Condenamos la actitud mezquina de sectores de la oposición boliviana que han atentado contra la libertad de prensa de medios públicos de comunicación y periodistas de la hermana República Plurinacional de Bolivia, con el fin de silenciar las voces que denuncian el golpe de Estado en proceso que se lleva a cabo contra el legítimo mandatario de esa nación, Evo Morales Ayma.
Los medios públicos Bolivia TV (BTV) y la radioemisora Red Patria Nueva (RPN) fueron ocupados violentamente por grupos opositores organizados que después de amenazar a los profesionales de la comunicación, los obligaron a abandonar sus puestos de trabajo.
Quienes dicen defender la democracia actúan de espaldas al orden y las leyes, al estilo de las dictaduras que antaño tanta sangre derramaron en Latinoamérica y que impunemente censuraron y escondieron la verdad.
Repudiamos el salvaje y cobarde ataque a la radio de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), donde a la fuerza fue atado a un árbol –como si fuera un vulgar prisionero– José Aramayo, director de este medio de comunicación comunitario.
La ultraderechista oposición busca acallar a la prensa para perpetrar el golpe de Estado y desconocer así la decisión de dos millones 889 mil 359 votantes que reeligieron el pasado 20 de octubre al mandatario indígena, Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo.
De la misma manera rechazamos categóricamente el intento de golpe de Estado en curso, encabezado por sectores de la ultraderecha que no cuentan con el apoyo mayoritario del pueblo.
Aunque el Presidente convocó a todos los sectores políticos al diálogo y la paz, dirigentes opositores como Luis Camacho y el derrotado en las urnas Carlos Mesa, rechazaron la convocatoria e insisten en romper el hilo constitucional.
Esta situación se ve agravada por la complicidad del gobierno de Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos, y los medios de comunicación que operan como punta de lanza para estas agresiones.
