El ex radical, ex enemigo de Urtubey y ex funcionario de Urtubey, la emprendió contra el diputado Héctor Chibán, novel mediático y censor del consulado de Gustavo Sáenz.
SALTA-Bartolomé Basurto.- Para quienes no lo saben, un “Marrano” es un adjetivo peyorativo utilizado antiguamente para designar al judío y sus descendientes convertidos al catolicismo. El término proviene de relacionar a los judíos con un animal considerado inmundo. Actualmente, el término “Marrano” mantiene su definición como “sucio y desaseado” y se aplica al “que sólo se bañan una vez al mes”, al que “piensa en su sólo beneficio” o a quien “no tiene conducta partidaria, deportiva o religiosa”.
Dicho lo anterior, el análisis discurrirá en alertar a la población sobre estas apariciones mediáticas de personajes concursados y fallidos políticamente como Matías Assennato que suelen reciclarse tras nuevas conversiones.
Aprovechando que el diputado Héctor Chibán se convirtiera fugazmente en una suerte de vedetonga mediática amonestando al gobernador Gustavo Sáenz por sus derrapes dialécticos impulsados por los aficionados que lo aconsejan y que terminan en virajes violentos.
El derrape fue aprovechado por el ex radical, ex anti “U” y ex lacayo Urtubeycista todo terreno, para darle a Chibán bajo el cargo de “poner palos en la rueda” al gobierno de Sáenz.
Es evidente que la dilatada ausencia de un cargo público de Assennato le produce algún síndrome de abstinencia que lo lleva a la alucinación porque llega a decir que «Los políticos debemos dar el ejemplo. Desde nuestro rol de opositor o de oficialistas».
Dejando de lado la discusión sobre qué es un político en serio, Assennato es un tipo indicado para dar ejemplo ya que fue opositor y oficialista en el mismo gobierno y ahora precalienta en el banco para luego poder calentar algún sillón oficial.
Todo hace pensar que Assennato ya está en la gatera esperando que levanten la cuarentena para apropiarse de alguna silla y abulonarse hasta el 2023, porque nadie juega la nariz gratuitamente en estas épocas, ni siquiera por ideales y sabido es que Assennato no tiene ninguno.
Quizás la mano de la movida de Assennato para un carguito venga por el lado de los intendentes ya que suele andar en componendas con algunos “operadores” que revuelven la olla en busca de algún hueso al fondo en las cercanías del Foro.
La nuez que tiene Assennato por cerebro le impide pensar en algo más original que hacerse ver por generar comentarios de conventillo ¡Y encima aprovechándose de Chibán!.
En un párrafo nada original pero ajustado a las limitaciones intelectuales de Assennato –como suele ocurrir con los funcionarios seriales- dice de Chibán que “La verdad que no es algo que nosotros necesitemos en la Legislatura. Creo que tenemos que cambiar esas actitudes. No tiene sentido y no debe parecernos normal que alguien a altas horas de la noche grabe un video, quizás empujado por la falta de sueño y el exceso de alguna bebida, lanzando críticas sin sentido, demostrando únicamente chateza intelectual en lo que está haciendo».
Nos quedamos pensando en qué significará “chateza intelectual”, queremos pensar en que Assennato ha utilizado algún neologismo que desconocemos dada nuestra falta de cultura… porque hasta donde la RAE informa, “chateza” sólo existe en la neurona que orbita dentro del cráneo de Assennato. Habremos de preguntarle a alguna ameba, seguramente sabrá darnos razón de qué es esta “chateza”.
Pobre argumento el de Assennato el hacerse ver pegándole a Chibán, que no puede demostrar todavía para qué está sentado en la Cámara de Diputados que no sea para enterar a todos de su militancia atea –respetable por cierto, pero al fin un asunto suyo ya que será su alma la que se consuma en el Averno, al fin de cuentas-, o por haber anunciado denuncias que harían temblar hasta las Murallas de Jericó, que ya cayeron y todavía de Chibán nada. Por ofrecer tres veces más de su sueldo para la salud pública sin que conozca aún si compró siquiera una tira de bayaspirinas, o por sus preocupaciones democráticas que no sirven para cambiar nada.
La ciudadanía que encima de tener que aguantarse el encierro severo mientras Silvia Magno siembra aquí y allá personajes que alojaría el ministro Mario Peña en sus hoteles en operativos que el ministro Villada aplaude por la gratuidad de los servicios de una empresaria que dice en los medios que si quiere cobra diez mil pesos por los viajes, todo un sainete que no le hace nada bien a los esfuerzos del gobernador Gustavo Sáenz, tiene que aguantar el retorno de estos muertos.
Lo más lamentable para Salta será que tal vez, en poco tiempo, los contribuyentes se vean obligados a pagarle su tiempo libre, otra vez camuflado como funcionario.
