Se viene el asado con carne de laboratorio: ¿lo probarías?

Ya se trabaja en la producción de alimentos de probeta: sustancias que parecen carne, pescado o pollo, pero que no provienen de seres vivos.

Para fanáticos impenitentes del asado como los argentinos, la idea de comer carne de laboratorio puede parecer repugnante. Sin embargo, ya se ha lanzado la carrera por conseguir proteínas que no provengan de un animal sino de una probeta, lo que puede transformarse en todo un desafío cultural, social y ambiental.

Hay muchos inversores apostando millones de dólares en compañías innovadoras, conocidas como startups, para que esto suceda. Entre ellos figuran Bill Gates, cofundador de Microsoft, y Kimbal Musk (hermano del magnate Elon Musk, de PayPal y Tesla Motors), así como otros millonarios de Silicon Valley. Pero también hay gigantes de la agro-industria, como Tyson Foods, y hasta el gobierno de China, país en el que el apetito por la carne vacuna está creciendo junto con la economía del país.

La razón por la cual ocurre este fenómeno, que puede confundirse con la ingeniería para crear un Frankestein, es bastante simple: la agricultura y la ganadería tienen un impacto enorme en el ambiente y en el clima. En la Argentina, por ejemplo, el ganado vacuno produce más gases que recalientan la atmósfera que la mismísima industria. Además, el ganado ocupa mucho espacio y transforma cualquier ecosistema donde se encuentre. Pero no sólo se trata de echarles la culpa a las vacas. Nuestro apetito feroz también se ha encargado de destruir ecosistemas enteros en todos los océanos del mundo, los que, para colmo de males, están contaminados con mercurio, plástico y todo tipo de sustancias posibles. Por ello, también hay intento por conseguir proteínas de peces en un laboratorio, así como huevos, pollos, patos, etc. Otro factor, no menor, que explica esta carrera es la posibilidad de eliminar la crueldad sobre el animal en el proceso de producción de alimentos, algo que pusieron en el tapete grupos veganos y proteccionistas.

Una de las compañías que lo está intentando es Finless Foods. Fin quiere decir aleta en inglés. O sea: comida sin aletas. Ellos se dedican a reproducir células de peces. Fue fundada en 2016 por Mike Selden y Brian Wyrwas, dos amigos de la universidad, con el objetivo de conseguir carne de pescado que sea idéntica a la de un pez, aunque este no haya vivido ni nadado jamás.

 

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