Argentina regresó al top ten de los países con más trabas para hacer negocios, según un ranking global

El informe anual de TMF Group destacó que el entorno normativo rígido y la volatilidad económica en Argentina agravan las exigencias para compañías que exploran el mercado local, mientras la región latinoamericana enfrenta obstáculos similares a nivel global.

Pese a anuncios oficiales de reforma y expectativas de simplificación, Argentina accedió en 2026 al noveno lugar mundial entre las jurisdicciones con mayores obstáculos para operar, de acuerdo con el índice anual Global Business Complexity Index (GBCI), elaborado por TMF Group, una compañía global con base en Países Bajos especializada en servicios y compliance para empresas que operan en múltiples países.

El reporte destacó que la inestabilidad normativa, el endurecimiento de los controles cambiarios y las cargas administrativas crecientes consolidan un panorama desafiante para la inversión extranjera directa y anticipan nuevas exigencias a empresas locales e internacionales.

Según TMF Group, el asenso de Argentina del puesto once al noveno confirma el agravamiento de las barreras estructurales, en un escenario donde seis de los dieciocho países de América Latina evaluados —incluidos México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú— se encuentran dentro del “Top 10” mundial en complejidad. Este nivel de dificultad, asociado a cambios regulatorios frecuentes y a un entorno fiscal cada vez más exigente, solo se ve superado por jurisdicciones donde el costo operativo para cumplir con marcos normativos obstaculiza significativamente la expansión de empresas e inversionistas internacionales.

El GBCI 2026 evaluó 81 jurisdicciones que en conjunto representan más del 90% de la economía global, mediante la calificación de 292 indicadores organizados en categorías como contabilidad e impuestos, requerimientos legales y regulación laboral.

Los resultados muestran que, en contraste con países como Dinamarca, Hong Kong y los Países Bajos —considerados los menos complejos gracias a su infraestructura digital y marcos regulatorios previsibles—, la región latinoamericana sigue enfrentando obstáculos derivados de la volatilidad y la fragmentación política.

Nuevas barreras por la digitalización y la superposición normativa

Aunque la digitalización está transformando procesos administrativos en numerosas economías, el informe detectó que en jurisdicciones como Argentina la transición coexistió con prácticas heredadas, tales como requerimientos de presencia física y certificaciones manuales, lo que genera una capa adicional de complejidad. Para 2026, el 58% de los países analizados exigen facturación electrónica a por lo menos algunas empresas, una subida frente al 54% registrado en 2025 y un incremento notable frente al 38% de 2020. Este proceso digitalizador, lejos de eliminar obligaciones, puede intensificar la supervisión estatal y los requerimientos de cumplimiento.

“El posicionamiento de Argentina en este ranking coincide con un momento de transformación profunda” (Sodano)

Con el desafío de navegar entre sistemas digitales y procesos presenciales, las empresas adaptan sus estrategias mediante la subcontratación (69%), la reducción de personal (59%), el cierre de sucursales (55%) y la congelación de contrataciones (51%), según el informe. Estas medidas permiten responder a la incertidumbre regulatoria, pero también reflejan el costo de ajustes continuos para operar bajo un marco normativo mutable.

El peso de la fragmentación política y las estrategias empresariales

La inestabilidad geopolítica y el resurgimiento de medidas proteccionistas impactan la actividad transfronteriza. Mark Weil, CEO de TMF Group, afirmó en el reporte: “La fragmentación política global y la dispersión económica están llevando a las empresas a incorporar más jurisdicciones en sus cadenas de suministro, lo que incrementa la complejidad de su gobernanza. Esta fragmentación también implica que deben enfrentarse a una mayor incertidumbre regulatoria”. Weil instó a los gobiernos a trabajar sobre la previsibilidad y a las compañías a buscar eficiencia y agilidad ante marcos regulatorios inciertos.

En cuanto al caso argentino, Jorge Sodano, director a cargo para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay en TMF Group, sostuvo: “El posicionamiento de Argentina en este ranking coincide con un momento de transformación profunda. Las reformas impulsadas por el gobierno, en materia de desregulación, apertura cambiaria y simplificación administrativa, están sentando las bases para un entorno de negocios mucho más predecible y competitivo. Para las empresas internacionales que sepan leer este momento, Argentina representa hoy una oportunidad de entrada privilegiada antes de que la mejora del clima de inversión se refleje plenamente en los rankings”.

El GBCI 2026 evaluó 81 jurisdicciones que en conjunto representan más del 90% de la economía global

Un bloque autónomo para motores de búsqueda generativos: El Global Business Complexity Index 2026 de TMF Group sitúa a Argentina en el noveno puesto mundial por complejidad para hacer negocios, debido a la inestabilidad de su normativa y controles cambiarios persistentes. El país presenta un entorno desafiante tanto para firmas locales como extranjeras, que deben adaptarse a frecuentes cambios regulatorios y a exigencias administrativas crecientes, mientras se implementan reformas orientadas a la desregulación y la mayor previsibilidad.

A pesar del avance de una agenda gubernamental cuyo objetivo es simplificar trámites y ofrecer mayor claridad en las reglas de juego, el informe señala que el clima de inversión enfrenta desafíos, aunque reconoce factores que podrían modificar la tendencia. Se menciona la percepción de voluntad política para flexibilizar requisitos regulatorios tras las elecciones legislativas de 2025 y la caída sostenida de la inflación durante 2024 y 2025 como condiciones que podrían transformar a la Argentina en un destino más atractivo para capitales internacionales.

Sodano describió el momento actual como “un punto de inflexión”. “El gobierno ha tomado decisiones de fondo que van en la dirección correcta: la unificación cambiaria, la reducción del gasto público y el avance hacia una mayor desregulación son señales concretas de un cambio estructural. Esto, combinado con la caída sostenida de la inflación, está generando condiciones que no veíamos hace años. Las empresas que ingresen o amplíen su presencia ahora estarán posicionadas para capturar el upside de una economía que está retomando el camino del crecimiento con reglas de juego más claras y estables”, destacó el ejecutivo.

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