El Ministerio de Economía reconoció un orden de prioridades basado en las necesidades reales del país, y entre ellas el sostenimiento de las universidades y la atención social a los sectores más vulnerables. Se reduce a cero el margen para política universitaria.
El ministro Luis Caputo confirmó que el Gobierno giró todos los recursos necesarios a las universidades para que puedan hacer frente al pago de salarios. En otras palabras, la cobertura para los costos que garantizan el normal desenvolvimiento de las universidades fue totalmente transferida, y en cuyo caso, cualquier demora en el pago de los mismos se debe a la organización interna de las propias universidades.
Caputo ratificó públicamente que fueron transferidos todos los pesos necesarios para pagar salarios docentes y no docentes (de todo el personal en general) que garantizaran que las universidades siguen en funcionamiento. Esto también alcanzó a múltiples organismos descentralizados, como por ejemplo el INTA, para pagar los sueldos correspondientes al mes de enero.
Sin embargo, no se aportó ni un solo peso más para el despilfarro político. Muchas entidades descentralizadas exigieron más fondos como hacen históricamente para continuar haciendo política, ya sea acomodando personal que responden a las autoridades de directivas, o financiando actividades que no hacen a su función principal.
Tras la debacle económica y social que dejó el kirchnerismo, se estima que cerca del 43% de los argentinos cayeron por debajo de la línea de la pobreza al término del año pasado. Asimismo, la tasa de indigencia superaría el 10% de la población, y el empleo no registrado alcanzaría por lo menos a la mitad de los puestos de trabajo operativos en el país, contabilizando también a aquellos empleos de forma “independiente” que no pagan impuestos.
Todo esto es indicativo de una situación social verdaderamente apremiante, y sobre la cual el Gobierno está comprometido a actuar. En este sentido, se estableció un orden de prioridades muy estricto y muy claro: mientras millones de argentinos no tengan ni para comer, el despilfarro de la política es aún más inmoral que en circunstancias normales, y no tendrán financiamiento durante este mandato.
