Ni la restricción de atención gratuita a extranjeros logró aliviar la crisis hospitalaria. La falta de médicos, camas y recursos humanos provoca esperas interminables y obliga a derivaciones improvisadas. El ministro Federico Mangione reconoció que “la situación es compleja”.
El sistema sanitario provincial atraviesa una de sus peores crisis de los últimos años. Pese a las medidas recientes del Gobierno, como la limitación de la atención gratuita a extranjeros, el colapso hospitalario en Salta continúa y se agrava. El principal problema, admiten desde el propio Ministerio de Salud, sigue siendo la falta de personal médico y de enfermería, lo que genera demoras de hasta cinco horas en las guardias de emergencia.
El ministro Federico Mangione reconoció públicamente la gravedad de la situación en diálogo con Radio Salta: “Estamos en una situación compleja. Ya hablé con el Hospital Militar tratando de ver qué otra resolución podíamos hacer”, señaló. La primera respuesta oficial fue convocar una reunión de emergencia con todos los gerentes de hospitales para intentar coordinar estrategias de alivio ante la saturación del sistema.
Mangione explicó que el Gobierno trabaja en una reorganización interna: “Estamos redistribuyendo pacientes crónicos a otros hospitales para liberar camas. En el San Bernardo, que es de agudos, el giro de cama no puede superar los dos días”. Sin embargo, reconoció que la medida apenas logra contener una demanda que crece día a día.
Entre las acciones urgentes, el ministro mencionó un intento por aumentar la capacidad operativa de PAMI y revisar los convenios con el IPS y los prestadores privados, buscando detectar dónde se traban las derivaciones y las coberturas.
En paralelo, Mangione adelantó que el jueves llegará a la provincia la Comisión Nacional de Anestesia para negociar nuevos contratos con los profesionales del área. “Tengo que ver la forma de que no se me queden después en Córdoba y no quieran volver a Salta. Estamos viendo qué tipo de contrato y de condiciones ofrecer”, comentó, dejando entrever la dificultad para retener especialistas en la provincia.
Mientras tanto, los hospitales San Bernardo, Materno Infantil y Papa Francisco continúan al límite de su capacidad, con salas de guardia repletas y pacientes esperando durante horas. La crisis sanitaria en Salta, lejos de resolverse con medidas parciales, expone un problema estructural: la falta de personal, planificación y recursos para sostener la salud pública.
