Por qué los perros ladran a algunas personas y a otras no

Los perros ladran para comunicar diferentes emociones y esto depende mucho del ambiente y de los estímulos que perciban. Por ello, son muchos y variados los posibles significados de los ladridos de los perros.
Para saber por qué un perro ladra a algunas personas y a otras no, es fundamental observar el contexto en el cual ocurren estos ladridos.
Aparte de observar la actitud corporal del perro al ladrar, también es importante fijarse en la actitud de la persona a la cual el animal dedica sus ladridos.
El miedo está entre las principales causas de los ladridos de los perros a las personas. Generalmente esto es consecuencia de un inadecuado proceso de sociabilización en la infancia, durante el período sensible y a posteriori de él.
Los perros además son capaces de identificar a una persona con miedo y ladrarle como advertencia.
Su olfato y audición mucho más desarrollados, como magnífico complemento de la lectura de la actitud corporal de la persona, sería una de las posibles explicaciones para su capacidad de identificar a alguien miedoso.
Los perros también pueden ladrar para captar la atención de las personas que quieren invitar a jugar o para recibir sus caricias.
De hecho, son muchos los perros que ladran cuando están muy entusiasmados, ya sea por percibir la presencia de su individuo favorito, o por conocer que es la hora de pasear o porque su tutor toma su juguete favorito, como preludio de la diversión.
Todo esto va siempre acompañado de una actitud corporal acorde.
Al ser animales territoriales, los perros pueden mostrarse muy protectores con relación a su hogar, sus tutores y sus objetos.
Es así que la presencia de personas, perros u otros animales desconocidos en ese entorno, puede hacerlo sentir que está amenazado y que para conservarlo y protegerlo ladre advirtiendo.
Un fenómeno paradójico es que muchos tutores refuerzan conductas indeseadas en sus perros sin percibirlo, sin darse cuenta, como por ejemplo, al ofrecerles una golosina o mimarlos para que cesen algunos comportamientos indeseados, como ladrar, llorar, etc.
El efecto profundo logrado es el refuerzo de la conducta en lugar de la extinción permanente de la misma.
Desafortunadamente, muchos perros tienen un historial de abusos físicos o emocionales y han vivido experiencias traumáticas que dificultan su relación con las personas o con otros animales, pudiendo inclusive llevarlos a padecer fobias, que se caracterizan por ser emociones desproporcionadas y exageradas frente a ciertos estímulos.
El padecimiento de estas fobias puede hacer ladrar compulsivamente a un animal frente al estímulo que la desencadena como una forma de sublimar o minimizar la reacción.
Además, si tu perro ladra constantemente, por cualquier motivo y en forma compulsiva es muy probable que este expresando otra alteración, entre las que se destacan la demencia senil y la ansiedad por separación.
También puede hacerlo porque todo ruido que pueda ser considerado una amenaza traerá como consecuencia el ladrido como forma de defensa, esté o no en su territorio.
Por otra parte, al ser un ser social, muchas veces cuando un perro queda mucho tiempo solo demanda compañía transformando al ladrido, al principio un genuino llamado en un incordioso concierto, ruidoso y molesto.
Como vemos las causas del ladrido de un perro son múltiples y variadas y siempre tienen una motivación que supera la superficialidad y la liviandad de interpretación exigiendo un análisis concienzudo y completo de cada caso.
Fuente: Infobae

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