Por qué nos duelen los oídos con el frío: la ciencia detrás del malestar invernal

Investigadores identifican cómo los cambios bruscos de temperatura impactan la estructura auditiva y suman consejos prácticos para reducir el riesgo de molestias durante el invierno.

La llegada de los meses fríos trae consigo el descenso de la temperatura y molestias asociadas, entre las que destaca el aumento de las consultas médicas por dolor de oídos vinculado a la exposición al frío. La sensación de presión, molestias o dolor en los oídos suele atribuirse a infecciones, especialistas han demostrado que las bajas temperaturas y los cambios bruscos ambientales pueden desencadenar síntomas agudos aun en ausencia de enfermedad.

Hasta hace poco, la información sobre cómo los cambios de temperatura y el frío afectan directamente al oído humano era limitada y muchas veces basada en la experiencia cotidiana. La incógnita principal giraba en torno a los mecanismos fisiológicos que explican por qué los oídos se ven tan afectados por el frío, así como la razón por la cual algunas personas desarrollan molestias frecuentes y otras no.

Recientemente, un estudio publicado en el portal de comunicación institucional de la Universidad de Alabama en Birmingham abordó este fenómeno y respondió sobre los procesos implicados y sobre cómo identificar y prevenir los síntomas más comunes asociados a la exposición al frío. Según el comunicado de prensa institucional, “las bajas temperaturas generan sensibilidad en las estructuras del oído y pueden provocar desde molestias transitorias hasta episodios de dolor o alteraciones en la audición”.

El oído ante el frío: anatomía y reacciones fisiológicas

Infografía sobre el impacto del frío en los oídos, con ilustraciones de personas y anatomía auditiva, además de texto explicativo y datos sobre prevención.Principales causas y consejos para prevenir el dolor de oídos por frío: cómo afectan las bajas temperaturas al oído y qué medidas ayudan a evitar molestias durante el invierno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las orejas, y en particular la piel y el cartílago auricular, tienen escasa protección frente a los cambios térmicos. Según los especialistas de la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB), “la anatomía del pabellón auricular, compuesto principalmente por cartílago y con poca grasa aislante, lo vuelve especialmente vulnerable a la exposición al frío”.

El comunicado resalta que, ante bajas temperaturas, los vasos sanguíneos del oído externo y canal auditivo tienden a contraerse o estrecharse con el objetivo de conservar el calor corporal central.

Según explicó Stefania Goncalves, profesora asistente del Departamento de Otorrinolaringología de la UAB, “el frío y los cambios súbitos de temperatura generan variaciones de presión en el ambiente, que el oído medio intenta compensar a través de la trompa de Eustaquio, conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz”. Cuando estos cambios superan la capacidad de ajuste del oído, se produce una sensación de presión, taponamiento e incluso dolor.

“El dolor suele ser breve; sin embargo, la persistencia de síntomas puede indicar una infección concomitante de las vías respiratorias”, se señaló en el comunicado institucional.

Congestión, infecciones y complicaciones: el rol del frío en la salud auditiva

Diversos artículos científicos recientes exponen el vínculo entre el frío, la congestión nasal y los síntomas en los oídos. Según se detalla en el estudio publicado en Medical News Today, sitio especializado en salud, cuando la exposición a bajas temperaturas coincide con cuadros de congestión, “la acumulación de moco y fluidos puede bloquear la trompa de Eustaquio, generando taponamiento, sordera transitoria o sensación de oído lleno”.

La publicación advierte que, aunque en la mayoría de los casos estas molestias se resuelven al poco tiempo, la persistencia de dolor, fiebre o secreciones puede ser indicio de complicaciones infecciosas: “El resfrío común o la gripe pueden evolucionar hacia infecciones del oído medio, conocidas como otitis media, especialmente en niños y adultos con antecedentes respiratorios. Este cuadro se manifiesta con dolor, sensación de presión, pérdida parcial de audición y, a veces, secreción”.

