Poco antes de asumir como Presidente ante la Asamblea Legislativa en el Congreso, Alberto Fernández advirtió que deberá gobernar en una Argentina que atraviesa por una panorama “muy feo”. “El problema es grande, así que tendremos que ir despacio”, adelantó.
Se descarta que entre las medidas económicas que anunciará estará la del aumento de las jubilaciones mínimas, que pretende que se implemente antes de fin de año. “El monto lo estamos viendo, también estamos viendo las cuentas públicas que son un desastre”, afirmó.
Dijo que “el rumbo del país va a cambiar desde el primer día” y aseguró que va a trabajar “incansablemente para que haya menos pobres, para que haya más trabajo, para que el hambre desaparezca, para que la deuda no nos postergue, para tener una justicia digna y para que los servicios de inteligencia dejen de investigarnos”. Dijo que desde hace semanas que su equipo trabaja con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para llegar a un acuerdo. “Confío en que vamos ir avanzando con el FMI”, indicó.
Con este panorama de fondo dijo que el escenario del país “es muy feo”. “Es una situación muy difícil por donde se la mire: al pensar que cuatro de cada diez argentinos son pobres uno se da cuenta de la dimensión del conflicto”, afirmó. Dijo que la situación lo obligará a “ir despacio” y usó una metáfora para anticipar lo que será su gestión. “Lo que hay que hacer es que la gente desde el primer día sepa que cambia el chofer de colectivo, que iba a 200 km/h por un precipicio. Ahora frenó y empezó a girar”, indicó.
