El presidente de Argentina, Javier Milei, declaró este sábado que los cacerolazos, realizados el pasado miércoles en la capital del país, Buenos Aires, para rechazar la implementación del decreto de necesidad y urgencia (DNU), habían sido organizados desde antes.
“Si hay gente que tiene síndrome de Estocolmo, no es normal”
“¿Cómo hicieron para leer tan rápido el DNU para salir a quejarse? Estaba prearmado eso”, sostuvo el mandatario durante el programa ‘La Noche de Mirtha Legrand’. “Si hay gente que tiene síndrome de Estocolmo y adora a sus captores, no es una conducta normal”, aseveró, acusando a la Confederación General del Trabajo (CGT) de usar a la gente como “escudo de sus privilegios“.
Asimismo, dijo que se registraron casos de “extorsión” para que las personas “no se queden en la casa y vayan a marchar”, asegurando que hubo 11.000 denuncias de ese tipo.
Paralelamente, manifestó que su Gobierno ha comenzado a “ganar la batalla cultural”, señalando que “la esencia de la decadencia argentina es un problema cultural, es una degradación moral, cuya frase emblemática es ‘donde hay una necesidad, nace un derecho’, el problema es que las necesidades son infinitas y los derechos alguien lo tiene que pagar con recursos finitos”.
Esa “degradación moral” a la que se refirió el presidente “tiene un capítulo económico, un capítulo del comportamiento social”, indicó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien fue otra invitada del programa. En este contexto, habló sobre el protocolo ‘antipiquetes’, que se puso por primera vez en práctica en las protestas del miércoles, destacando que, durante la manifestación en Buenos Aires, no hubo cortes de calles, y los vehículos y el transporte público circularon de forma normal, al tiempo que resaltó el trabajo que realizó con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y el de Infraestructura Guillermo Ferraro.
