Según Equilibra, el ingreso disponible de 14,5 millones de personas registradas creció 0,8% mensual, aunque la distancia con los niveles de 2023 sigue siendo amplia.
Después de siete meses consecutivos de retroceso, el ingreso disponible registrado —el dinero que queda en el bolsillo luego de pagar los gastos fijos— creció 0,8% mensual en abril de 2026, según un informe de la consultora Equilibra. El dato cortó una racha de deterioro sostenido que se había extendido desde agosto de 2025, aunque el indicador todavía acumula una caída de 1% frente a abril del año anterior y permanece 14,5% por debajo del promedio de enero-septiembre de 2023, el período de referencia previo al cambio de gobierno.
Según explica el informe, la recuperación de abril no fue un fenómeno generalizado sino que, la mejora quedó concentrada en el segmento de los asalariados privados formales, cuyo ingreso disponible avanzó 1,6% mensual y además registró una suba de 1,5% frente al mismo mes del año anterior. Esta fue la única variación interanual positiva del mes entre todos los grupos relevados.
En tanto, el resto de los segmentos volvió a perder terreno: los empleados públicos cedieron 1,1% mensual y 6,6% interanual; las jubilaciones mínimas con bono cayeron 0,7% mensual y 9,2% interanual; y las jubilaciones no mínimas retrocedieron 0,2% mensual y 3,5% interanual.
Permanece la brecha contra 2023
Si se compara con el período previo al cambio de gobierno, la recuperación de abril no alcanza para cerrar la brecha acumulada. Con los ponderadores actualizados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, el ingreso disponible total de las 14,5 millones de personas que cubre el relevamiento quedó 14,5% abajo del promedio de enero-septiembre de 2023. El ingreso real —sin descontar los gastos fijos— también acumula un rezago de 9,3% frente a ese período.

Esa brecha se achica cuando se aplican los ponderadores desactualizados de la ENGHo 2004/05: con esa canasta más antigua, la caída del ingreso real frente a 2023 se reduce a 7,1%. La diferencia entre ambas mediciones no es menor, ya que los ponderadores más nuevos reflejan mejor el peso real que tienen hoy los servicios y los gastos regulados dentro del presupuesto de los hogares, rubros que en los últimos años subieron muy por encima de la inflación promedio.
Qué incluye el ingreso disponible
El concepto de ingreso disponible que utiliza Equilibra se construye a partir del promedio ponderado de salarios formales totales y jubilaciones, deflactados por el IPC con canasta actualizada de la ENGHo 2017/18 (base mayo 2018=100). A ese ingreso real se le restan los llamados gastos fijos: aquellas erogaciones que tienen escaso margen de ajuste frente a variaciones de precio. El informe incluye en esa categoría a alquileres, expensas, medicamentos, tarifas de electricidad, gas y agua, servicios de telefonía e internet, transporte, educación y prepagas.
Cuando esos rubros aumentan por encima de los ingresos o de la inflación promedio, la capacidad de consumo sobre otros bienes y servicios se comprime. Ese fue el mecanismo que operó durante los siete meses previos a abril: los gastos fijos crecieron más rápido que los ingresos, lo que deterioró el dinero efectivamente disponible incluso en meses en que el ingreso real mostraba leves mejoras.
El desempeño grupo por grupo en el ingreso real
El ingreso real registrado —antes del descuento de gastos fijos— también creció en abril, aunque a un ritmo menor: 0,7% mensual. En la variación interanual, el indicador total no registró variación. Aun así, el promedio total sigue 9,3% por debajo de enero-septiembre de 2023.

Al desagregar por grupos, el liderazgo volvió a recaer en el sector privado formal: el salario privado real subió 1,2% mensual y 1,3% interanual. Las jubilaciones no mínimas avanzaron 0,2% mensual, aunque todavía acumulan una caída de 0,2% interanual. En el otro extremo, las jubilaciones mínimas con bono cayeron 0,3% mensual y 5,2% interanual, mientras que los salarios públicos retrocedieron 0,4% mensual y 2,9% interanual.
La tabla del informe de Equilibra expone la asimetría acumulada desde el cambio de gobierno. En ingreso real, el sector público total cayó 23,3% frente al promedio de enero-septiembre de 2023; las jubilaciones mínimas con bono, 16,3%; y las no mínimas, 16,5%. El sector privado registrado es el que menor deterioro acumuló: 1,7% en ingreso real. Pero en ingreso disponible —tras descontar los gastos fijos—, las brechas se amplían aún más: el sector público cayó 34,6%; las jubilaciones mínimas con bono, 24,9%; las no mínimas, 29,2%; y el privado registrado, 3,1 por ciento.
