Cada 7 de junio, cuando se conmemora desde el 25 de mayo de 1938 el día del periodista, es justo recordar y homenajear al compañero periodista militante Héctor Luciano Jaime.
Isidorito como cariñosamente se lo conocía militaba en el Frente Revolucionario Peronista (FRP) cuyo brazo armado era él Ejército de Liberación Nacional (ELN) desde 1968, colabora con la instrumentación de una importante huelga que realizo el Sindicato de Canillitas de Salta en año 1969. Quienes conocieron a Héctor Luciano coinciden en describir su figura como un ser humano alegre honesto y solidario, siempre predispuesto a entregar largas horas de su vida a la militancia popular. Armando Jaime a la postre primo de Isidorito solía describirlo por su facilidad de palabras como un “gran orador”, en oportunidades que le toco ser moderador-conducto de actos políticos del Frente Revolucionario Peronista no dejaba que se produzcan baches, para ello acudía a anécdotas justas y sensibles o recordaba frases de dirigentes revolucionarios socialistas mundiales, con lo cual lograba que los asistentes se sintieran a gusto entusiasmados y atentos.
Con el advenimiento de la democracia en 1973, una vez restructurado el FRP tras la liberación de algunos de sus principales dirigentes y otros que regresaban del exilio o salían de la clandestinidad, Isidorito cumplirá nuevas tareas dentro de la renovada estructura, recomendadas por la dirección nacional y el buró político regional Salta del Frente Revolucionario Peronista,
Pero había una tarea de suma importancia que tenía que ver con la seguridad de la militancia, Isidorito tenía acceso a información que brindaba tanto la policía de la provincia o la policía federal a los distintos diarios salteños de la época, y como Héctor Luciano era el responsable de la página de policiales del diario el intransigente de nuestra ciudad era el receptor de lo sucedido en la noches o madrugadas, por tanto se sabía con rapidez si algún militante había sido detenido.
El asesinato de Eduardo Fronda militante del Frente Revolucionario Peronista y miembro fundador del Sindicato de Vendedores Ambulantes, marcara un antes y un después en la vida de Héctor Luciano Jaime, ya que cumpliendo con sus tareas habituales en el Diario El Intransigente, vera a Eduardo Fronda en la Central de Policía, lugar de detención y tortura, todo militante detenido pasaba por ese lugar luego era trasladado a la Policía Federal.
Según datos que se pueden recoger de los periódicos salteños de la época, como por ejemplo el Intransigente podemos saber que el día 8 de enero de 1975 las Fuerzas de Seguridad de la Ciudad de Salta informaban la presencia de un cadáver a unos 300 metros de la rotonda del actual quirquincho sobre el camino hacia Castellanos sobre terrenos militares hoy se erige El Complejo Habitacional El Huaico,
Isidorito una vez notificado de esta noticia se presenta en el lugar acompañado por el fotógrafo y compañero de trabajo, y reconoce que el cuerpo acribillado pertenecía a Eduardo Fronda. Ante la desprolijidad y el teatro que montaron las fuerzas de seguridad en la escena del crimen, con el objeto de identificar al cadáver, increpando a Joaquín Guil dijo “Como no van a saber quién es, si ustedes lo tenían detenido anoche en la Central de Policía”.
Este claro enfrentamiento cara a cara con las fuerzas de seguridad tanto provincial y federal, o mejor dicho con las nefasta triple AAA aquí en Salta, organizadas y dirigidas por ejemplo por Joaquín Guil Jefe de Seguridad Policía de Salta, hoy con prisión domiciliaria en Villa San Lorenzo, Federico Livy Delegado de la Policía Federal en Salta para la época, fallecido en un accidente automovilístico antes de ser detenido e ir a juicio y Juan Carlos Alzugaray oficial de la Policía Federal, luego alcalde del Servicio Penitenciario de Salta, condenado a perpetua con prisión efectiva entre otros, traerá consecuencias graves para Héctor Luciano Jaime, será detenido en varias ocasiones, amenazado telefónicamente antes de ser secuestrado y posteriormente dinamitado en el Encón Chico Departamento de Rosario de Lerma el 14 de febrero de 1975.
Las últimas palabras de Héctor Luciano “Isidorito” Jaime, dirigidas a sus compañeros de redacción del diario el Intransigente luego de cortar de lo que sería la última amenaza recibida el 12 de febrero de 1975 “Si mañana no vengo a trabajar muevan cielo y tierra porque Joaquín Guil me quiere matar”, el 14 de febrero de ese año se encuentran los restos esparcidos por la detonación en el lugar ya indicado.
