de las visitas y sus tratamientos.

La atención sanitaria sobre todo en el INSSJP-PAMI, pionera como obra social, destinada a las personas mayores, y también a los soldados de Malvinasactualmente se está desintegrando en toda su estructura; y desvaloriza atrozmente las prestaciones profesionales y sanitarias, como también sociales, que son indispensables para que las personas mayores tengan una vida digna, sobre todo, extensísima, proporción de ancianos pobres.

Expertos alertan sobre el deterioro de prestaciones destinadas a jubilados y pensionados, y reclaman fortalecer la atención del PAMI.Expertos alertan sobre el deterioro de prestaciones destinadas a jubilados y pensionados, y reclaman fortalecer la atención del PAMI.

Ni que hablar de los haberes jubilatorios que son bajos. Las políticas de los seguros de vida o de viaje, donde hay una gran discriminación, porque se les cobra cuatro a cinco veces más que las personas adultas jóvenes y aun asegurándolas por menores coberturas. Los bancos a las personas mayores no le dan más crédito, para nada. Los medicamentos aumentaron. El costo de los alimentos se elevó en relación a sus bajos ingresos. Los sistemas prepagos echan al igual que muchas obras sociales a los mayores de sus estructuras, y si algunos quisieran afiliarse le solicitan que deben pagar cuotas tres a cuatro veces por encima de los adultos, aun que hayan sido toda la vida clientes de esos sistemas prepagos.

En Argentina no existe ninguna política de prevención. Más vale se ignore totalmente esa condición y absolutamente nada sobre promoción de la salud. No hay planes nacionales de actividad física para las personas mayores, no hay plan de educación digital para todos los ancianos que necesitan con urgencia adquirir conocimientos de informática para poder manejarse en el mundo actual. No hay representantes de personas mayores en ningún cupo del poder legislativo, nacional, ni las provincias, ni los municipios.

—¿Qué cosas se le deben garantizar a un adulto mayor para una vejez digna?

—A los adultos mayores se le debe garantizar la accesibilidad urbana y vial para que puedan transitar, desplazarse y moverse con libertad dignamente para las personas auto válidas como las discapacitadas. Solamente en ciudades puntuales como la Ciudad de Buenos Aires, muy poco, Rosario, Córdoba y Mendoza, no garantizan la accesibilidad para que las personas se movilicen. Tampoco en todos los lugares existen buses adecuados y paradas con asientos adecuadas.

Ilustración de una balanza desequilibrada: a la izquierda, una persona mayor con bastón sentada; a la derecha, una pila de documentos sellados.Las Naciones Unidas vinculó en Nueva York el maltrato en la vejez con la discapacidad y reclamó coordinar políticas de envejecimiento, cuidados y apoyos en la comunidad.

Debe mejorarse la visualización de los nombres de las calles y la numeración de los edificios en letras y números grandes para que sean fácilmente reconocibles. En cuanto a la salud debe de detenerse este plan actual sistemático de la disolución del PAMI, por el contrario, hay que volver a los puntos anteriores y tratar de crecer todos los servicios, las prestaciones, la valoración del médico de cabecera, que lo han denigrado últimamente y les disminuyeron drásticamente los ingresos por honorarios, con lo cual se han renunciado muchísimos y grandes poblaciones. Quedaron sin médicos de cabecera. Los Policlínicos de Rosario que están corriendo riesgo de cerrarse que eran modelos de Prestaciones, con la formación académica de los futuros geriatras. Volver a realizar Turismo Social para inmensa cantidad de jubilados, pobres muchos de los cuales nunca visitaron una playa del mar para hacer gráfico.

Las medicaciones esenciales deben ser totalmente gratuitas para todos los jubilados y debe haber proyectos serios preventivos como la actividad física, lugares donde poder bailar, que no los hay prácticamente, lugar para ser Turismo con control médico, asistencia de cuidadores para las personas discapacitadas y brindar en eso, actividad física y recreación social. El buen trato es indispensable, y se debe castigar a los que maltratan a las personas mayores. Sea desde el punto de vista psicológico, emocional, económico, financiero, jurídico, y el negarle, los controles médicos que toda persona debe recibir toda la vida, principalmente, respetar sus deseos. No imponerle nada a ningún viejo, si un mayor no quiere internarse en una institución geriátrica que ahora se denomina institución de larga estadía, no tienen por qué internarlo, si desea seguir hasta sus últimos días en su hogar, hay que respetarlo, si desea salir con otra pareja, los hijos no pueden de ninguna manera obstaculizarlo o presionarlo para que no lo haga, si no desea respetar una dieta prescripta por un médico, se debe priorizar su voluntad, no se debe tratar a las personas mayores como abuelos, con diminutivo, ni viejito, mi abuelito, ni papá ni tío.

