Salta – El Senado Provincial aprueba auditoría sobre el pacto Urtubey-Conin: Entre los actores está involucrado el Obispado de Orán.

El verso sagrado, los niños fallecidos que estallan en manos de Sáenz, el cierre de un éxito oral que fué fracaso en realidad. Materia reprobada, primera infancia. El delirio por expandir al país el desastre local.

                                                                                                                                        Canal 7 de Salta

 

El senador José Ibarra solicitó una investigación sobre los fondos que recibió la Fundación CONIN del Estado salteño, supuestamente para combatir la desnutrición infantil

SALTA-Juan Ignacio Escrivá.- A esta altura de la historia a nadie le queda dudas de que el pasado gobierno de Juan Manuel Urtubey fue un fiasco por donde se lo mire y que concluyó con una degradación histórica de las condiciones de vida de los salteños. No sólo hipotecó a la provincia en cientos de millones de dólares, sino –y es lo más grave-, produjo daños irreversibles en cientos de salteños al privarlos de las condiciones de vida mínima.

A este último fin debieron estar dirigidos los millonarios recursos del Fondo de Reparación Histórico sobre cuyo destino la Justicia dice que “no sabe/no contesta”. Como están las cosas, es dable advertir que ese tema jamás se investigará.

Sin embargo, en medio de tal panorama de impunidad generalizada, resulta auspicioso el proyecto del senador provincial por el Departamento de Guachipas, José Ibarra, solicitando una auditoría completa a los fondos que entregó el Gobierno Provincial a la fundación que preside Abel Albino para combatir la desnutrición.

 

Dice entre sus considerandos, Ibarra, que: “Urtubey entabló relación con la Fundación CONIN y fue presentada como una alianza estratégica entre el Gobierno de Salta, el Obispado de Orán, la UNSa y algunas empresas». En 2013 la provincia «se comprometió a construir un Centro de Prevención de la Desnutrición Infantil y Promoción Humana (CPP) en la localidad de Coronel Juan Solá, que fue entregado en comodato a CONIN, por un período de 20 años, para que fuera administrado y gestionado por la misma fundación».

La megalomanía de Urtubey

El ex gobernador Urtubey arrastró a la provincia detrás de su sobreexcitado ego que lo hizo verse como una suerte de “Hombre Gris”, sino no llegó a pensar que era el profético líder anunciado por Parravicini. Así, en ocasión de firmar el lanzamiento en Salta de la Red Mundial CONIN en setiembre de 2015,  dijo que: “Estoy militando activamente para que podamos tener un Ministerio de la Primera Infancia en Argentina”. Menos mal que no le fue posible porque si timó a los salteños con un Ministerio de la Primeria Infancia que hubo que hacer desaparecer, lo que habría sido con el país.

Las patas de la mentira

Cuando se firmó ese “lanzamiento mundial”, Urtubey dijo que  se proponía a través de la Fundación CONIN “conformar nuevos paradigmas de abordaje integral, y avanzar en la creación de mecanismos de acción que unan a la sociedad en su conjunto detrás de una misma causa: asegurar el bienestar de los niños y niñas (¿?).

El soporte tecnológico habría sido donado por Microsoft  para “montar la metodología CONIN en un sistema virtual, lo que implica que todos los centros del mundo podrán conectarse y empezar a cargar información de los niños a través de internet. Se podrá acceder desde cualquier sitio del mundo a la historia clínica y evolución de cada niño y embarazada que estén en programa” La historia ha demostrado la magnitud de esta mentira pronunciada por el entonces gobernador.

Para mayor escarnio, Urtubey afirmaba que “estoy militando activamente en toda la Argentina para que en el corto  plazo podamos tener un ministerio de la Primera Infancia  en el país; yo quiero que la Argentina sea cabecera en este sentido”. ¿Cabecera de qué?

El Obispado de Orán, un médico oscurantista  y los contactos del Opus Dei

Lo que ahora emerge como un posible mega-negociado entre ex funcionarios y CONIN, habría tenido su pata religiosa en el Obispado de Orán, entonces bajo el mando de Monseñor Gustavo Oscar Zanchetta, quien anunció el día de la firma del cacareado convenio la construcción de un nuevo Centro de Prevención de la Desnutrición Infantil en La Unión, Rivadavia Banda Sur.

