En un evento en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el viceministro de Economía, José Luis Daza, sostuvo que la proyección de compra de USD 10.000 millones contempla el proceso privatizador. Su estimación sobre el riesgo país, la actividad y la calificación crediticia.
En medio del avance sostenido de compras por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que ya alcanzó más del 80% del objetivo anual, el viceministro de Economía, José Luis Daza, reveló cómo se estructura la estimación original de USD 10.000 millones en reservas que presentó al Fondo Monetario Internacional (FMI) y precisó los fondos proyectados a ingresar este año a través de privatizaciones y concesiones de empresas públicas.
Durante su presentación en la Bolsa de Comercio de Córdoba (BCC), Daza explicó que la estrategia compartida con el FMI contempló la adquisición de USD 7.000 millones y otros USD 3.000 millones obtenidos por privatizaciones. Pero confesó que también se planteó un escenario más optimista, con la posibilidad de sumar hasta USD 17.000 millones en reservas. “Estamos comprando reservas a una velocidad equivalente a USD 20.000 millones al año. Entonces, lo que nosotros le planteamos al Gobierno americano, al FMI, a las distintas instituciones de lo que iba a ocurrir cuando transcurrieran las elecciones si nosotros manteníamos las bandas, se está dando. Las cosas se están dando como esperábamos”, afirmó.
El jueves, el BCRA adquirió USD 140 millones, una cifra que contribuyó a disipar las dudas del mercado sobre un posible freno en el ritmo de compras por parte de la entidad que dirige Santiago Bausili. En los días previos, la reducción en el volumen de compras había alimentado especulaciones sobre una eventual estrategia para evitar presionar la cotización del dólar y facilitar una baja de la inflación en los próximos meses.
Desde enero, cuando comenzó el nuevo esquema monetario, el BCRA incorporó USD 8.016 millones de dólares. Abril se erigió como el mes de mayor actividad. En ese período, las compras alcanzaron los USD 2.769 millones y, desde la puesta en marcha del programa actual, solo hubo una sesión en la que no se adquirieron divisas: el 2 de enero. En los días hábiles previos, la entidad aceleró sus adquisiciones, superando el ritmo más bajo de la primera semana de mayo, en la que no se superaron los USD 100 millones diarios.
Daza sostuvo que el país atraviesa un momento clave, con “todas las piezas calzando y empezando a armar el mejor panorama que ha tenido la Argentina en décadas”. Según su visión, el país ya cambió por tres razones: la Ley de Glaciares, que habilitaría exportaciones mineras a gran escala; la Ley de Flexibilización Laboral, que consideró largamente esperada; y el respaldo electoral a un gobierno dispuesto a ejecutar una agenda de reformas profundas.
La actividad ya “tocó fondo”
Al referirse al desempeño de la economía, describió que la actividad tocó fondo y comenzó a mostrar señales de recuperación en todos los sectores. Remarcó que el año pasado el país enfrentó un shock financiero con tasas que llegaron al 150% y encajes bancarios diarios del 100 por ciento. “En cualquier otro país estaríamos en una recesión del 5, 6%; es impresionante que no quebrara ningún banco”, afirmó.
El numero dos del Ministerio de Economía sostuvo que el escenario actual favorece la llegada de capitales extranjeros: “Tenemos, como pocas veces en la historia, las condiciones para crecer porque, por primera vez, no tenemos desequilibrio externo, no tenemos desequilibrio interno y tenemos una avalancha de inversores externos que van a venir a capturar posibilidad en sectores que no tenía Argentina hace poco”.
En el eje de la apertura comercial, Daza abordó los temores sobre el impacto en el empleo. “La gente dice que si nosotros abrimos, vamos a perder empleo, van a haber empresas que van a cerrar y las otras se demoran en abrir y vamos a perder empleo en Argentina. Lo que pasa en los países que se abren es que los empleos que se pierden son minúsculos en relación a todos los empleos que se crean”, sumó.

Para graficar la importancia de los sectores dinámicos, recurrió al ejemplo de la minería en Chile: “Por cada 1.000 empleos que se generan, entre 3.000 y 5.000 empleos que no se ven en la minería. Son los cocineros que tienen que alimentar, los que transportan la comida, los que traen los neumáticos, los que traen los camiones, los que mantienen los camiones, los que hacen las carreteras, los financistas, los que manejan los programas de software”.
Daza sostuvo que los sectores con ventaja comparativa tiran del resto de la economía. “Cuando los sectores con ventaja comparativa —como los que tenemos en Argentina— empiezan a crecer, elevan el ingreso de todo el país y arrastran a todo el país, y es lo que va a pasar en Argentina sin dudas”. Además, cuestionó las propuestas de gradualidad: “El sentido común de la gente es que se haga de forma gradual para que no se pierdan empleos; no, señores, la economía tiene una capacidad limitada de inversión. Si yo sigo metiendo recursos y dejo atrapada a gente en sectores donde no van a crecer, donde hacen productos de mala calidad sin escala, no tengo recursos para invertirlos en otros, no tengo recursos para que surjan nuevos empresarios, no tengo recursos para que crezcan y se desarrollen otras empresas y estoy en desventaja con los de afuera”.
Hacia el final de su exposición, el funcionario proyectó mejoras en la calificación crediticia del país. “Estoy convencido, no sé si en un mes, dos meses, Argentina va a seguir en la senda de upgrade de las agencias calificadoras; no terminamos acá con el B-, vienen más, no sé cuándo, no me han dicho, pero cuando ustedes miran los números y comparan los números que tenemos hoy y sobre todo los que vamos a tener en dos o tres años, Argentina va a seguir subiendo en su calidad crediticia y el riesgo país va a bajar”, concluyó.
La declaración se dio luego de que la semana pasada, tras la suba de Ficth, Moody’s aseguró que no tiene prevista una suba inmediata de la calificación para la deuda soberana argentina, debido a la persistencia del riesgo político y a que todavía espera conocer un programa que detalle cómo se van a cumplir los abultados compromisos financieros que enfrentará el país en 2027.
