El concepto más adecuado para definirlo es el de “deshumanización”. No tiene en cuenta los sufrimientos y miserias a los que expone a la mayoría de la sociedad, sólo le importan los resultados en un Excel, aunque para lograrlos deba instalar la paz de los cementerios y convertir a la Argentina en una gigantesca villa miseria.
A través de sus decisiones queda en claro quiénes son sus mandantes y beneficiarios, ante los cuales se muestra sumiso y obediente. El FMI exigió un acuerdo y controlar la situación de los jubilados y la posibilidad de estallido social, y ahí propuso el Pacto de Mayo. Una curiosa manera de entender la negociación, ya que sólo planteó la imposición y la rendición absoluta a los gobernadores a cambio de tirarles unas cuantas monedas.
Este miércoles las autoridades nacionales visitaron Expoagro, la principal feria de intereses corporativos agrícolas de la Argentina. Lejos de proponer una distribución de los sacrificios entre los distintos actores sociales, Javier Milei y sus cómplices evitaron hacer alguna referencia a la posibilidad de incrementar retenciones. Ni se les cruza. La sangre y el hambre sólo pueden exigírseles a los más débiles, a los desorganizados, a los que no tienen conducción alguna que los represente.