Era inevitable que la Iglesia mordiera su tajada en esta cuestión ya que el presidente de CONIN, el médico, Abel Albino, es un egresado de la Universidad de Navarra, nido intelectual del Opus Dei en España y mantiene estrechos vínculos con Instituto del Verbo Encarnado,  expresión fiel del ala conservadora de la derecha católica. Albino odia la homosexualidad, estigmatiza a los pobres y milita contra el aborto bajo consignas retrógradas y oscurantistas.

Tampoco es ningún secreto que los funcionarios de Urtubey pertenecían en su mayoría al Opus Dei y desde esa condición coparon el Bachillerato Humanista Moderno y la ahora llamada “UCASAL”.

La cosa no podía funcionar con un obispo como Zanchetta que sería tentado a la práctica de algunas “liberalidades”. Pretender una alianza “Urtubey-Albino-Zanchetta”, era mezclar el agua y el aceite.

Sin embargo el obispo Zanchetta cumplió su rol de mandatario en la cuestión y alegremente dijo entonces que: «hemos dado un paso muy importante para enfrentar el drama de la desnutrición infantil en Rivadavia», a la vez que ponderaba una colecta para un comedor para niños que hasta entonces había dado “muy buenos frutos”.

El prelado demostraba su algarabía porque desde ahora con CONIN habría “médicos y especialistas en estimulación temprana (…) no solo se podrá atender la emergencia sino, fundamentalmente, prevenir la carencia alimentaria de los niños que, como sabemos, tiene consecuencias irreversibles si no se atiende el proceso nutricional en los primeros doce meses de vida y no se lo tutela en los años siguientes».

Poco tiempo después, Zanchetta abandonaría el Obispado de Orán perseguido por denuncias de abuso sexual, de poder y desmanejos económicos, tal como ya le habría ocurrido antes cuando administraba la Diócesis de Quilmes, mientras la cuestión CONIN se hundía entre los papeles eclesiásticos.

Bien es cierto también que al interior del clero se corren voces de que la salida de Zanchetta de Orán se habría debido “a una cama” armada de los altos niveles de la Curia de Salta para correrlo; “modus operandi” que se aplicaría cada vez que un religioso no se compadece en sumisión y esclavitud con la cabeza mitrada que maneja la Iglesia Católica en Salta. Pero eso es “harina de otro costal”.

Ahora ¿Van a investigar realmente?

Cuando asumió el gobernador, Gustavo Sáenz, la cuestión sociosanitaria del norte le estalló en las manos y los primeros tres meses los debió pasar más en el norte atendiendo las graves consecuencias de más de una década de dilapidación urtubeycista. A Sáenz los chicos se le morían en las manos, literalmente, y las comunidades ni siquiera tenían agua. Esta cuestión fue determinante para que la Cámara de Senadores de Salta apruebe ahora este Proyecto en el que se autoriza una auditoría completa sobre los fondos que entregó el Gobierno Provincial a la Fundación CONIN, supuestamente para combatir la desnutrición.

Como corresponde a todo “caballero” católico, el Dr. Albino apenas vio venir el polvo del malón salió a despegarse de la cuestión y a manifestar su “tristeza por esta persecución”, intentando borrar con el codo lo firmado con la mano y aclarando que “sólo contaron con algún tipo de financiación nacional”

En el colmo de la desfachatez y de la hipocresía, en su comunicado CONIN se aleja de toda responsabilidad por las muertes de niños wichi diciendo que “ es cosa que lamentablemente ocurre todos los veranos desde hace décadas (y que acusarlos) es no sólo una insensatez, sino una calumnia notoria, que pretende basarse en hechos falsos, resoluciones o convenios inexistentes y transferencias de fondos imaginarias». Albino debería preguntarle a las madres que perdieron sus hijos hasta dónde es una insensatez.

Hay que saludar la iniciativa del senador José Ibarra como un acto de cumplimiento de su deber y esperar que el acompañamiento de los senadores sea masivo, ya que algunos de ellos se regodeaban en gigantografías con Urtubey, lo mismo que muchos diputados. Tal vez haya alguna cuestión de vergüenza o débito político hacia el ex mandante que les impida apoyar esta investigación.

Lo mismo hay que predicar de los Organismos de contralor que sigan. De prosperar esta investigación propuesta por Ibarra se estaría ante el primer acto de orden público, desconocido hasta el presente donde ninguna causa judicial contra un ex mandatario o funcionario importante ha prosperado.

Por eso, nos caben las dudas y nos preguntamos ¿Será Justicia?

 

Por: Juan Ignacio Escrivá, Ernesto Bisceglia y Canal 7 de Salta

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