El persistente mito de Rosa Guarú: ¿fue una mujer guaraní la verdadera madre del Libertador San Martín?

Un historiador sostiene que José de San Martín era hijo ilegitimo de Diego de Alvear y la guaraní Rosa Guarú.

Todo mito, a su vez, engendra otros mitos. Y es por eso que la gran figura de la historia argentina, José de San Martín, no es excepción: detrás de su historia persiste la leyenda nunca probada de que fue hijo de una unión ilegítima y que su verdadera madre era Rosa Guarú, una mujer guaraní.

De acuerdo a esta teoría -impulsada por el historiador Hugo Chumbita– el verdadero padre del prócer fue Diego de Alvear, quien llegó desde España para participar de las guerras contra los portugueses en la isla de Santa Catalina (ahora Brasil) y en Colonia del Sacramento, en el actual Uruguay.

Su actividad lo llevó a navegar el río Uruguay hasta Nuestra Señora de los Tres Reyes Magos de Yapeyú, donde se alojó en la casa de huéspedes que regenteaba el teniente gobernadorJuan de San Martín. El militar vivía junto a su esposa Gregoria Matorras, y sus hijos María ElenaManuel Tadeo y Juan Fermín, quienes compartían la vivienda con el personal de servicio.

Según Chumbita, en esa gran casa floreció una relación pasajera entre don Diego y Rosa Guarú, quien habría quedado embarazada mientras trabajaba para los San Martín.

“La familia San Martín lo adoptó como propio, pero ella siguió en la casa cuidándolo, criándolo, hasta que se fueron a Buenos Aires. El niño tenía entonces unos tres años y le prometieron que iban a venir a llevarla a ella, pero no aparecieron más”, señaló en diálogo con Página 12 Chumbita, principal impulsor de la teoría.

“Le tenía un gran apego a José Francisco. Nunca se casó, aunque tuvo otros hijos. Siempre preguntaba por San Martín. Este, cuando era jefe de los granaderos, le regaló un retrato o medalla que ella conservó siempre, y al morir, ya muy viejita, la enterraron con ese recuerdo del que era inseparable”, agregó.

Ya en España, José comenzó una carrera militar, y su educación fue financiada por las arcas de Alvear. Pronto todos notaron que su fisionomía difería de la de sus padres: alto, de ojos y piel oscura, contrastaba mucho con Juan de San Martín, de estatura baja, rubio y de ojos azules.

No es casualidad que ya de adulto, don José de San Martín haya sido introducido en la sociedad porteña por Carlos María de Alvear, también hijo de Diego. Es decir, su supuesto medio hermano.

Paralelamente, la hija de Carlos María y nieta de Diego, Joaquina de Alvear Quintanilla y Arrieta, aseguró en sus memorias ser “sobrina canal, por ser hijo natural de mi abuelo el señor don Diego de Alvear Ponce de León, habido en una indígena correntina, el generalJosé de San Martín, que más tarde selló la libertad hispanoamericana de todo un continente en Chacabuco y Maipú”.

En la actualidad un grupo de descendientes de Alvear intentó, además, que se le realizara una prueba genética a los restos del Libertador, hoy en la Catedral Metropolitana. Sin embargo, en el 2017, la Justicia rechazó en segunda instancia el pedido.

Sobre esta teoría, el abogado e investigador Diego Sarcona dijo que no cree que pueda ser cierta, sobre todo porque hay varios aspectos con los que no está de acuerdo. “No hay ningún documento que sostenga, ni mencione, ni diga absolutamente nada, respecto a una relación que hubiera tenido Diego de Alvear con una indígena”, dijo a Infobae, y agregó que Hugo Chumbita probó que Diego de Alvear estuvo en las misiones jesuíticas en Yapeyú en 1778, cuando en realidad “estuvo en la zona mucho tiempo después”.

Además, Sarcona rechazó que la familia San Martín se hubiera hecho cargo del hijo de Alvear y Guarú, porque cuando el historiador dice que en el marco de esa misión geográfica Diego de Alvear le encomienda el cuidado de esa criatura a Juan de San Martín, yo le demuestro que, en ese momento, la familia San Martín completa con sus cinco hijos ya está en Europa.

“Otro elemento que ofrece Chumbita es la memoria de Joaquina, nieta de Diego e hija de Carlos María de Alvear. Es interesante señalar que a esa pieza, a ese documento, no se le hizo ninguna prueba de autenticidad. Nunca se exhibió; lo tiene Diego Herrera Vegas, un genealogista que junto con Chumbita son los que hacen los planteos. Como todo documento debe ser sometido a pruebas de veracidad”, cerró.

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