DEUDA: BlackRock vs Guzmán último round en el que este va perdiendo por puntos

La deuda externa es una cuestión estratégica esencial, dado que desde apareció durante la dictadura militar, Argentina bajo la tutela de los banqueros, el FMI, y el Banco Mundial perdió su soberanía socioeconómica y el derecho de asegurar el bienestar a sus habitantes. Lo que explica su actual debacle reflejado patéticamente en sus villas miserias asoladas por la peste. Mientras que su renegociación en curso ha llegado a su climax, existiendo una notable brecha entre la postura del ministro Martín Guzmán y el fondo BlackRock liderado por Laurence Fink, en la cual uno de los dos tendrá que ceder en sus premisas. No obstante la opinión pública del país está abstraída con la expropiación de Vicentín, que tiene una deuda 125 veces menor, y ninguna trascendencia en el destino del país.

La renegociación de la deuda externa emprendida por el actual Gobierno ha llegado a su climax en búsqueda de su desenlace. Pero no obstante la enorme importancia que ello tiene para el país, por efecto de su invisibilización por parte de los grandes medios, la opinión pública desconoce los detalles de lo que está en juego, y se encuentra abstraída con el tema de la expropiación de Vicentín.

Discutiendo bizantinamente si en un proceso de expropiación se puede intervenir una empresa privada en concurso de acreedores dirigida por sus dueños, cuando precisamente es la impotencia de la empresa para responder a todos sus acreedores, el motivo de la expropiación.

Lo que llevaría en el mejor de los casos, a que los acreedores cobren insignificantes sumas a lo largo del tiempo, como sucedió con el Correo de los Macri. O en el peor de los casos, que por dos monedas ella termine en manos extranjeras por efecto del cramdown, al que el Correo de Macri logró evitar a lo largo de más de veinte años.

No obstante la gran prensa y algunos puristas leguleyos pusieron el grito en el cielo, y rasgaron sus vestiduras, como si el Poder Ejecutivo hubiese removido a un interventor designado por la justicia, creando un conflicto entre poderes. Cuando claramente la medida tenía por objeto preservar los bienes y funcionamiento de la empresa a expropiar. Y así el supuesto conflicto intrapoderes se diluyó en el aire, cuando los acorralados dueños de Vicentin consintieron la intervención.

La renegociación de la deuda

El escándalo armado por la gran prensa por la expropiación de Vicentín, que tiene una deuda de 1.000 millones de dólares, y afecta a 2.600 personas o empresas, acaparó la atención de la opinión pública. Opacando la cuestión de la renegociación de una deuda externa de 125 mil millones de dólares con acreedores privados. Que afecta a 45 millones de argentinos, y el destino del país en términos socioeconómicos y también geopolíticos en los años por venir.

La cuestión de la deuda externa por parte de los grandes medios de comunicación, ha tenido desde siempre un tratamiento inversamente proporcional a su importancia. Y ello lógicamente ha llevado a un gran desconocimiento de la población, de algo que la atañe enormemente.

No solo porque con sus tributos es la que le debe hacer frente, sino porque ella opera como una tutela sobre los países periféricos, condicionando gravemente su autonomía en los aspectos socioeconómicos, esenciales para el bienestar de un pueblo.

Vulnerando así el sistema democrático, ya que esos pueblos eligen a sus gobernantes para que supuestamente se conduzcan en función del bienestar de la sociedad. Tarea en la que no obstante se encuentran enormemente limitados, por lo que se llama las “condicionalidades” de la deuda.

Las que se reproducen sucesivamente, cada vez que los países recurren al FMI y el Banco Mundial, o tienen que renovar sus obligaciones en el mercado de la deuda. Donde las imposiciones vienen por parte de los megafinancistas como el JP Morgan Chase, que tienen intereses económicos globales, que nada tienen que ver con los intereses particulares de cada país.

Un ejemplo notable en este sentido fue el megatarifazo de gas, con que vino acompañado el préstamo por parte de esa entidad, para pagarle a los fondos buitres a poco de asumir la presidencia Mauricio Macri a principios del 2016. El que lógicamente también repercutió en las tarifas de la energía eléctrica, que tiene una matriz basada en el gas natural.