Según indicaron los investigadores en el comunicado de la UAB, “los síntomas auditivos relacionados con el frío, como dolor o presión, habitualmente se resuelven en minutos”. Pero, “cuando los síntomas obedecen a una infección respiratoria, pueden persistir hasta 12 semanas, aunque en la mayoría de los casos mejoran durante las primeras 2 semanas”.

Una oreja humana cubierta de cristales de escarcha en su lóbulo y borde, con vello auricular helado y la piel levemente enrojecida por el fríoEl frío intenso puede enrojecer y sensibilizar la piel y estructuras del oído, generando molestias e incluso dolor(Imagen Ilustrativa Infobae)

Cambios temporales y riesgos a largo plazo

El frío no afecta a todas las personas por igual, y su impacto directo sobre el oído puede depender de factores anatómicos y predisposiciones individuales. “La temperatura exterior influye sobre la salud auditiva, al igual que la presencia de viento, humedad y cambios bruscos de clima, que pueden desencadenar reacciones defensivas y generar molestias en el canal auditivo externo”, detallaron los especialistas.

Estudios recientes advierten que la exposición reiterada a bajas temperaturas, así como la acumulación de infecciones agudas no tratadas, pueden asociarse con el desarrollo de alteraciones crónicas del canal auditivo y del oído medio. El trabajo científico subraya: “El clima frío y el viento pueden favorecer el crecimiento óseo anómalo en el canal auditivo, conocido como exostosis, condición que dificulta la correcta eliminación de cera y predispone a infecciones repetidas”.

De acuerdo con el análisis de la publicación How cold and flu affect your ears, artículo de Miracle-Ear, “la obstrucción prolongada de la trompa de Eustaquio durante infecciones repetidas puede inducir una sobrepresión en el oído medio, afectando tanto la audición como la sensibilidad al dolor, y aumentando el riesgo de lesiones permanentes si la infección persiste o se cronifica”.

Entre 3 y 6 de cada 10 personas expuestas de forma reiterada a estos factores podrían experimentar síntomas recurrentes. “Las consecuencias suelen revertirse, pero ante infecciones de repetición existe la posibilidad de daño en la cadena de huesecillos o en las terminaciones nerviosas auditivas”, explicaron los expertos en el comunicado de la UAB.

Claves para evitar el dolor de oídos por frío y aliviar los síntomas

Persona de espaldas con gorro gris, orejeras beige, bufanda mostaza y campera oliva, camina en vereda con charcos, hojas secas y fondo urbano desenfocado.El uso de gorros y orejeras es clave para evitar problemas auditivos en los más chicos durante los meses fríos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La prevención es la herramienta principal para mantener la salud auditiva durante la temporada invernal. La UAB recomienda “proteger los oídos del viento y el frío mediante el uso de gorros, orejeras o vinchas de tela gruesa, especialmente durante exposiciones prolongadas al aire libre”.

Además, los expertos sugieren evitar la exposición brusca a cambios de temperatura, sobre todo al ingresar de ambientes calefaccionados al exterior y viceversa. “Cubrirse los oídos antes de salir previene la contracción de los vasos sanguíneos y minimiza la aparición de molestias”, subrayaron en el comunicado. Otra medida es mantener las vías respiratorias despejadas: en caso de congestión nasal, corresponde tratarla adecuadamente, para impedir el bloqueo de la trompa de Eustaquio y la acumulación de fluidos en el oído medio.

Según los especialistas, “la hidratación adecuada, el descanso y la consulta médica temprana ante la persistencia de dolor, fiebre o secreción ayudan a evitar complicaciones”. También desaconsejan el uso de objetos extraños en los oídos y la automedicación.

“La mayoría de los casos de molestias auditivas por frío son transitorios y benignos, pero las medidas de prevención y el control temprano de los síntomas resultan clave para preservar la salud auditiva durante el invierno”, indicaron los autores de la UAB en el comunicado de prensa.

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