La fiscal de Cafayate, Sandra Rojas, advirtió que la boda realizada el lunes 23 de marzo en La Punilla, dentro de la zona protegida de la Quebrada de las Conchas, se llevó a cabo gracias a una cadena de fallas institucionales y un permiso presuntamente falso, cuyo origen aún se investiga. El evento, protagonizado por Nicole Pocoví y Federico Maran, movilizó un operativo de gran escala en un sector de alto valor ambiental.
La reconstrucción fiscal determinó que, al momento de iniciar la celebración, ya existían denuncias y advertencias formales que ponían en duda la autenticidad del permiso exhibido por los organizadores. Sin embargo, la falta de coordinación entre organismos estatales permitió que el casamiento avanzara sin obstáculos.
Rojas detalló que la denuncia del secretario de Ambiente, Alejandro Aldazábal, quien advirtió la presunta falsificación de su firma, fue presentada el mismo lunes 23 mediante el sistema web, pero recién fue visualizada por la fiscalía el miércoles 25, tras el feriado del 23 y 24. En paralelo, el guardaparque Gonzalo Christofani también denunció inconsistencias en el documento, lo que adquiere especial relevancia frente a la afirmación de la novia, quien aseguró que había presencia de guardaparques durante el evento.
La policía llegó al lugar cerca de las 14 y recibió un archivo PDF que supuestamente habilitaba la actividad. Los organizadores afirmaron contar con todos los permisos. Sin una verificación inmediata con la Secretaría de Ambiente, los efectivos se retiraron para realizar consultas y el evento siguió desarrollándose con normalidad. “Se dan vueltas y se van, y se desarrolla el evento”, sintetizó la fiscal, subrayando que los controles existieron, pero no pudieron validar en tiempo real la autenticidad del permiso. “Si eso lo hubieran advertido en tiempo, no se hubiera realizado el evento”, afirmó.
Rojas cuestionó con dureza las falencias operativas expuestas: la falta de comunicación entre Ambiente, Policía y guardaparques, y la inexistencia de un mecanismo que permita constatar al instante la validez de autorizaciones. “Evidentemente no funciona”, sentenció, al remarcar que un documento falso logró superar los controles y dejó en “ridículo” a distintos organismos del Estado.
Sobre el permiso, explicó que carece de estructura administrativa, no tiene fundamentos técnicos y presenta una firma presuntamente adulterada. Aldazábal ya había aclarado que nunca firmó ese documento y que la Secretaría no emite permisos digitales para este tipo de actividades. “Si yo lo leo de entrada, sé que no tiene estructura de permiso de nada”, enfatizó Rojas. El resultado, dijo, fue directo: “Se hizo terrible evento con la truchada”.
La denominada “Cafayate Fantasy” movilizó a 110 invitados y comenzó el viernes 20 con actividades previas al casamiento. El sábado 21 hubo una pre wedding en una bodega local y el lunes se concretó la celebración principal en el área protegida.
