Internacional – Se viene el futuro sin derechos: Con más restricciones nos apagan la vida

En todo el mundo, existen muchas personas que se rehúsan a aplicarse la vacuna contra el COVID-19, pero, aunque la vacuna se vuelva “voluntaria”, rechazarla tendrá graves consecuencias para las personas que disfrutan de su libertad.

Durante meses, se ha estipulado que la vacuna obligatoria es parte fundamental del plan para “restablecer” el sistema económico mundial y alterará para siempre la vida tal y como la conocemos. Los pasaportes mundiales de vacunas ya existen, y en cuestión de tiempo, el estado de vacunación será un requisito para viajar.

¿Qué tan voluntario es aplicarse la vacuna contra el COVID-19 si alguna vez quiere salir del país, del estado en el que vive o en cualquier momento durante el resto de su vida?

CommonPass

El CommonPass es un esquema de “pasaporte de salud” digital que inició por The Commons Project, el Foro Económico Mundial y la Fundación Rockefeller, y durante la primera semana de julio de 2020 reunió a más de 350 líderes de los sectores público y privado en 52 países para diseñar un plan “para la reapertura segura de las fronteras” en todo el mundo.

La estrategia que se propuso incluye lo siguiente:

  1. Cada nación debe publicar sus criterios de salud para ingresar al país y utilizar un formato estándar
  2. Cada país debe certificar instalaciones de confianza que realicen pruebas de laboratorio de COVID-19 para viajar al extranjero y administrar las vacunas que se encuentran en el registro de CommonPass
  3. Cada país aceptará el estado de salud de visitantes extranjeros a través de aplicaciones y servicios creados en el esquema CommonPass
  4. La identificación del paciente se debe recopilar en el momento que se obtenga la muestra o la vacuna y utilizar un estándar internacional
  5. El esquema CommonPass se integrará en los procesos de facturación y reservas de vuelos y hoteles

Tarde o temprano, el esquema CommonPass se integrará con aplicaciones de salud personal que ya existen, como Apple Health y CommonHealth. Si desea viajar, se analizará su historial médico y se comparará con los requisitos de ingreso de un país, y si no los cumple, lo dirigirán a un lugar de prueba y vacunas aprobado.

Una captura de pantalla del video demuestra la idea de cómo funcionará todo esto. Cuando obtiene el resultado de la prueba o la vacuna, esos datos se cargan en una aplicación en su teléfono celular. La aplicación genera un código de barras que se puede escanear en el aeropuerto, al hacer ‘check-in’ en un hotel y en cualquier otro lugar donde sea necesario verificar su estado de vacunación.

esquema CommonPass

No debería sorprender a nadie que la Fundación Rockefeller sea uno de los tres fundadores de CommonPass, si se considera que crearon las bases para ello en su informe técnico del 21 de abril de 2020 titulado “National COVID-19 Testing Action Plan — Strategic Steps to Reopen Our Workplaces and Our Communities”.

Ese informe técnico estableció un esquema estratégico que está destinado a convertirse en parte de una estructura permanente de vigilancia y control social que limita la libertad personal y la libertad de elección.

También advierte que se requerirá que se elimine la privacidad e indicar que “Se deben dejar de lado algunas preocupaciones de privacidad para un agente infeccioso tan virulento como COVID-19.” El sistema de seguimiento propuesto por la Fundación Rockefeller también requiere acceso a otros datos médicos, lo que nos dice que el sistema tendrá otros usos además del seguimiento de los casos de COVID-19.

Inicia el seguimiento mundial

La aerolínea United Airlines está probando este sistema de autorización digital en vuelos entre Londres y Newark; igualmente, la aerolínea Cathay Pacific entre Hong Kong y Singapur. De acuerdo con Tott News, el 15 de noviembre de 2020:

“Los viajeros voluntarios que aterrizaban en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty en el vuelo 15 de United Airlines desde Londres Heathrow utilizaron el pase de salud CommonPass en su teléfono móvil para documentar su estado de COVID-19 y compartirlo con el personal de la aerolínea al desembarcar.

Los Funcionarios de la Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) observaron la muestra de CommonPass en Newark. La prueba transatlántica siguió a una prueba exitosa de CommonPass en un vuelo de Cathay Pacific desde Hong Kong a Singapur el 6 de octubre.

Paul Meyer, presidente ejecutivo de The Commons Project, dice que se prevé que después de las pruebas iniciales, CommonPass se implementará en otras rutas, incluyendo los viajes internacionales desde y hacia Australia.