Ilustración de un laberinto con varias personas mayores buscando salida. En las paredes hay pictogramas de salud, vivienda, justicia, movilidad y el logo de PAMI.La ley 27.360 y la Convención Interamericana sobre los Derechos Humanos de las Personas Mayores fueron citadas como compromisos que Argentina incumple de manera sistemática.

Justamente este sistema “democrático” que rige hoy en la Argentina, marginó a todas las personas mayores, sean con educación elevada o con educación muy básica. La inserción social será cuando tengamos legisladores personas mayores y en el poder ejecutivo. Debe existir un Ministerio de las Personas Mayores, una Secretaría que se ocupe la soledad, tanto para viejos como para jóvenes. Eso hará que puedan participar más. Hoy, Hay muchas trabas inclusive a las personas mayores que quieran trabajar por ejemplo en la provincia de Santa Fe, todos los profesionales que son personas mayores y se han jubilado por las cajas provinciales respectivas, la ley 12.818 “prohíbe” que los profesionales mayores jubilados no puedan seguir trabajando y se les obliga a dar de baja a las matrículas profesionales, una medida contraria en la ley 27.360.

—¿En qué situación está nuestro país en cuanto a garantizar estos derechos?

—Nuestro país está en decadencia y en retroversión, anulando muchos derechos e incumpliendo inclusive compromisos internacionales como la ley 27.360; que corresponde a la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores que firmó la Argentina como compromiso internacional. Pero no la cumple. ahí están todos los derechos tipificados y que son vulnerados sistemáticamente, y hace que la vida de una gran proporción de personas mayores sea triste, denigrante en muchos casos y deprimente.

—¿Qué herramientas y qué políticas faltaría instrumentar para garantizarlos?

—Lo que se necesita para revertir esta vulneración de los derechos es lo siguiente:

Crear el Ministerio de Personas Mayores que esté integrado solo y únicamente por personas mayores de 60 años con títulos universitarios y especialidades específicas en la gerontología. Es mi visión que en la actualidad está de moda la gerontología como posible fuente de ingresos económicos. Observo con sorpresa que muchos profesionales en la sociedad, como los campos de la nutrición, de la neurociencia, de la medicina, el estrés, de la cardiología, de la medicina general, ahora se transformaron en expertos gerontológicos, lo que me llama mucho la atención porque para ser gerontólogo se requiere estudios en los ámbitos de la filosofía, antropología, sociología, psicología, medicina, trabajo, social, terapia ocupacional, nutrición, recreación, entretenimiento y actividad física. Y además, legislación sobre las personas mayores.

La mirada sobre el abuso y la autonomía

Graciela Spinelli es licenciada en Gerontología y trabaja en el Centro Los Pinos

—¿Cuáles son las tres señales de maltrato o abuso en adultos mayores que más se pasan por alto en casa?

—Aceptar el paso del tiempo es difícil en uno mismo y en las personas que amamos, en ocasiones no quiere aceptarse que los padres están mayores y que por lo tanto tienen otras necesidades y otros tiempos, una forma de maltrato es pedirle respuestas rápidas a todo.

Una persona mayor necesita más tiempo para ejecutar algo o para comprenderlo, necesita que se le hable en lenguaje sencillo, claro y gesticulando bien, cuando conviven varias generaciones en una misma vivienda, estas necesidades son pasadas por alto, el ritmo vertiginoso de la vida que llevamos y los modos de comunicarnos no ayudan, pero esto no quiere decir que esa persona mayor esté enferma, sea torpe o incapaz de entender o comprender, solo necesita que se respeten sus tiempos y se consideren sus necesidades.

Graciela Spinelli, licenciada en Gerontología, analiza cómo las formas de nombrar a las personas mayores influyen en la construcción de su autopercepciónGraciela Spinelli sostuvo que apurar a las personas mayores, ignorar sus opiniones y sobreprotegerlas son formas de maltrato que vulneran su autonomía moral.

Otra forma de maltrato o violencia se observa cuando no se considera sus opiniones, cuando no se respeta su dignidad y el derecho a decidir sobre su propia vida, tener limitaciones físicas, motoras o intelectuales no anulan a la persona por completo, es que se respete su autonomía moral que para nada se pierde por el hecho de necesitar ayuda para algunas tareas.

La sobreprotección es una forma de maltrato, quizás bajo la idea de “Él o ella ya no está en condiciones de opinar” no se le consulta nada y se pretende que acepte ser “Cuidado” sin opinar, sin expresarse y sin ser considerado como un individuo único e irrepetible.

Esto debe cambiar, pasar de ser visto como un objeto a ser considerado plenamente como un “Sujeto” de derechos.

—Más allá del físico, ¿qué tipo de maltrato ven más frecuente en consultorio y por qué cuesta tanto denunciarlo?

—No encasillaría el maltrato en un consultorio, podemos hablar en general de la sociedad toda o de los sistemas o instituciones de salud, la vejez es una etapa más de la vida, para la sociedad y sobre todo desde el aspecto económico ven a las personas mayores como un sector de la población que suma gastos o que lleva el rótulo de improductivo.

