El hecho sucedió en barrio Castañares. En el relato, Agustina, de 19 años, da cuenta que el sujeto se acercó en varias oportunidades a ella intentando subirla a su auto
Una joven de 19 años denunció haber sido acosada por un presunto exmiembro de la Policía Federal. Ocurrió el miércoles por la tarde, cuando la víctima fue a buscar a su hija al jardín. “Saliendo del Grupo 111 me dirigí hasta la avenida 222, calle Isasmendi, el tipo venía de frente y me tocó bocina. A partir de ahí comenzó el acoso”, le dijo a El Tribuno Agustina Ordóñez. La joven radicó la denuncia en la comisaría sexta de Castañares, “pense que iba a seguir pero volvió, justo apareció una señora y un amigo que tiene un local de tatuajes y me quedé con ellos”.
A las 1.52 horas ingresó un llamado al Sistema de Emergencias que reportaba sobre un episodio de acoso en el grupo 222 del barrio Castañares. Una excompañera de la joven se comunicó a través de El Tribuno Whatsapp para denunciar lo sucedido.
En medio de un profundo temor, la joven mamá sintió mucha impotencia tras enterarse de la liberación del tipo. “Tiene 54 años y pude ver unos papeles con su identificación, se llama Luis Osvaldo Ten, domiciliado en Vaqueros, y es policía federal retirado. Según entendemos, por orden de una fiscal quedó liberado. No se puede creer, acaso no les importa lo que me pasó, por suerte pude zafar de ese tipo, pero ¿qué pasaba si me metía en el auto?”, apuntó la mujer.
Según la denunciante, el hombre iba a bordo de un Peugeot 207 Compact color verde con vidrios polarizados, después de tocar bocina, “yo justo estaba por mandar un mensaje desde mi celular y levante la cabeza, como no lo conocía seguí. Al pasar escuche ‘eh, vení un cachito’, pero seguí caminando. Al quedar en sentido contrario sentí el ruido del auto y pense que se iba pero cuando volví a mirar estaba doblando, me asuste y comencé a caminar más rápido”.
Condicionada por el temor, la joven intentó llegar al jardín para retirar a su hija, sin embargo el Peugeot con el supuesto expolicía apareció de nuevo. “El tipo quería que me subiera al auto, insistía en hablar y en determinado momento se bajó y me agarró del brazo, ‘vení, quiero hablar con vos’, me volvió a decir y logre soltarme”. “Presa de un profundo pánico logré ver que desde una casa lindante salía una señora y se cruzó para solicitar ayuda. Un amigo también estaba abriendo su negocio y me preguntó qué pasaba”, mientras el sujeto se marchaba a toda velocidad.