Ahora vemos las fases iniciales de un sistema de seguimiento mundial que estará relacionado al estado de salud de todas las personas. Estas siempre han sido las intenciones. El seguimiento y localización; identifica los aspectos indeseables a través de engaños”.

CommonPass es parte del proceso de “El Gran Reinicio”

Como se explica en el artículo “Todo lo que necesita saber sobre ‘El Gran Reinicio'”, la pandemia actual justifica por qué necesitamos restablecer la economía global, alejarnos del capitalismo y la libre empresa en un nuevo sistema de tecnocracia.

La palabra “tecnocracia” nunca la usan los tecnócratas reales. En cambio, hablan sobre “El Gran Reinicio” y la cuarta revolución industrial, cuyas bases se reducen al transhumanismo. En años anteriores, este plan se conocía como un “nuevo orden mundial” o “un orden mundial”. Sin embargo, todos estos términos se refieren a un programa que tiene el mismo objetivo final.

Es un plan que lleva décadas en desarrollo. En definitiva, el objetivo es monitorear y controlar el mundo a través de la vigilancia tecnológica. Es un gobierno mundial dirigido por elitistas autoproclamados; por lo tanto, pide el desmantelamiento total de los sistemas políticos, que incluye la Constitución de Estados Unidos. También tienen el objetivo de eliminar las fronteras nacionales.

Finanzas digitales sostenibles

La tecnocracia es un sistema económico basado en recursos, razón por la cual el Foro Económico Mundial habla sobre las “finanzas digitales sostenibles”, una economía basaba en carbono y el comercio de créditos de carbono. Como se explica en su sitio web:

“Las finanzas digitales se refieren a la integración de big data, inteligencia artificial (IA), plataformas móviles, blockchain e Internet de las Cosas (IoT) en la prestación de servicios financieros. Las finanzas sostenibles se refieren a los servicios financieros que integran criterios ambientales, sociales y de gobierno (ESG por sus siglas en inglés) en las decisiones comerciales o de inversión.

Cuando se combinan, las finanzas digitales sostenibles pueden aprovechar las tecnologías emergentes para analizar datos, impulsar decisiones de inversión y generar empleos en sectores que apoyan una transición hacia una economía baja en carbono”.

Estas definiciones que suenan bastante inofensivas esconden una verdadera intención que sorprenderían a las personas si supieran la verdad.

El profesor Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, ha declarado que la cuarta revolución industrial “conducirá a una fusión de nuestra identidad física, digital y biológica,” completa con microchips implantables capaces de leer sus pensamientos.

Esto ya no suena tan descabellado si se considera que la tecnocracia requiere que la ingeniería social funcione. Requiere vigilancia total. Requiere que cada persona esté conectada a la matriz digital, física, mental y financiera, de manera que no puedan rebelarse.

El plan para deshumanizar a la humanidad

Cuando los líderes mundiales hablan de “reconstruir mejor” y cuentan historias sobre una utopía en la que la humanidad ya no tiene un impacto negativo en el medio ambiente, se refieren a la transición de un mundo en el que la humanidad ya no sea libre para hacer cualquiera de las cosas que hacíamos antes y que tanto disfrutábamos.

CommonPass es parte del plan del Gran Reinicio. Es la etapa inicial del rastreo y seguimiento masivo, con el pretexto de mantener a todos a salvo de enfermedades infecciosas. Tenga la seguridad de que no se limitará al COVID-19. La pandemia es solo la justificación para marcar el comienzo de esta nueva forma de vida.

Los cierres globales también son muy importantes en este plan. Es posible que haya leído artículos que hablan sobre cómo el agua y el aire se limpiaron mientras todos permanecíamos encerrados durante semanas. Es posible que, en el futuro, tengamos cierres continuos como arrestos domiciliarios por el bien del medio ambiente, y no para prevenir el último brote.

Mientras tanto, el distanciamiento social y el uso de tapabocas nos separa de nuestro prójimo, nos desmoraliza, deshumaniza, nos deja solos, con miedo y ansiedad, lo que a su vez nos impide pensar de forma lógica y coordinar esfuerzos de resistencia con otros.

Añádase a eso una censura draconiana y mediática extremadamente sesgada, donde las grandes empresas de tecnología de la información deciden qué opiniones e incluso hechos son admisibles y cuáles no.

