Argentina – Se conmemoran los 48 años de la Masacre de Trelew

La Masacre de Trelew quedó recogida en la historia como la antesala del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976.

Durante la presidencia de facto de Alejandro A. Lanusse ya venían aplicando selectivamente el método de la desaparición de militantes, sistema que habían perfeccionado los franceses durante la lucha que concluyó con la liberación de Argelia. Posteriormente esos militares demócratas vinieron a la Argentina a entrenar a las Fuerzas Armadas, especialmente a la Marina, tal como lo denunciará la periodista francesa Marie-Monique Robin en sus libros y documentales. Recordemos las primeras y selectivas desapariciones en un breve período de 1971/72, de los jovenes Marcelo Verd, Sara Palacios, Juan Pablo Maestre, Mirtha Misetich, Luis Pujals, Néstor Martins y su cliente Nildo Centeno, entre otros.

Pero el 22 de agosto de 1972 se produjo la más cruel, genocida y premeditada acción criminal producida hasta ese momento por las Fuerzas Armadas, desde el bombardeo a la Plaza de Mayo.
Esto inicia un cambio en la represión y con el que pretenden ejemplarizar y amedrentar para someter, por medio del terror emanado desde el Estado a la población, intentando aislar a los jóvenes militantes que se multiplicaban día a día.
Los asesinos gozaban de total impunidad y ya no necesitaban actuar solapadamente como en 1956 en los basurales de José León Suárez, lo podían hacer en sus propios cuarteles. Este método, lo utilizarían masivamente pocos años después, aplicando el terrorismo desde el Estado, para imponer una pólitica económica neoliberal salvaje, la misma que años después retomaría Mauricio Macri para llevar a la Argentina al peor momento de toda su historia.
Desde luego, no contaban con que el resultado de esos asesinatos serían todo lo contrario a lo buscado. Lejos de atemorizar a la juventud, fue un disparador que aumentó la participación y que lanzó a miles de nuevos militantes a las calles a combatir a los usurpadores del gobierno. Prueba de esto fue la épica elección del 11 de marzo de 1973 con el aplastante triunfo de Héctor J. Cámpora, que llevó a los militares, ocho meses después de la Masacre, a que tuvieran que regresar a los cuarteles.

Tardaron tres años en volver para sostener a sangre y fuego la política diseñada y aplicada por los civiles encabezados por José A. Martínez de Hoz y el FMI.

Con la experiencia adquirida en la represión durante las dictaduras a lo largo de casi 20 años, más las enseñanzas de los yanquis en la Escuela de las Américas en Panamá y la ya dicha colaboración de los franceses, los militares comandados por Jorge Rafael Videla pusieron en práctica masivamente lo que en Trelew había sido un ensayo del Estado Terrorista.

Este 16 de agosto se cumpleron 48 años de la acción político-militar conjunta más importante realizada por el campo popular.

La fuga se produjo del penal de máxima seguridad de Rawson. Lugar a donde habían sido llevados, como método de castigo adicional, más de trescientos presos y presas politicas para aislarlos de sus familiares, compañeros y abogados. La fuga, prevista para aproximadamente cien prisioneros, falló por un error a último momento y solo pudieron escapar 5, otros 19 quedaron en el aeropuerto y el resto no tuvo transporte para abandonar la cárcel. Al rendirse, los fugados que no lograron abordar el avión que los conduciría a Chile, pactaron ahí mismo con un Juez su rendición, ante las cámaras de la televisión y se entregaron. Pero los marinos no cumplieron y no fueron devueltos al penal como se había acordado. Los llevaron a la Base Almirante Zar de la Marina, donde los metieron en celdas incomunicados. Una semana después, el 22 de agosto de 1972 en la madrugada fueron fusilados.

La orden la dieron el dictador, Alejandro Agustín Lanusse , y su ministro de defensa, el abogado Eduardo Aguirre Obarrio.

Los presos políticos asesinados en ese cuartel, que eran militantes de Montoneros, ERP y FAR, fueron obligados a salir de sus celdas y ahí mismo recibieron varias ráfagas de ametralladora. Tres de ellos,
María Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y René Haidar, sobrevivieron a la masacre porque los creyeron muertos. Esto provocó una conmoción en el país y profundizó el enfrentamiento, haciendo retroceder a los militares que debieron cumplir con el llamado a elecciones.

Los sobrevivientes de la Masacre de Trelew, estando ya en la carcel de Villa de Devoto, dieron su testimonio ante el compañero periodista Paco Urondo, también preso, que sirvió de base fundamental para el juicio que duró 40 años y en octubre del año 2012 condenó a los cinco responsables materiales de los 16 asesinatos. Los autores ideólogicos, Lanusse y su gabinete cívico militar, nunca fueron condenados. Eduardo Aguirre Obarrio, que después también fue defensor del Almirante Jorge I. Anaya en el juicio a las Juntas Militares de la dictadura, recibió el Premio Konex a la Trayectoria en el año 2006.

Fuente: Marcelo Duhalde

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