El descarrilamiento de un tren de la compañía Iryo a la altura de Adamuz (Córdoba), ocurrido la tarde del domingo, dejó al menos 39 víctimas mortales y 48 personas hospitalizadas, entre ellas cinco menores; según el último balance, entre los internados hay 11 adultos y un menor en unidades de terapia intensiva.
El accidente se produjo pasadas las 19:30, cuando los últimos vagones del tren Iryo —que había salido de Málaga a las 18:40 con destino a Madrid— se salieron de la vía y cruzaron a la vía contigua, donde circulaba un convoy Alvia que viajaba en sentido contrario a unos 200 km/h. El impacto provocó el descarrilamiento de ambos trenes; varios vagones cayeron por un terraplén y quedaron retorcidos, lo que dificultó las tareas de rescate.
Fuentes oficiales señalaron que en los vagones que precipitaron viajaban unas 53 personas; en total, entre ambos trenes se contabilizaron 484 pasajeros. El maquinista del Alvia figura entre los fallecidos. Autoridades advirtieron que el número de víctimas puede aumentar y calificaron el siniestro como «raro y difícil de explicar», dada la reciente renovación del tramo de vía en mayo.
En la zona trabajaron equipos de emergencia, bomberos, Guardia Civil, Protección Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME), que desplegó maquinarias y personal para apoyar las tareas de rescate y excarcelación. Se instaló un hospital de campaña en Adamuz y se movilizaron ambulancias y unidades de atención crítica hacia los hospitales de Córdoba, Huelva y Sevilla, entre otros centros que recibieron a los heridos.
Renfe e Iryo activaron protocolos de emergencia y habilitaron puntos de atención para familiares; el Gobierno central creó una comisión de investigación independiente para esclarecer las causas. El ministro de Transportes, Óscar Puente, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, informaron que las autoridades trabajan en coordinación con los servicios sanitarios y de rescate; la Junta de Andalucía desplazó recursos y su presidente, Juanma Moreno, se trasladó al lugar para supervisar el operativo.
La circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía fue suspendida y se estima que las afectaciones en el tráfico de trenes podrían prolongarse por días o semanas. Las autoridades habilitaron líneas de atención para familiares y organizaron traslados por tierra para los pasajeros que no requirieron asistencia médica inmediata.
Las pericias y la investigación criminal determinarán las causas del siniestro; en el lugar permanecen tareas de remoción, asistencia a las víctimas y búsqueda de pruebas que expliquen por qué el tren Iryo se salió de la vía en un tramo recientemente renovado.
