Entre los detenidos hay reconocidos productores de Rosario de la Frontera. Las fincas eran usadas para el aterrizaje de aviones cargados de cocaína y marihuana.
Ayer se conocieron mayores detalles del “Operativo Balboa”, en lo que constituyó el golpe del año al narcotráfico en Salta. En los procedimientos realizados el jueves último en el sur de la provincia, donde se descubrió el mayor centro de acopio de cocaína y marihuana, se pudo establecer que la poderosa organización criminal había logrado estrechar aceitados vínculos con varios productores agrícolas del departamento de Rosario de la Frontera para utilizar sus fincas como la principal posta para “enfriar” la droga.
En los allanamientos practicados durante toda la jornada del jueves, el personal de Gendarmería Nacional (con un fuerte apoyo del Ministerio de Seguridad de la Nación) descubrió que la banda contaba con un sistema perfectamente diseñado para burlar los controles de las fuerzas de seguridad.
Algunas fincas eran utilizadas como pistas de aterrizajes de las avionetas que transportaban la cocaína desde el Estado Plurinacional de Bolivia y la marihuana, desde la República del Paraguay. Los hangares para guardar las aeronaves estaban construidos en otras propiedades, lo mismo que los sitios de acopio de los estupefacientes, a una distancia de entre 20 y 30 kilómetros de distancia una de otra.
Cuando una avioneta llegaba con un cargamento, en la pista de aterrizaje ya estaban las camionetas para transportar la droga por caminos internos a los acopiaderos. Allí la ocultaban en pozos de dos metros de profundidad protegidos con bolsas de plástico, tapas de madera y taponados con tierra. Con este “modus operandi” se lograba lo que en la jerga del narcotráfico se conoce como “enfriamiento de la droga”.
La modalidad que utilizaban para evitar que los descubrieran era que la avioneta aterrizara y despegara rápidamente de las pistas clandestinas. Por lo general, se dirigía hasta los hangares, donde la organización contaba con un equipo técnico especializado que verificaba el estado de la nave y la recargaba de combustible para que emprendiera el retorno a Bolivia.
Los investigadores sospechan que los productores de soja y porotos involucrados con la organización camuflaban la droga entre los cereales que transportaban en camiones al puerto de Buenos Aires. Un detalle que no pasó desapercibido para los investigadores es el hecho de que las fincas donde operaba la red narco están ubicadas entre El Naranjo y Rosario de la Frontera. Con ello lograban sortear el principal puesto de control de Gendarmería en la ruta nacional 34.
