Incertidumbre en el traspaso de mando del Ministerio de Defensa ¿Continuidades o paralización?

Sin abocarnos al nivel político profundamente, no resulta extraño consultar las fuentes más politizadas o estar al tanto de los rumores que corren por los pasillos o por las redes sociales para preguntarnos: ¿qué sucederá con la gestión en Defensa? Históricamente se conoce que con cada cambio de gestión radical, los Ministerios o entidades de gestión pública sufren un cambio de plantas permanentes o políticas. Justamente, el traspaso de una gestión formulada por el Peronismo, hacia una nueva gestión centrada en la oposición (desde el 10 de Diciembre, oficialismo), con núcleos de LLA y el PRO, genera incertidumbre hasta dentro del propio Ministerio de Defensa, del cual aún no se tiene noticias oficiales acerca de su próximo titular.

En un principio, era más bien una respuesta automática creer que el futuro Ministro de Defensa sería designado por la Vicepresidente electa, Victoria Villarruel, hija del veterano de Malvinas Teniente Coronel Eduardo Marcelo Villarruel, quien a su vez participó del Operativo Independencia. Sin embargo, si bien el rumor no fue declinado por completo, aún se desconoce quién dirigirá el Ministerio de Defensa de cara al próximo mandato. ¿Por qué existe tanta incógnita al respecto? La respuesta radica principalmente en que los puestos ministeriales estarían siendo negociados entre La Libertad Avanza y núcleos de Juntos por el Cambio, tal como sucedió con el futuro director del Banco Central y el futuro Ministro de Economía. Uno de los nombres que cobró entidad estas últimas semanas fue Luis Petri (UCR), precandidato a Vicepresidente junto a Patricia Bullrich, quienes finalmente prestaron apoyo a Javier Milei para el ballotage.

¿Qué sucede puertas adentro del Ministerio de Defensa? En un comienzo circularon rumores acerca de una solicitud de renuncia de toda la planta política del Ministerio que incluía a sus segundas líneas. Si bien el mismo fue desestimado, el rumor llegó a infringir temor en la planta directiva del ente ministerial, ya que además se contemplaba la solicitud de que tanto directores nacionales como directores en puestos menores también tengan que poner a disposición su salida. Esto quería decir, dejar sin ningún referente a toda la jurisdicción 45 días antes del cambio de mando. Pese a que este pedido si se realizo desde algún riñón dentro del Ministerio de Defensa, desde lo mas alto se pidió que el traspaso se circunscriba a lo plasmado por ley, mientras en los despachos continúan a la espera de enlaces con el gobierno entrante. Hasta ahora no hay novedades… siendo Defensa uno de los únicos ministerios sin contacto entre los que entran y los que se van. ¿Otra vez Defensa como el ultimo orejón del tarro?

Gran parte de las dudas radican a su vez en el futuro de la gestión civil en Defensa: ¿Qué sucederá con los proyectos de modernización y adquisición que fueron iniciados o se plantearon en la gestión de Jorge Taiana -y sus predecesores- o que directamente tienen avances sostenidos a pedido de las Fuerzas Armadas? Actualmente, el Ministerio de Defensa es el único organismo público que no posee ningún enlace que conecte la gestión actual con la próxima, más allá de las afinidades que su vicepresidente electa pueda tener. Queda aguardar a la decisión final para obtener una respuesta estimada, y terminar por definir si se trata de una paralización total de los proyectos y avances, o si simplemente será una continuidad de los mismos con ciertos cambios de rumbo geopolíticos.

 

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