En este asunto no hay grieta: en la administración de Javier Milei no hay una semana que se le parezca a la otra. Lo afirman los miembros del Gabinete, incluso los nuevos, que parecen estar acostumbrándose a los cambios de dinámica del Gobierno. El Presidente puede estar medio mes sin realizar grandes seguimientos de gestión y concentrándose en la economía o puede concatenar diversas actividades en agenda para mostrar dinamismo en la real politik. “Nos gusta jugar a la tómbola. La tómbola libertaria”, bromea un miembro del Gabinete de diálogo diario con el jefe de Estado.
El Presidente venía de semanas de retracción absoluta. Recibió a pocas personas en la Quinta de Olivos, se focalizó -más de lo habitual- en su agenda económica e ideológica y delegó la administración política a su hermana Karina. En el entorno más cercano a Milei explican que le produjeron un fuerte disgusto las noticias que sugerían que no estaba trabajando por no salir de su residencia. Como suele hacer Milei, la respuesta no fue gradual, sino reactiva: volvió a la Casa Rosada después de 23 días para reunir a sus ministros y, al día siguiente, a transmitir un discurso frente a diputados y senadores nacionales. Este lunes se mostrará en el Congreso de la FIA y el martes volverá a reunir a la cúpula del Gobierno en Casa Rosada.
En el Gabinete marcan que Milei está particularmente interesado en que se transmita una dinámica propositiva en la gestión. Un importante miembro del Gabinete esquematizó el clima de las últimas semanas de la siguiente manera: “Vamos a ver en las próximas semanas un dinamismo mayor en la agenda del Presidente. Fueron semanas particulares, en las que nos colgamos al travesaño por cierta oleada de noticias negativas. Ahora queremos salir al ataque”.
Se habla de que en estos dos meses hubo tres estadíos. La esquematización que hacen algunos al interior de la Casa Rosada es la siguiente.
La primera fue el revulsivo que supuso la salida de Manuel Adorni y su reemplazo como jefe de Gabinete de Diego Santilli, en paralelo con las nuevas caras de la comunicación libertaria. “Hubo un cambio de aire interesante que permitió generar nuevas expectativas. Se generaron las primeras conversaciones con aliados en las provincias, las primeras conferencias resultaron eficaces y había una línea para seguir”, explica este funcionario.

Ese momentum se agotó rápido. Al contrario de lo que pensaban varios libertarios, el avance de Argentina en el Mundial terminó resultado un revés para el Gobierno a partir del clima que se produjo por la llamada “campaña antiargentina” y errores propios en el manejo de la comunicación. El fervor nacionalista resultó inconveniente para un oficialismo que quería retomar la iniciativa legislativa con el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que la misma sociedad terminó redefiniendo como Ley de Tierras. Por furcios varios, el oficialismo se generó un episodio de estrés en el plano político que no se vio favorecido por el ascenso de temas como la morosidad y el nivel de consumo privado.
Quienes hablan con Milei diariamente indican que van a propiciar un tercer estadío. “Estábamos en un rol puramente defensivo. Eso explica los discursos que hizo Javier. Pero creemos que con la dinámica de esta semana se está pasadno a una fase ofensiva en el que queremos retomar la iniciativa”, explican en ese entorno. La suba del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que se conoció el lunes pasado fue utilizado por todo el arco oficialista para tratar de iniciar una oleada de optimismo sobre la marcha de la gestión, a la vez que el Ministerio de Economía realizó un anuncio para reactivar los créditos hipotecarios. Más que soluciones, parecen gestos con intención de mostrar proactividad más que pasividad ante la coyuntura.
No creen que vaya a ser sencillo, avisan. A Luis Caputo le habría costado convencer al Presidente de poder utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para movilizar la política de vivienda. El ministro ve que son pocas las herramientas que le quedan a mano para aplicar medidas de reactivación sin romper con los dogmas del Presidente, que ya avisó que no está dispuesto a hacer cambios de magnitudes en su planificación de gestión para incrementar sus chances electorales. “Por el ajuste vinimos. Ve más loable irse por el ajuste a que cambiar y quedar como un cobarde”, explica un funcionario que estuvo el martes junto a Milei en Balcarce 50.
En el Gobierno creen que el nivel de crecimiento económico podría resultar suficiente para que el clima social no empeore a niveles insalvables. Los más optimistas creen que el clima negativo que se percibió particularmente en el último mes podría ser sucedido por uno más favorable.