Lacerando esos megatarifazos enormemente las economías de las familias y las empresas, a lo largo y ancho del país, sin distinción de clases, por lo que se puede decir con certeza: la deuda externa lo hizo . Pagando así un tributo la sociedad, que va muchísimo más allá de los intereses de ella, pero de eso no sé habla.

Las deudas externas son un viejo instrumento de dominio, inventado y puesto en marcha por el Reino Unido hace doscientos años, tras las guerras napoleónicas. Y en base a ellas, Sudamérica que había sido colonia de España, pasó a ser una neocolonia de Londres, atada a los préstamos y el comercio en libras esterlinas.

Las guerras mundiales del siglo pasado, extinguieron ese sistema. Pero el mismo reapareció en 1973 con el shock del precio del petróleo, que hizo aparecer los petrodólares. Y el préstamo de estos por parte de la banca anglo norteamericana, fue la herramienta esencial con la EEUU alineó a los países

No Alineados, entre ellos Argentina.

Llevándolos a sucesivas crisis de deudas externas, en 1982, 1989, 1995, y 2001, y cuyas renegociaciones o reestructuraciones no cambiaron el curso descendente de ellos, que resultó notable en el caso de Argentina.

Salvo algunos cortos periodos de bonanza, como fue el que produjo la revalorización del precio de las materias primas en la primera década de este siglo, por la aparición de la demanda asiática liderada por China. País que ahora está amenazando la hegemonía mundial de EEUU y también emplea la política del préstamo como instrumento de dominio. Al punto que el mismo EEUU que la ejerce y la ha ejercido, se encarga de denunciar esto.

El origen de la deuda externa argentina es un misterio que todos los gobiernos se han negado a investigar y revelar, como si encerrara un objeto inmundamente obsceno. Y parece ser esta la primera condicionalidad del ella impuesta por los prestamistas: la deuda externa no se toca ni se investiga. Consigna que los grandes medios de comunicación siguen al pie de la letra.

Lo cual está lejos de ser una conjetura, ya que con motivo de la aprobación del préstamo para el arreglo con los buitres, el Congreso de paso derogó la facultad de investigación que se había dotado a la Comisión Bicameral de la deuda pocos antes, con motivo del conflicto con los buitres, en el año 2014.

O sea 31 años después de la vuelta a la democracia en 1983, en la que está sin chistar, se echó al hombro la mochila de la deuda externa. La que por su parte se encargó sucesivamente que los presidentes Raúl Alfonsín como Fernando de la Rúa, no pudieran terminar sus mandatos; que el gobierno de Menem se hundiera en un total desprestigio; y que el de Cristina Fernández de Kirchner pasara serios aprietos para terminar su segundo mandato, por el acoso de los buitres. Y ahora tomó la posta el presidente Alberto Fernández, buscando con más de lo mismo, ver que le depara el destino.

La pulseada del ministro Guzmán con los bondholders liderados por BlackRock

En el marco de la pandemia que azota a Buenos Aires, con los casos confirmados de Covid 19 y muertes crecientes día a día, especialmente en sus centenares de villas miserias que son el subproducto de la deuda externa, se desarrolla la tensa renegociación de esta.

Entre el ministro Martín Guzmán, y sus teorías académicas referidas a la “sostenibilidad” de la deuda; y los lobos de Wall Street que lucran impiadosamente de ellas, bajo la consigna de que la codicia es buena. Encabezados por el mayor fondo de inversión del mundo, BlackRock, especializado en bonos con su plataforma IShares, liderado por Laurence “Larry” Fink. El que con esas teorías académicas de Guzmán, ve amenazado su formidable negocio financiero.

En el siguiente cuadro se comparan detalladamente los resultados de las contraofertas que hasta hoy oficialmente están sobre la mesa. La del ministro Guzmán difundida el 28 de mayo, y la de los acreedores difundida el 27 de ese mismo mes. Distinguiéndose en cada caso el resultado para los bonos en dólares y euros, y su equivalente en dólares como resumen.

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