Por
Carlos ÑOQUI Franco
La ley Anti Fake News que buscan por éstos días dar a luz desde las cámaras baja y alta luego del receso invernal, donde evidentemente algunos cerebros quedaron invernando y ahora defecando una vez más sobre nuestra constitución y sobre tratados internacionales tratando de destruir la libertad de expresión, dan cuenta de una oscura agenda que detrás de la lucha contra la violencia digital y noticias falsas, esconde la macabra intención de cercenar y castigar a dedo cualquier opinión disidente y blindar mediáticamente a una clase bajo la premisa de “proteger de noticias falsas a personas y autoridades oficiales” como si éstas últimas no lo fueran también o perteneciesen a una casta especial, pero el hincapié del proyecto en remarcar ésto, evidencia la artimaña que buscan desplegar para instalar la prosapia de la censura y poder vender a los incautos el relato establecido sin sobresalto alguno y con total impunidad, haciendo que el humo cotice en bolsa.
Si bien el avance tecnológico vertiginoso de la big data, la I.A. y otra herramientas favorecen en la caja de pandora a los factoides, los cuales mediante ingeniería social logran torcer hasta una elección presidencial o realizar estafas mutitudinarias y simultáneas en tiempo récord, la manipulación se vería expuesta y decaería sustanciamente si se permitiera la correcta labor de todos los medios independientes, con sus miles de voces quienes paradójicamente sufren el mayor embate para que la hegemonía dictatorial impere desnudando el verdadero motivo: “Al relato lo eligen ellos según les convenga”.
Y en éste capricho tendencioso de crear una especie de Ministerio de la verdad como en 1984 y su Gran Hermano en nuestra provincia, la autora del proyecto y diputada María del Socorro Villamayor, encara a través de una esperada solución por los ciudadanos contra la violencia digital en todas sus acepciones, tanto como el flagelo de la suplantación digital, el avasallamiento sobre la intimidad, el grooming y otras cuestiones necesarias, un verdadero calvario para los medios independientes alejados de toda pauta y compromiso cuando la opinión o la critica no sea la esperada y atente contra “el bienestar” de algunos a pesar de que esté investigada, documentada y con las puertas del derecho a réplica abiertas como ya está establecido en los derechos humanos, en la carta magna y en la estructura legal del país. Espero que la autoría de tan nefasto proyecto no haya sido influenciado por el hecho de haber llegado a la Honorable Cámara de Diputados, sin haber sido elegida por la gente y en razón de pago de derecho de piso usada como carne de cañón para instalar la abstinencia de la verdad en la sociedad. Llama poderosamente la atención también que diputados salidos, o aún estando vigentes en medios de comunicación, por aceptación u omisión de voto al proyecto que es la nueva manera de levantar la mano, se caguen encima de los ideales de la libertad de expresión que tanto pregonaron de la boca para afuera, haciendo que el proyecto avance a otra cuestionada en lo que a Honorable respecta, la Cámara de Senadores.
Según dichos del Ministro de Gobierno de la Provincia de Salta, Ricardo Villada, en caso de prosperar ésta deforme ley, será vetada por el Gobernador Sáenz, al parecer el único que entiende en profundidad junto a algunas voces como la de la diputada Sofía Sierra (quien dicho de paso fue la única que se manifestó en contra), de que éste proyecto planteado en la manera que se intenta parir, viene de culo y sólo busca usar como arma la censura al estilo de la Reichsministerium für Volksaufklärung und Propaganda de Joseph Goebbels, para volver más intocables a los que viven flojitos de papeles ante la sociedad, callar las voces disidentes con un bozal y mantener a la sociedad dispersa bajo trance de zombie deambulando por los límites del abismo de la grieta ante la verdad, aquella misma que nos hará libres.
