Este dato debes retenerlo porque la familia mencionada, junto con otra conocida familia, los Rothschild, son de las más poderosas en todo el mundo, pues, controlan las finanzas, la economía y la política de la amplia mayoría de los países del globo, y son los que han fundado y dirigen las instituciones multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización del Atlántico Norte (OTAN), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización Mundial del Comercio (OMC), organizaciones privadas internacionales como la Comisión Trilateral, y el Club Bildeberg, y hasta la Reserva Federal que es la que imprime los dólares que circulan en todo el mundo.
Y, pues, son los financistas de la fórmula Biden-Harris, la cual ha sido instalada en el gobierno estadounidense para recuperar uno de los países principales del proyecto globalista, el neoliberalismo, como son los Estados Unidos, cuyas fuerzas militares son absolutamente necesarias para imponer lo que se ha dado en llamar el Gran Reseteo Global.
El Gran Reseteo es el intento de las élites por reconstruir el sistema económico y social global capitalista, en crisis terminal desde 2008, año de la última gran debacle económica mundial, aprovechando la situación provocada por la pandemia del COVID-19.
El Gran Reseteo está siendo promovido abiertamente por el World Economic Forum, o Foro de Davos, el cual reúne a la élite mundial cada año a efecto de dar seguimiento y hacer ajustes al orden mundial actual en beneficio de sus intereses, y su inicio está programado para enero de 2021.
Con el Gran Reseteo se pretende
según Henry Kissinger, uno de sus principales impulsores, incrementar la capacidad de las sociedades de enfrentar enfermedades infecciosas, sanar las heridas de la economía global, y salvaguardar los principio del orden mundial liberal, y esto a través de la imposición de la dictadura sanitaria, del capitalismo corporativo y del control global de los ciudadanos.
Esto traerá aparejado una serie de cambios económicos, sociales, y políticos, con base en los avances tecnológicos actuales, en detrimento de gran parte de la humanidad, pues, supondrá duras reestructuraciones económicas y sociales, todo para asegurar la continuidad del capitalismo.
Donald Trump en Estados Unidos era una retranca a este Reseteo, pues, representaba una parte de la élite más atrasada del capitalismo estadounidense, el cual quería volver al proteccionismo, la doctrina económica y política que protege la producción y el comercio nacionales gravando la entrada en el país de productos extranjeros, en beneficio de sectores industriales menos dinámicos, como los del acero, el carbón, el caucho, la maquinaria y otras, es decir, diametralmente opuestos a la apertura económica y a los tratados multilaterales que son las principales políticas promovidas por los neoliberales.
Por eso a Trump se le vino encima el mundo de las finanzas, entre los cuales destacan los Rockefeller y los Rothschild, pues, estos tienen otros planes, como hemos visto, cuya implementación no podía esperar un periodo más del actual inquilino de la Casa Blanca.
De ahí que es lógico que Joe Biden diera su discurso de victoria en un establecimiento que simboliza el regreso de la élite globalista al frente del gobierno estadounidense.
