La Pampa: En una emocionante visita una joven que está en “cuarentena obligatoria” pudo finalmente ver a su mamá que padece un cáncer terminal

María del Carmen Seitz estaba a tres cuadras de la casa de su madre, Mirta, enferma de cáncer en estado terminal, y no la podía ver por estar en cuarentena obligatoria a raíz de la pandemia de coronavirus.

Lo único que quería hacer la joven de 21 años, después de una odisea que debió atravesar para llegar desde Bahía Blanca -donde vive- hasta el pueblo pampeano de General Manuel Campos (apenas 205 kilómetros), era decirle adiós, estar cerca de ella. Poco después que apareció la noticia recibió un llamado que le iluminó el rostro.

Del otro lado de la línea se encontraba, hablándole desde Santa Rosa, la capital provincial, el doctor Diego Arroyo, que por orden del subsecretario de Salud, el doctor Gustavo Vera, le permitía ir a ver a su madre. Una decisión plena de empatía que este funcionario explicó a Infobae: “la cuarentena es obligatoria para quienes vienen de una zona donde hay circulación del virus. Pero en casos así, de enfermedades graves, se permite la visita, siempre encapsulados y con equipos especiales. Buscamos humanizar estos episodios, pero también proteger a la comunidad”

Casi de inmediato, Carmen llegó cerca de su madre. ”Fue la primera vez que se comunicaron conmigo. Me dijeron que entendían la situación, que era un caso especial porque mi mamá está muy enferma. Que tenía que haber un reencuentro más allá de lo grave de la situación del virus”.

El trámite fue sencillo, pero para ella, hacer esos trescientos metros equivalieron a un mundo. “Vino una ambulancia a buscarme, me subí a la parte de atrás y me llevaron hasta la casa de mi mamá. Me dejaron ahí y a la hora me volvieron a buscar para traerme de nuevo acá”. A la casa parroquial donde la provincia decidió aislarla durante 14 días.

El encuentro fue muy emotivo, pero tuvo que conservar el barbijo puesto, la distancia de dos metros que le pidieron y desinfectarse bien las manos con alcohol en gel. De todos modos, y más allá que su madre prácticamente no pueda hablar, hay momentos donde las palabras huelgan. Una mirada puede decirlo todo. “La realidad es que mi mamá duerme casi todo el día, excepto un momento al mediodía que la levantan para que almuerce si lo desea. En un momento se despertó y me miró. La saludé, le pregunté cómo estaba, y apenas me pudo decir que ‘bien’. Ya no puede dialogar. Pero yo sabía con qué me iba a encontrar”.

Ultimas publicaciones

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com