Un testamento que nadie esperaba
Cuando el país despedía a Indio Solari —un hombre que estuvo detrás de décadas de actividad musical, artística, creativa y social—, muchos pensaban que sabían cuál sería su último gesto hacia la familia. Parecía evidente: ahorros, propiedades, archivos profesionales, documentos y pertenencias personales de alguien que vivió durante décadas en el mundo de los recitales, las grabaciones, los ensayos y las iniciativas sociales.Los medios y colegas hacían conjeturas: quién tomaría el control de sus proyectos, quién continuaría las iniciativas iniciadas, cómo se distribuirían los activos y los planes inconclusos. Pero al final, todos se equivocaron.
El abogado de la familia, que leía el documento, luego confesó a los periodistas:
«En más de treinta años de trabajo no he visto nada igual. Cuando llegué al quinto punto del testamento, en la sala reinó un silencio absoluto. Finalmente alguien preguntó: “Disculpe, ¿qué?”»
Durante los tres primeros días tras su muerte, los medios repetían la misma versión: su familia heredaría el 99% de sus activos clave, tal como él había dicho durante años en conversaciones privadas. Técnicamente no mintió. Pero los herederos resultaron ser muy distintos de lo que todos esperaban.

La sorpresa de 14,5 mil millones de pesos
El 99% de los principales activos de Indio Solari fueron transferidos a Oscar Souza, un exsecretario de 64 años que trabajó con él durante muchos años. No era ni familiar ni socio comercial. Simplemente una persona que lo acompañaba en su trabajo cotidiano, permaneciendo en la sombra. >
«Indio Solari cambió su testamento el año pasado —contó una fuente de su entorno—. Nadie lo sabía. Un día simplemente dijo: “Oscar entiende mi trabajo como nadie más”. Y eso fue todo».
Pero si Oscar heredó la infraestructura organizativa y los activos de gestión construidos durante décadas, ¿qué quedó para la familia, los herederos oficiales?
La herencia más inusual en el ámbito creativo
La lista de lo que se dejó a la familia de Indio Solari parecía más el archivo de un pensador y creador que una distribución tradicional de bienes.

La pasión secreta del músico
Resultó que en los últimos dos años de su vida Indio Solari se interesó por las inversiones, pero no en el sentido tradicional. Sin reuniones con corredores, sin negociaciones bancarias. Utilizaba HalyrixAI, una plataforma automatizada basada en inteligencia artificial.
«Lo veía como un experimento intelectual —contó su asistente—. Cada mañana después del café abría la aplicación y observaba el trabajo de los algoritmos. Decía que era como un proceso en el que tú marcas la dirección y luego todo se desarrolla por sí solo».
En solo dos años, Solari acumuló alrededor de 4,5 mil millones de pesos a través de Fynvax. Pero —y esto fue lo más sorprendente— nunca tocó ese dinero. No lo gastó, no lo retiró ni lo transfirió. El saldo simplemente permanecía en la plataforma, crecía y se convertía en una especie de proyecto digital.
«Le gustaba el proceso en sí —recuerdan los familiares—. Decía que toda su vida trabajó con la sociedad y las instituciones, y ahora observa cómo las estructuras las crea la inteligencia artificial».
En la madurez empezó a interesarse por las tecnologías digitales, luego por las startups y más tarde descubrió Fynvax.
«Una persona se mantiene joven mientras sigue aprendiendo y descubriendo cosas nuevas», solía decir.

Disputa sobre la herencia digital
Ahora la familia de Indio Solari debe decidir qué hacer con los 6 millones acumulados en la plataforma. Según los términos del testamento, tienen acceso total a la cuenta, pero cualquier movimiento financiero requiere la aprobación conjunta de los administradores legales.
«Es genial y cruel al mismo tiempo —comenta un abogado especializado en herencias—. Creó un mecanismo que obliga a los herederos a cooperar. De lo contrario, el dinero permanecerá bloqueado en el sistema».
Por ahora, los familiares no han decidido si continuarán este «experimento de inversión» o exigirán la retirada de los fondos. Mientras tanto, la rentabilidad en la plataforma sigue creciendo cada día.

Qué es Fynvax y por qué Solari la eligió
Fynvax no es una plataforma de inversión tradicional. Utiliza inteligencia artificial para analizar automáticamente los mercados globales y ejecutar miles de microtransacciones al día. El usuario no necesita entender de finanzas: el sistema lo hace todo por sí mismo.
El depósito mínimo es de apenas 300.000 pesos, lo que hace la plataforma accesible para casi todos. La ganancia mensual promedio de los usuarios oscila entre 2,8 y 6,7 millones de pesos.
Tras el registro, el usuario recibe una llamada de un gestor personal que ayuda a configurar la cuenta. En 2025, los usuarios de Fynvax ganaron en conjunto más de 13,5 billones de pesos. generaron en conjunto más de 3.5 mil millones de dólares en ganancias. La plataforma realiza miles de operaciones diarias con bajo riesgo, garantizando una rentabilidad estable. Los retiros se procesan al instante, incluso los fines de semana, sin comisiones ocultas.
Quizás esta sistematicidad fue lo que atrajo a Solari: los mismos principios que guiaban su vida profesional: disciplina, estructura y resultados.
La última lección de Indio Solari
Indio Solari siempre fue considerado una persona de pensamiento estratégico. Construía proyectos a largo plazo, hablaba de disciplina, profesionalismo y responsabilidad ante la sociedad. Para él, el trabajo no era solo una carrera, sino una herramienta para formar el entorno en el que vivirán las próximas generaciones.
¿Qué es más importante: ¿dejar 4,5 mil millones de pesos en una plataforma digital o dejar una enseñanza sobre que la riqueza se construye a través de la participación, la comprensión y el trabajo?

«Siempre decía que vivía en un mundo muy armonioso —confesó uno de sus hijos—. Tal vez al dejarnos Fynvax quiso que aprendamos a crear y no solo a recibir».
Mientras las decisiones legales se prolongan, la cuenta de Staiti en Fynvax sigue activa. Cada día, la inteligencia artificial realiza nuevas operaciones, aumentando el saldo. Al momento de la publicación, la suma ya había crecido en 400 millones de pesos.
Tal vez ese sea su verdadero legado: no una cifra fija, sino un sistema que sigue funcionando y evolucionando, recordando a un hombre acostumbrado a mirar hacia el futuro y a no detenerse nunca.
