Un especialista advirtió cuáles son los principales saboteadores de la pérdida de grasa en personas que entrenan con regularidad y aconseja como revertirlo.
Entrenar con regularidad y no perder grasa es una de las frustraciones más comunes entre quienes se inician en el ejercicio físico. La causa casi siempre se atribuye a la dieta, pero en muchos casos el problema tiene otro origen. Según expertos, existen factores determinantes que van más allá de lo que se come y que condicionan de forma directa los resultados de cualquier plan de entrenamiento.
De acuerdo con la publicación de la revista española especializada en salud, CuidatePlus uno de los factores más relevantes y menos considerados es el nivel de actividad diaria fuera del entrenamiento, un concepto conocido como NEAT (actividad no asociada al ejercicio, por sus siglas en inglés). “Puedes entrenar una hora, pero si el resto del día lo pasas sentado, el impacto global es limitado. El cuerpo responde al conjunto de estímulos diarios, no a una única sesión aislada”, explicó el entrenador personal español José Ruiz.
Es preciso señalar que, el NEAT engloba todo lo que se realiza fuera del entrenamiento formal: caminar, subir escaleras, moverse en el trabajo o en el hogar. Según el entrenador, si el nivel de movimiento diario es bajo, el gasto energético total también lo será y eso dificulta la pérdida de grasa incluso en personas constantes. El especialista afirmó que mucha gente se sorprende cuando él cuenta que entrena solo una hora diaria y que el resto simplemente procura mantenerse activo.
Cómo la rutina y la falta de estímulo afectan el progreso

Otro error frecuente, es suponer que cualquier tipo de entrenamiento resulta suficiente para gastar energía en cantidad relevante. Estas son tres causas principales de fracaso en los entrenamientos: sesiones muy suaves sin el estímulo necesario, rutinas mal estructuradas sin progresión y planes repetitivos ante los que el cuerpo se adapta, dejando de evolucionar.
“El cuerpo es eficiente: si no hay progresión, deja de responder”, indicó el entrenador. En la misma línea, mencionó que si siempre se realizan los mismos ejercicios, con la misma carga e intensidad, el organismo se adapta y deja de responder a los esfuerzos. Para fomentar el cambio, el cuerpo necesita motivos, lo que supone aumentar gradualmente la carga o dificultad, mejorar la técnica y garantizar el estímulo suficiente en cada entrenamiento.
El papel del estrés y el sueño en la pérdida de grasa
Por otra parte, el contexto fisiológico es clave: factores como el sueño insuficiente, altos niveles de estrés o entrenar en exceso generan alteraciones hormonales inmediatas que pueden bloquear el descenso de grasa aun si la alimentación es adecuada y la constancia es alta. Así lo señaló el entrenador quien añadió que la sobrecarga emocional y la falta de descanso afectan hormonas asociadas al apetito, disminuyen la recuperación muscular y reducen el rendimiento en el gimnasio, generando más fatiga.

Por ello, este entorno hormonal desfavorable tiende a mantener la grasa corporal y dificulta la mejoría global de la composición corporal, incluso ante grandes esfuerzos físicos.
Importancia del entrenamiento de fuerza en el descenso de grasa
A menudo, quienes buscan reducir grasa corporal concentran el enfoque en el trabajo cardiovascular y relegan el entrenamiento de fuerza. Según el entrenador incorporar fuerza es esencial: permite sostener o incrementar la masa muscular, potenciar el metabolismo y mantener elevado el gasto energético a largo plazo.
Paralelamente, el entrenador aseguró que, “sin una base de fuerza, es más difícil sostener la pérdida de grasa en el tiempo”. Pero advirtió que el trabajo de fuerza no implica simplemente levantar peso sin control: cada persona requiere una programación adaptada a su nivel, intensidad, repeticiones y objetivos concretos.
La evidencia reunida por la revista de salud y deporte española indica que la pérdida de grasa no responde a un solo factor, sino a la combinación de entrenamiento variado, movimiento diario, descanso reparador, gestión del estrés y una progresión bien trazada. La mayoría de quienes llegan a su consulta sin progresar experimentan cambios rápidos al comprender y aplicar este enfoque integral.
