A pesar del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, Israel intensificó su ofensiva sobre territorio libanés con bombardeos que dejaron cientos de muertos y golpearon zonas urbanas densamente pobladas.
La guerra en Medio Oriente sumó un nuevo episodio de extrema violencia este miércoles, cuando Israel lanzó la mayor oleada de ataques sobre Líbano desde el inicio del conflicto, alcanzando tanto objetivos militares como áreas civiles.
Los bombardeos impactaron en Beirut, el valle de la Becá y el sur del país, incluyendo barrios residenciales, centros comerciales e incluso infraestructura clave como el aeropuerto internacional. Según autoridades sanitarias libanesas, el saldo preliminar supera los 200 muertos y cientos de heridos.
La ofensiva se produjo pocas horas después de que se anunciara una tregua entre Estados Unidos e Irán, pero el gobierno israelí dejó en claro que ese acuerdo no incluye al Líbano, donde continúa su enfrentamiento con Hezbollah.
De acuerdo con reportes internacionales, los ataques se realizaron sin previo aviso y alcanzaron zonas densamente pobladas, lo que provocó escenas de pánico y un colapso en el sistema sanitario. Hospitales desbordados y civiles trasladando heridos por sus propios medios reflejan la magnitud de la crisis humanitaria.
Incluso se registraron impactos en áreas sin presencia militar aparente, lo que generó denuncias por posibles violaciones al derecho internacional. Organismos humanitarios y autoridades locales advirtieron que la ofensiva no distingue entre objetivos estratégicos y población civil.
El ataque —que incluyó el lanzamiento de decenas de bombas en cuestión de minutos— forma parte de una escalada mayor que ya dejó más de 1.500 muertos y más de un millón de desplazados en el país desde el inicio de las hostilidades.
En paralelo, crecen las críticas de la comunidad internacional. Distintos gobiernos reclamaron que el Líbano sea incluido en la tregua regional y exigieron el cese inmediato de los ataques, mientras aumenta el riesgo de una expansión del conflicto en toda la región.
Lejos de una desescalada, la situación en Líbano confirma que la tregua parcial no alcanza para frenar una guerra que sigue golpeando con fuerza a la población civil.