Cuando multiplica todo, comienza a parecer la operación más grande en la historia de la humanidad, lo que a su vez plantea la pregunta: si la dirección en la que quieren que vayamos nos llevará a la utopía, ¿en realidad sería necesario este tipo de esfuerzo de ingeniería social?

Bienvenidos al 2030

El 10 de noviembre de 2016, el Foro Económico Mundial publicó el artículo “Welcome to 2030: I Own Nothing, Have No Privacy and Life Has Never Been Better” en la revista Forbes. Investiguemos que hay más allá del horrible titular y veamos de qué se trata.

“Bienvenido al año 2030. Bienvenido a mi ciudad, o debería decir, “nuestra ciudad”. No soy dueño de nada. No tengo auto. No tengo casa. No tengo electrodomésticos ni ropa.

Puede que le parezca extraño, pero tiene mucho sentido para nosotros en esta ciudad. Todo lo que antes se consideraba un producto, ahora se ha convertido en un servicio.

Tenemos acceso a transporte, alojamiento, comida y todo lo que necesitamos en nuestra vida diaria. Poco a poco estas cosas se volvieron gratuitas, por lo que terminó sin tener sentido para nosotros poseer muchas cosas.

En nuestra ciudad no pagamos alquiler, otra persona puede usar nuestro espacio cuando nosotros no lo necesitamos. Mi sala se usa para reuniones de negocios cuando no estoy. De vez en cuando, elegiré cocinar para mí. Es fácil: el equipo de cocina necesario llega a mi puerta en minutos.

¿Compras? No recuerdo qué es eso. Para la mayoría de nosotros, se ha convertido en elegir cosas para usar. A veces encuentro esto divertido, y otras veces solo quiero que el algoritmo lo haga por mí. Conoce mis gustos mejor que yo.

Cuando la inteligencia artificial y los robots se hicieron cargo de gran parte de nuestro trabajo, tuvimos tiempo para comer, dormir bien y pasar tiempo con otras personas. El trabajo que hacemos se puede realizar en cualquier momento. No sé si lo llamaría trabajo. Es más, como tiempo de reflexión, creación y de desarrollo.

De vez en cuando me molesta el hecho de que no tengo privacidad. No puedo ir a ningún lugar sin estar registrado. Sé que, en algún lugar, graban todo lo que hago, pienso y sueño. Solo espero que nadie lo use en mi contra. Pero a pesar de todo, es una buena vida”.

La tecnotiranía se acerca

Como se señaló el sitio web The Last American Vagabond en su artículo “Techno-Tyranny: How the U.S. National Security State Is Using Coronavirus to Fulfill an Orwellian Vision”, Estados Unidos adoptó un sistema de vigilancia masiva impulsado por la inteligencia artificial muy similar al de China, mientras que se eliminan los obstáculos legales y estructurales con el pretexto de combatir el COVID-19.

Una vez más, la tecnocracia requiere que la ingeniería social funcione, cuya eficacia, a su vez, requiere vigilancia y automatización masivas. En la primera mitad del siglo XX, George Orwell escribió una novela distópica 1984, en la que el gobierno controlaba todos los aspectos de la vida de una persona, incluyendo sus propios pensamientos.

Hoy en día, los científicos parecen decididos a hacer realidad esta pesadilla, al utilizar la pandemia, la seguridad nacional y la salud pública para lograrlo.

Sin embargo, no espere que lo admitan. En cambio, debe estar preparado para las modificaciones del artículo anterior de Forbes. En general, es un mundo en el que todas las personas perdieron su propósito.

Los algoritmos de inteligencia artificial toman decisiones por usted, y si desobedece o comienza a tener pensamientos extravagantes, podría perder sus derechos económicos y sociales. Eliminar a una persona de la sociedad será tan fácil como presionar un botón y congelar su billetera digital e identificación.

Muchos de los que dicen la verdad y que se eliminaron de YouTube y otras plataformas de redes sociales perdieron su cuenta de PayPal y otras cuentas de pago digital. Sin advertencia previa ni justificación.

Imagínese si todas sus finanzas estuvieran ligadas a un sistema financiero digital y todo se cerrara de un momento a otro. Estoy seguro que eso desanimaría a la mayoría de las personas a expresar opiniones contradictorias.

Si cree que este tipo de tecnología todavía está muy lejana a nosotros, vea el siguiente video de Spiro Skouras, en el que se analiza el lanzamiento de la billetera digital biométrica de las Naciones Unidas. Esto, sin duda, acerca a la ONU a convertirse en el centro de liderazgo de facto del mundo.

Fuente: Artículos Mercola

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