El que piense así no está actualizado, el mundo envejece, al bajar las tasas de natalidad y aumentar la expectativa de vida, los perfiles de sociedad que mueven el mundo son totalmente distintos hoy las personas mayores, consumen, viajan, estudian, tienen una vida social activa que mueve la economía y la sociedad, cuando se discrimina a alguien solo por los años que tiene ese maltrato daña no solo a la persona sino a todos porque se va perdiendo lo más básico como ser humano que es el respeto mutuo, la regla universal “No hagas lo que no te gustaría que te hagan” nos pone a pensar, ¿llegaré a viejo? Y si lo logro ¿Cómo me gustaría ser tratado?

Vejez maltratoAnte una sospecha de abuso o violencia contra adultos mayores, Spinelli recomendó observar con cautela y acudir a los números de alerta de cada municipio.

En el sistema de salud o en los profesionales de área puede verse también esta discriminación, porque en parte proyecta en ese viejo, el viejo que con suerte pueda llegar a ser. Al asistir a una consulta médica o a cualquier otro profesional de la salud, las personas mayores suelen enfrentarse al maltrato o destrato porque frente a la manifestación de una dificultad o dolencia suelen escuchar “Y qué quiere usted, tiene tantos años” ¿Cómo no le va a doler?

Triste realidad, haber llegado a la vejez no es esperar pasivamente los dolores o una u otra patología, cuando una persona deja de ocuparse de su bienestar y su salud, entra en un abandono y aislamiento, deberíamos preguntarnos todos los profesionales de la salud:

¿Qué estoy haciendo en mi actuar profesional para dignificar la vida de cada persona que acude a una consulta?

• ¿Cómo puedo empoderarla para que valore la vida vivida y la que aún le queda por vivir?

¿Soy un agente facilitador de esto?

Tenemos una gran responsabilidad.

—¿Qué puede hacer hoy mismo una familia para prevenir el abuso y fortalecer la autonomía de sus adultos mayores?

—La autonomía y la dependencia, una persona que depende o necesita ayuda de otra persona no debe perder su “autonomía moral” es decir, el derecho a decidir sobre su vida y a manifestar sus gustos y/o pareceres.

En el ámbito familiar una persona mayor puede sentirse tratada dignamente o no, esto en gran manera está marcado por el respeto que percibe y no me refiero solamente al trato respetuoso que en algunos casos se entiende por cómo me dirijo o como lo nombro, tratar de Ud. no es señal absoluta de respeto, esto pasa por otro lado.

Cuando una persona se siente valorada, incluida, considerada, cuando siente que los años vividos y las experiencias son un valor agregado que no le otorga el rótulo de sabio, pero sí de un camino recorrido.

Quisiera aclarar que cuando utilizo la expresión “Viejo” no es para nada de manera despectiva, es cierto que suele usarse despectivamente, pero es el nombre adecuado pues es el sujeto que transita la etapa de la vejez, como el niño de la niñez.

No es como los nombramos, sino cómo los tratamos lo que hace la gran diferencia y esto es en cualquier etapa de la vida.

Este Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez ni siquiera debería existir si cada uno de nosotros en cualquier etapa de la vida que nos toque transitar nos respetamos y valoramos como humanos, ya que ese otro es imprescindible para mi existencia.

Dos mujeres mayores caminan por una vereda urbana con rampas y señalización clara. Un poste cercano muestra una cinta violeta, mobiliario urbano y un contenedor de basura.La accesibilidad urbana, la atención sanitaria y la inclusión social aparecen entre los principales reclamos para garantizar una vejez digna.

—Si alguien sospecha maltrato pero no tiene pruebas, ¿cuál es el primer paso que recomienda dar y a dónde acudir para pedir ayuda?

—Todos aquellos que tenemos una profesión dedicada a la salud y al cuidado de personas, sabemos que la primera regla y fundamental es no juzgar los vínculos o las formas de tratarse, detrás de ellos hay una historia de vida que desconocemos, entonces en primera medida la gran herramienta es la observación, no suponer, no deducir, sin adecuada información podemos equivocarnos, entonces el primer paso es cautela.

Cada situación debe evaluarse caso por caso, los tipos de violencia y maltrato pueden ser muchos y de diferente tipo, pero quizás esa haya sido una forma de relacionarse toda la vida, lo que para unos puede ser o parecer siempre merece revisión, en ocasiones desde la experiencia profesional uno puede observar alguna forma de maltrato o violencia y desear intervenir, y es aquí donde el hilo es muy fino pues muchas veces intentando hacer un bien se puede causar un mal mayor.

En todos los municipios hay números de alerta para aquel que observe una situación de violencia, se puede pedir ayuda o por lo menos supervisión y esto es mejor que sea realizado por autoridades o personal competente.

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